Los trabajadores de Europa nos
estamos enfrentando a unos ataques salvajes contra nuestras condiciones
de vida y trabajo, dirigidos por la patronal, la banca y los gobiernos
de turno. En los últimos 30 años hemos sido sometidos a violentas
políticas neoliberales contra el mundo del trabajo, las cuales han
conseguido desmantelar el grueso de nuestros derechos y conquistas
históricas, estableciendo unas nuevas y dramáticas relaciones entre el
capital y el trabajo. Aun así, la patronal no se siente satisfecha y con
la excusa de la crisis quieren profundizar en planes de ajuste
reaccionarios contra los derechos sociales, laborales, salariales y las
pensiones públicas. Es un ejemplo de la escasa sensibilización que
sienten hacia las clases populares y de la ilimitada voracidad del gran
capital en cuanto a recortar derechos se refiere.
¿Quién ha originado la crisis?
La crisis no es ningún fenómeno nuevo en la historia del
sistema capitalista. No es fruto de ninguna casualidad que en los
últimos 35 años el capitalismo haya sufrido una crisis tras otra (127
según el FMI): crisis del petróleo de 1973, segunda crisis del petróleo
de 1979-1980, crisis bursátil de 1987, recesión 1993-1994, crisis
mexicana y el efecto tequila de 1994, crisis asiática de 1997-1998,
crisis de las puntocom, crisis rusa de 1998, crisis argentina de 2001,
crisis deflacionaria de Japón, etc. Todas estas crisis fueron sucedidas
por recuperaciones que desembocaron en otra crisis, hasta estallar en la
actual y gigantesca crisis actual, que se enmarca en una crisis
orgánica y estructural del capitalismo, el cual no ha conseguido volver a
índices de crecimiento y tasa de beneficio anteriores a los años 70. No
lo han conseguido aun aplicando ataques salvajes contra los salarios y
nivel de vida y aun expandiendo el crédito hasta niveles suicidas. Por
tanto, debemos pensarnos seriamente cuando alguien nos diga que
depositemos “nuestra fe en la libertad y magia de la economía de
mercado”.
Durante las últimas décadas se potenció un tipo de
economía que no producía nada y no aportaba nada a la sociedad: la
economía financiera, del crédito y bursátil. En vez de potenciar la
inversión productiva, los capitalistas invertían en algo que no producía
nada: fondos, activos tóxicos, las subprimes, derivados de crédito y
los CDO. Las hipotecas de millones de familias trabajadoras se vendían
tomo títulos bursátiles en los mercados internacionales, creando un
mercado irreal tremendamente especulativo y peligroso en el que
predominaba el secreto bancario, la opacidad financiera y los paraísos
fiscales. Es decir, se enriquecían a nuestra costa, pero sin crear
riqueza. La peligrosidad de este modelo económico era visible ante los
ejemplos de escándalos como el de Enron o Parmalat. Pero ningún gobierno
hizo nada y se continúo echando gasolina a la burbuja inmobiliaria, que
convertía al sector de la construcción en el más rentable de todos. En
España este modelo de economía especulativa se concentro en el sector
del ladrillo y se potenció hasta niveles desconocidos. Los precios de la
vivienda alcanzaron precios completamente desorbitados. Una situación
incentivada con ventajas fiscales a las constructoras, la liberalización
del suelo y sobre todo la expansión del crédito.
Se profundizaba en una economía mafiosa que funcionaba
en torno al préstamo, el endeudamiento y la mentira. La deuda de los
gobiernos, las empresas, los bancos y las familias alcanzaron niveles
inéditos. La cartera de activos de los bancos, que respaldaba la
concesión de créditos, estaba sobrevalorada por los precios desorbitados
de las viviendas. Esta situación insostenible exploto a finales del año
2007, cuando se puso fin a un periodo de expansión económica, y una
grave crisis económica comenzó a azotar al planeta. El estallido de la
burbuja ocasionó millones de impagos y el traslado a la economía real.
Las viviendas impagadas eran embargadas por los bancos, pero ya no
valían nada y se entraba en una espiral destructiva.
El mundo temblaba cuando en EE.UU los bancos Bear
Stearns, Merrill Lynch y Citigroup, se derrumbaban. El pánico fue mayor
cuando el cuarto mayor banco de negocios del mundo, Lehman Brothers
quebraba. Las bancarrotas se instalaban sobre las principales entidades
norteamericanas de crédito inmobiliario. A continuación la mayor
compañía de seguros del mundo, American Internacional Group también
presentaba serios problemas. El gran capital huía en desbandada del
mercado inmobiliario para invertir en el sector del petróleo y los
hidrocarburos, provocando terribles alzas de precios. Entonces se nos
aseguraba de la necesidad de regular la bolsa y el sistema financiero,
para corregir sus excesos. Esto era lo mismo que nos dijeron en el año
2000 tras la crisis bursátil de las puntocom.
El estallido de la burbuja provoco la desaparición de
billones de dólares de capital ficticio, que desaparecían de los
balances de los bancos y provocaban enormes agujeros. Se producía una
crisis de crédito, nadie prestaba a nadie y se creaba un vacio de
demanda enorme. Los mismos políticos, Bancos Centrales, capitalistas y
gobiernos que no predijeron la crisis y que habían defendido como un
dogma durante décadas las privatizaciones, los recortes del gasto
público y la no intervención estatal en la economía, empezaron a
defender el rescate de los bancos en crisis y a inyectarles cantidades
descomunales de dinero público. Propuestas que meses antes hubiesen sido
tachadas de heréticas, ahora eran impulsadas por el gran capital para
salvarse a si mismo. El mismo Díaz Ferrán, aparte de explicarnos en mayo
de 2009 que “Esperanza Aguirre es cojonuda, cojonuda”, también
solicitaba “un paréntesis en el libre mercado” (17 septiembre de 2008).
Resultaba sorprendente la facilidad con la que los
mismos gobiernos que negaban la mera posibilidad de partidas
presupuestarias adecuadas para sanidad o educación, encontraban cientos
de miles de millones para los bancos. Un dinero que no se utilizaba
porque los Estados estuviesen preocupados por los empleados bancarios o
los hipotecados, sino para salvar a los mismos banqueros que habían
provocado la crisis.
Pese a la crisis y gracias al aval del Estado, los
grandes ejecutivos continuaron recibiendo grandes bonificaciones e
incluso organizaban grandes fiestas ante los multimillonarios planes de
rescate. Desde el inicio de la crisis en 2007 hasta 2009, los banqueros y
brokers de Wall Street recibieron más de 70.000 millones de dólares en
primas. En pleno inicio de la crisis, Merrill Lynch decidió la salida
anticipada de su presidente y consejero delgado, Stan Oneal con una
indemnización de 160 millones de dólares. Charles Prince, presidente de
Citigroup recibió una prima de 12.5 millones de dólares. Así eran
castigados los culpables de la crisis mientras miles de familias
estadounidenses se quedaban sin hogar. Por si fuera poco, según estudios
de Jorome Duval, las remuneraciones de los directivos estadounidenses
apuntan a un nuevo record en 2010 (144.000 millones de dólares). El
sexto mayor banco estadounidense, Goldman Sachs, presentaba unos
beneficios de 1.810 millones de euros, antes de devolver los 10.000
millones de dólares que recibió del Estado.
Los bancos no fueron los únicos que recibieron ayudas
por parte del Estado. El rescate a la aseguradora AIG costó 175.000
millones de dólares al gobierno estadounidense, más aun que el total de
fondos para los países pobres. La industria del automóvil también
recibió lo suyo, aunque con mas restricciones y exigencia de garantías.
Aun así, basto que el entonces presidente de General Motor, Rick Wagoner
suplicara ayudas al Estado ante el Congreso de Estados Unidos hace poco
más de dos años, para que el gobierno inyectara 50.000 millones de
dólares. El Estado se hizo cargo del 61% de la compañía y procedió a
sanearla en un momento en el que se perdía 4000 dólares en cada coche
vendido. En cambio ahora, que se gana 2000 en cada venta, el gobierno
estadounidense esta procediendo a su privatización y el pasado 18 de
noviembre, General Motors volvió a cotizar en Wall Street. Otras
empresas del sector también recibieron ayudas, Chrysler recibo un
préstamo del gobierno que ascendía a 4.000 millones de dólares.
El mismo presidente Obama, cínicamente explico hace poco
lo que esta sucediendo: “O sea, que estos tíos se reservan unos bonus
record porque ganan dinero, y ganan dinero únicamente porque los hemos
rescatado” (The Huffington, 29 de agosto de 2010). Pero mientras
criticaba que sus propias medidas eran injustas y beneficiosas para los
poderosos, el gasto militar norteamericano en época de crisis continúa
con cifras descomunales: en 2009 ascendió a 534.000 millones, casi la
mitad del resto del mundo. Podemos decir algo parecido sobre las 400
personas mas ricas de Estados Unidos, que según la revista Forbes, son
un 8% mas ricos que en 2009. La AFL-CIO ha denunciado que mientras el
gobierno inyecta dinero a los bancos, los directivos generales de
cualquier compañía norteamericana ganan una media de 9.25 millones de
dólares. Para colmo el Programa de Alivio de Activos Problemáticos
(TARP) cree posible que algunos bancos han podido manipular sus cuentas
para acceder a las ayudas públicas.
Esta política de privatización de beneficios y
nacionalización de perdidas no es nueva. Tenemos el caso japonés, o más
cercano y reciente el ocurrido durante la crisis bancaria noruega de
1988-1992, cuando tres de los mayores bancos del país fueron
nacionalizados y después tras ser saneados con dinero público, fueron
privatizados.
Gestión de la crisis y el aumento del déficit
Desde el inicio de la crisis se intensifico una campaña
que exigía duros planes de ajuste contra los trabajadores y la inmediata
aprobación de reformas de pensiones y del mercado de trabajo, junto con
grandes recortes de gasto social. Todos los gobiernos fijaron como
prioridad en su agenda la reducción del déficit y deuda pública, así
como la restricción presupuestaria.
En cambio, ningún gobierno se propone como prioridad el
pleno empleo o aumentar las prestaciones en sanidad o educación. Esta
situación se entiende porque el Estado dispone de la libertad de decidir
los niveles de gastos o ingresos y la decisión política que se ha
tomado se basa en la reducción del gasto social y en ayudas públicas a
la banca privada. Debido a que las movilizaciones ante esta injusta
situación han sido escasas e insuficientes, estos planes se están
ejecutando sin demasiados problemas y con una momentánea victoria en los
objetivos a corto plazo del capital.
Cuando se inicio la crisis económica, España gozaba de
superávit y del gasto social y deuda publica mas bajo del grupo UE-15,
por tanto la crisis no la ha originado el déficit o la deuda publica,
sino al revés, y que por tanto el sistema capitalista no evita las
crisis si un Estado tiene sus “sus cuentas en orden”. La Deuda publica
española paso del 59.3% del PIB en año 2000 al 36.2% en el año 2007.
Afirmaciones con las de Aznar, señalando que la culpa la tiene “las
desbocadas políticas socialistas” de gasto público, carecen de cualquier
tipo de fundamento.
Las razones del aumento del déficit son varias. Pero en
primer lugar hay que señalar que no es lo mismo que un país sea
deficitario debido a una inversión en educación, tecnología, innovación y
en inversiones públicas y sociales que crean empleo, a que lo esté por
gastar en cuestiones antiproductivas y nada rentables.
Por un lado los programas de estimulo anti crisis han
sido cortos e ineficaces desde el punto de vista productivo, por lo
tanto lejos de lograr un aumento de producción e ingresos, han
conseguido lo contrario. Por otro lado las reducciones de impuestos a
los ricos aplicadas durante los últimos años han provocado una drástica
reducción de los ingresos. El fundamentalismo neoliberal siempre ha
recomendado recortar los impuestos a los empresarios y grandes fortunas
como estimulo económico. Algunos han ido más lejos, como George Bush,
quien afirmo cuando era presidente que no había que perder el tiempo
gravando con impuestos a las empresas, porque saben cómo evadirlos. En
el caso de España, datos de Vicenc Navarro señalan que un gran
capitalista español paga únicamente el 38% de impuestos que un gran
empresario sueco. Además señala que en Alemania los impuestos sobre el
capital se redujeron desde 1995 hasta 2009, 26 puntos. A demás el nivel
de grabación fiscal de las rentas superiores se redujo 9.5 puntos. En
España y Francia la reducción fue aún mayor: 13 puntos. En Italia el
Impuesto de Sociedades bajo 20.8 puntos y el de las rentas superiores
6.1 puntos. Estas reducciones han favorecido únicamente a los grandes
capitalistas y nos decían que eran necesarias para no ahuyentar al
capital; lo que suponía que en época de bonanza económica los ingresos
del Estado disminuyeran, a pesar de aumentar la riqueza. Luego nos hemos
encontrado con que estas políticas generaron déficit y un aumento de la
deuda pública y hoy podemos ver sus consecuencias.
Otra y más importante razón la encontramos en los planes
de rescate anteriormente citados: avales, garantías de depósitos,
compra de activos y ayudas a bancos privados, cuya consecuencia era y es
un desmesurado aumento del endeudamiento y el déficit. Este ha sido el
resultado de las subvenciones al capital y el rescate del sistema
financiero; los riesgos y deudas de los bancos privados son desde
entonces colectivos con un arriesgado y enorme coste y sacrificio
económico. De esta forma estas políticas han contribuido a que la deuda
privada se convertía en todos los países en una voluminosa deuda pública
Los bancos con la ayuda del Estado se han visto
obligados a refinanciar su deuda contraída con bancos de otros países,
mediante nuevos préstamos que hay que devolver con intereses cada vez
mayores. El resultado es una deuda pública y privada aun mayor que de
una forma asfixiante secuestra a los propios gobiernos a la hora de
poder tomar decisiones.
Estos planes de rescate también se aplicaron en España y
de una situación de superávit pasamos a una de déficit. El gobierno
español creo un fondo de 350.000 millones para la banca.Además el ICO
procedió a ayudar con un fondo de 3.000 millones de euros para
refinanciar las deudas de las constructoras. Recientemente el gobierno
ha aprobado ayudas de 80 millones de euros para las constructoras que
son concesionaras de autopistas de peaje privadas. Mientras tanto los
directivos de las constructoras no han visto afectado su bolsillo. Dos
directivos de la constructora Martinsa recibieron 3.5 millones de euros
mientras estaban dirigiendo una empresa en suspensión de pagos. El
govern de la Generalitat aprobó 500 millones para avales a empresas en
febrero de 2009 sin ni siquiera un compromiso para el mantenimiento de
los puestos de trabajo. Por ejemplo, la empresa Ficosa, en Barcelona
recibió un crédito de 50 millones de euros del Govern y de 21.6 del
Ministerio de Industria, mientras despedía a cientos de trabajadores y
cerraba plantas de producción.
Por tanto, si sedenomina déficit público a la diferencia
entre los gastos y los ingresos de un Estado, vemos que los gobiernos
han potenciado una disminución de ingresos gracias a las amnistías
fiscales a los ricos, y ahora están fomentando un aumento del gasto en
las ayudas a la banca y en el pago de los intereses de deuda publica. En
esta situación el déficit en España paso entre el 2008 y 2009 del 4.1%
al 11.2%. Y otros países han seguido el mismo camino, Reino Unido paso
del 4.9% al 11.5%, Irlanda del 7.3% al 14.3% (actualmente un 32%). Los
países con menor gasto social y menor carga fiscal a los ricos (España,
Irlanda, Portugal, Grecia) son los países donde hay más déficit, las
tasas de paro son más altas y donde la crisis ha actuado con más dureza.
Casualmente en estos países se formaron las burbujas inmobiliarias más
salvajes.
Planes de ajuste y contrarreformas
Gramsci tenía razón cuando decía que la clase burguesa
gobierna sus intereses vitales fuera del parlamento. Los planes de
ajuste están siendo patrocinados e impuestos por el FMI y el BM, cuyas
decisiones se toman antidemocráticamente, ya que los países del G7
tienen casi tantos votos como el resto de 170 países del planeta. Es
decir: a mas dólares, mas votos. El director de Asuntos Monetarios del
FMI, ya advirtió hace poco de una forma poco amable que “Los mercados
van a castigar seriamente a los países que no cumplan, con el
consiguiente perjuicio para familias y empresas y el aumento del paro”
(Publico, 11 de octubre de 2010).
El problema es que no hay una sola evidencia científica
que demuestre que aplicar los planes de estos organismos financieros
internacionales resuelva algunos de los problemas de un país. Allá donde
se han aplicado los dictados del FMI, la pobreza y las desigualdades
sociales han aumentado. Basta mirar a África y Latinoamérica. Allí el
problema de la deuda se intento solucionar aplicando duros planes de
ajuste y alargar plazos de pago e intereses, que solo han conseguido
perpetuar la pobreza. Incluso los expertos y economistas burgueses
aseguran que las políticas de ajuste están retrasando el crecimiento
económico.
Irlanda, país en el que el precio la de la vivienda
creció un 270% entre 1996 y 2006, presento serios problemas económicos y
la UE aprobó un plan de rescate de 85.000 millones de euros a un 6.7%
de interés (el de Grecia fue de un 5.2%), de los cuales 35.000 son
destinados a la banca, la responsable del hundimiento de la económica
irlandesa. Estas ayudas ya han provocado un aumento del 20% del déficit
público. El gobierno irlandés recibió ese dinero prestado a cambio de
aprobar un segundo plan de ajuste en tan solo dos años que consistía en:
elevar la edad de jubilación a 68 años, subir el IVA al 23%, crear
nuevos impuestos (mantenerlos congelados a los ricos), rebajar un 11% el
salario mínimo, recortes de subsidios a las familias, subida de las
tasas universitarias de 500 a 2000 euros anuales, reducción de un 10% en
las pensiones, despido de 24.750 funcionarios, etc.
Otros planes parecidos se han aplicado en países de
Europa del este. En Rumania el FMI concedió un préstamo a cambio de
recortar un 25% el salario de los empleados públicos y un 15% las
pensiones; además de la promesa de cierre de 150 hospitales.
Deuda pública y privada
Los planes de ajuste se justifican como medidas
ineludibles para reducir el déficit y hacer frente al pago de la deuda.
En el fondo esto significa que algunos Estados y bancos deben
desmesuradas cantidades de dinero por préstamos o intereses derivados de
la compra de bonos de deuda publica. Los compradores de deuda exigen la
más estricta austeridad y cumplimiento de sus dictados. Como si una
persona presta dinero a su vecino y le exige que corte Internet, gas y
luz como garantía de cobro. En el caso que analizamos significa que los
bancos alemanes o franceses exigen someterse a sus criterios a todo
aquel que necesite de su dinero. En ocasiones estos criterios significan
la reducción de 600 millones de euros en partidas para los hospitales
públicos en Grecia, u otras medidas como las citadas anteriormente. Todo
lo que sea necesario para que los deudores paguen. Por lo tanto los
rescates y planes de ajuste de Grecia, España, Irlanda o Portugal,
supone asegurar a los bancos alemanes y franceses el cobro de sus
inversiones y préstamos en Grecia.
Los mismos bancos que crearon la crisis echando fuego a
la burbuja del ladrillo, han dirigido sus capitales a la compra de la
deuda pública, al considerar que la compra de bonos al Estado es un
negocio seguro. El economista Juan Torres lo explica así: “Como la banca
compra especulando, encarece la deuda, pone en aprietos a los gobiernos
y los obliga a constantes medidas de ajuste, como las presentadas en
España” y añade “Los bancos ganan dinero y luego se aseguran el pago de
las deudas con los rescate” por lo que asegura que “la deuda es el
negocio de la banca” (Publico, 3 de diciembre de 2010, pagina 3)
En nuestro caso más próximo, la banca española debe
548.000 millones de euros, y durante el año 2011 España debe afrontar
vencimientos de deuda publica y privada por valor de 180.000 millones de
euros, de los que 75.000 millones deberán ser devueltos antes del
próximo mes de abril (datos calculados por el director del Centro del
Sector Financiero de Pwc, Luis de Guindos). Financial Times refiriéndose
a esta situación ha indicado que debido a estas ingentes cantidades de
dinero, un plan de rescate alcanzaría para España alcanzaría cifras de
420.000 millones de euros.
El contexto para hacer frente a la deuda es
desalentador. Ya que estas operaciones no están exentas de complejidad.
Uno de los factores que complican los pagos la encontramos en la prima
de riesgo, que no es mas que el sobreprecio que exigen los inversores
por comprar deuda de un país frente a la alemana. Es decir es dinero que
exigen los inversores en compras de bonos y deuda publica a países de
dudosa estabilidad financiera. Cuantas más sospechas existan de que un
Estado no puede hacer frente a su deuda, más se dispara la prima de
riesgo, los intereses a pagar y el seguro de hipotético impago.
Un problema añadido lo encontramos en como y quien
calcula la denominada prima de riesgo. Actualmente un bono español a 10
años renta al 5.45% de interés). En cambio un bono alemán a 10 años
renta solamente al 3% de interés.Actualmente solo existen tres agencias
de calificación importantes: Standard & Poor’s, Fitch y Moody’s. Los
denominados “agentes financieros” pagan a estas agencias para que
realicen estudios sobre los valores que se negocian, invierten o deben.
La calificación de estas agencias tiene una influencia poderosísima a la
hora de fijar la prima de riesgo. Sus informes son aceptados como
dogmas en los mercados financieros pese a que no han dado una desde que
se crearon. Estas agencias son las mismas que no predijeron la crisis,
las que pusieron sobresalientes a las hipotecas subprimes y créditos
CDO; y las que aseguraban hace bien poco que Irlanda y Grecia habían
resistido sus “pruebas de estrés”. Aun así, nuestra ministra de Economía
las califico como “muy profesionales” (Publico, 2 de octubre de 2010).
En cualquier aspecto de la vida cotidiana, cuando
alguien se equivoca repetidamente, se tiende a ignorarle. Por ejemplo,
si el metereologo de un canal de televisión nunca predice el tiempo
correctamente, nadie creerá o tomara en serio sus análisis. Pero en el
mundo de las finanzas las agencias de calificación aumentan su poder,
pese a todo lo que mienten y equivoquen. Seria cómico sino fuera porque
este juego afecta a la calidad de vida y al bienestar de millones de
personas.
En la actualidad, todos los defensores del capital
aseguran que estas agencias realizan un buen trabajo por la
transparencia en el sector financiero, pero ellos mismos nos aseguraron
que esta transparencia existía en los años anteriores a la crisis y se
siguen dotando de los mismos vicios y herramientas que antes. Por lo
tanto el concepto de “transparencia financiera” debe ser acogido con
mucha cautela. Lo que en realidad hacen estas agencias es decir lo que
quieren escuchar sus clientes. Hay un dicho que dice “el que paga al
flautista elige la melodía”, y los banqueros alemanes pagan a estas
agencias para escuchar discursos catastróficos sobre determinados países
para que se apliquen duros planes de ajuste y continúen recibiendo con
más cantidad y seguridad sus ingresos en concepto de deuda. Esta
cantidad será mayor porquela pérdida de confianza de los mercados obliga
a un Estado a aumentar el interés que ofrece en sus emisiones de deuda
pública, si es que quiere tener compradores. Es decir, cuanta mas
desconfianza y miedo exista hacia un país, mas gana un inversor en deuda
soberana de un país, por tanto los inversores se dedican a sembrar el
pánico para llenarse los bolsillos.
Capitalismo y especulación
Queda de manifiesto que la especulación es un fenómeno
estructural en el capitalismo actual. Durante la burbuja inmobiliaria,
la vivienda se convirtió en un bien de inversión muy rentable, y no un
lugar para vivir.
La deuda soberana son los títulos (letras del tesoro,
bonos y obligaciones a plazos) que emite un país para captar dinero en
los mercados con el que financiar sus gastos. Pero actualmente la deuda
pública no se considera una herramienta para poder invertir en
equipamientos sociales que satisfagan las necesidades humanas o en
investigación y tecnología que potencien la creación de riqueza y
puestos de trabajo, sino en un negocio. Y este se basa en hacer dinero
con los títulos de deuda soberana, jugando a encarecer los tipos de
interés de la deuda pública de Grecia, Irlanda, Portugal y España, aun a
costa de desestabilizar completamente al euro. Los especuladores atacan
al mismo tiempo un determinado mercado o valorpara conseguir dinero
gracias a las caídas que ellos mismos generan con sus agresivas
operaciones con grandes cantidades de dinero. Cuanto mas consiguen hacer
caer un valor, más ganan. Además atacan a los seguros de impago de
deuda de Estados, bancos o empresas, lo que es interpretado como un
riesgo de quiebra en un país. Estas operaciones pueden repetirse varias
veces en un mismo día y tienen como resultado que el seguro que paga
España u otro Estado por riesgo de impago se encarezca en descomunales
sumas de dinero en semanas, días e incluso horas.
Los gobiernos europeos se quejan de los ataques
especulativos, pero a su vez son firmes defensores de la libre
circulación de capitales que alientan estos ataques, junto con la
opacidad del sistema financiero, el secreto bancario, paraísos fiscales,
etc. Los propios gobiernos han contribuido a esta espiral de economía
mafiosa que golpea en todo el mundo. Las multinacionales tienen tanto
poder y viven al margen de las leyes e impuestos gracias a las políticas
y leyes gubernamentales, que limitan a la propia capacidad de un
gobierno para controlar su propia economía.
No han puesto ninguna objeción a que se haga negocio con
los titulo de deuda, se juegue a encarecer los tipos de interés o se
desestabilice el euro. Asumen la deuda como legitima aunque sea
socialmente insoportable y políticamente desestabilizadora, para
satisfacer las demandas de la banca. Quieren intentar pagar una
voluminosa deuda pública sin combatir el desempleo, sin producir riqueza
y sin inversiones productivas. Creen que con planes de ajuste y ahorro
basta pasar salir del atolladero. Aunque también aseguran que realizan
esfuerzos para potenciar las exportaciones, pero como dice Vicenc
Navarro: “El modelo exportador, a la larga, no se sostiene si todos los
modelos económicos de los países de la UE se basan en la exportación
como el mayor estímulo económico. Para que un país exporte, se requiere
que haya otros que importen. Si todos exportan el sistema no funciona”.
La crisis de 1929 conoció una mejora en 1934-1935 y una
recaída brutal en 1937-1938. Tal y como los gobiernos se enfrentan a la
crisis que ellos mismos han creado no seria descartable un panorama
parecido. La salida de la crisis esta complicada porque continua
habiendo deuda por todas partes (ayuntamientos, comunidades autónomas,
bancos, empresas, Estados, familias, autónomos, etc) y parece que la
economía aun esta lejos de quedar saneada. Los bancos continúan
enfrentándose a impagos y cada vez coleccionan más pisos en su poder,
muchos de ellos obtenidos como donación de pago por constructoras en la
ruina.
Financiarizacion y gestión de la deuda
El gobierno español, copiando las pautas que sus colegas
europeos, está supeditando toda la política económica y social en
garantizar el pago de la deuda y aceptar los dictados del capital. En
esta línea, el Estado continúa avalando a los bancos en sus operaciones
financieras. Por ejemplo el pasado 16 de noviembre Caja Murcia coloco
500 millones en deuda a tres años con avales del Estado. El plan de
avales a la banca se ha prorrogado cuatro veces desde su puesta en
marcha a finales de 2008 y los bancos privados podrán emitir bonos con
el respaldo del Estado al menos hasta el próximo mes de junio. La
presión de la banca puede que consiga prorrogar estas ayudas aun más
debido a las grandes sumas de dinero que deben las entidades financieras
privadas. Por ejemplo, el Banco Santander debe pagar 27.300 millones de
euros en 2001, y 35.900 millones en 2012. Este es un problema que
afecta a todos los gobiernos, ya que la deuda mundial que se necesita
refinanciar alcanza los cuatro billones de dólares y ningún gobierno ve
el momento de retirar los avales estatales a los bancos privados, lo que
a su vez aumenta aun mas el endeudamiento y se intensifica una espiral
suicida. La Comisión Europea, la misma que propone jubilarnos a los 70
años y reducir el gasto público, propone mantener y aumentar estas
ayudas. Por lo visto no es viable el sistema publico de pensiones pero
si lo es avalar indefinidamente con cientos de miles e millones a la
banca. Evidentemente los bancos que no necesiten urgentemente ayudas no
tendrán el mismo ánimo u opinión que los bancos en una situación
ruinosa, por lo tanto es difícil predecir que pasara. Mientras el Banco
Santander solicita el fin de las ayudas por que percibe que solo la
competencia las utiliza y se beneficia de ellas, en cambio el banco
holandés ING exige la continuidad de los avales.
Zapatero, en su aparición pública el pasado 30 de
diciembre aseguraba que la recesión mundial se debía al modelo económico
basado en la financiarizion y endeudamiento. No es el único gobernante
que lo reconoce, pero a su vez todos participaron e incentivaron ese
modelo de financiarizacion. Este término se refiere al creciente y
sistemático poder de las finanzas y de la ingeniería financiera en todas
las esferas de la vida. Robin Blackburn explica como la
financiarizacion estimula a los hogares a comportarse como empresas, a
las empresas a comportarse como bancos, y a los bancos a hacerlo como
hedge funds (bancos especializados en ventas a corto plazo, tomando
prestados títulos y valores para venderlos a terceros). En 1948, los
beneficios generados por las firmas financieras representaban el 7% del
total de los beneficios en Estados Unidos. En 2004, la proporción se
había incrementado hasta el 34%, y en 2007 hasta un 40%. Los gobernantes
actuales alabaron este modelo económico, por tanto ahora no se merecen
la más mínima confianza o credibilidad en sus recetas para salir de la
crisis. Unas recetas que no son nuevas, son las mismas que lleva
aplicando el capital en las últimas décadas, pero que ahora se aplican
más agresivamente.
Una salida antisocial más a las crisis: la reforma de las pensiones
Cuando se utiliza el término “Reforma”, en teoría podría
significar una alteración o transformación de una legislación vigente
tanto para bien como para mal. En cambio en las últimas décadas todas
las reformas laborales y de pensiones han estado destinadas a atacar y
recortar derechos de trabajadores, pensionistas y parados. Un problema
añadido lo encontramos en que estas reformas, además de no llevar
contrapartidas (lo cual tampoco se justificarían) se aprueban alegando
un sacrificio en pro del futuro, pero ningún retroceso social es
derogado una vez se supera la crisis y vuelve el crecimiento económico.
En todo caso lo que ocurre es que a un ataque le sucede en el tiempo
otro aun mayor.
En la actualidad nos encontramos ante otra reforma de
las pensiones. Los trabajadores estamos desgraciadamente acostumbrados a
ellas, y no es la primera vez que el PSOE aprueba una reforma de
pensiones regresiva. Los historiadores deberían recordar lo que otros
han olvidado, porque desgraciadamente muchos han olvidado que el PSOE no
tiene un programa distinto al de la derecha desde hace muchos años.
Lejos queda el programa electoral del PSOE (incumplido) de 1982 en
defensa de la jubilación a los 64 años.
La actuación más impopular y contestada en la primera
legislatura de Felipe González fue la Ley de Pensiones de 1985. La ley
endurecía las condiciones para tener derecho al cobro de pensiones y
reducían la cuantía económica de las mismas. Se establecía la
obligatoriedad de haber cotizado a la Seguridad Social al menos durante
15 años, frente a los 10 exigidos hasta el momento. Además se modificaba
el sistema de cálculo de prestación en perjuicio del pensionista. Esta
contrarreforma laboral fue respondida por una Huelga General el día 20
de junio de 1985, convocada por CCOO y CNT, pero sin el respaldo de UGT.
A principios de los años 90 los gobiernos de Felipe
González y Aznar nos alertaron de que el sistema publico de pensiones no
era viable y que la seguridad social quebraría en el año 1995, 2000 y
luego 2010. Pero después nos encontramos con que aquellos pronósticos no
se cumplieron, e incluso a día de hoy la Seguridad Social goza de
superávit (4.000 millones de euros) y posee un multimillonario fondo de
reserva (64.300 millones de euros en 2010). Incluso el secretario de
Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, asegura que la previsión
para 2011 asciende a 4.579 millones de euros de superávit. Aun así nos
continúan alertando de que es ineludible una reforma del sistema de
pensiones y que lo mejor que podemos hacer es asegurar nuestro futuro de
manera privada e individual.
Estos anuncios catastrofistas se enmarcan en un
deterioro y desprestigio premeditado de las pensiones publicas por parte
del gran capital y de los gobiernos del PSOE y PP. La campaña desde los
años 90 se ha basado en propagar el pánico y la inseguridad hacia la
viabilidad de las pensiones publicas para hacer lo mas atractivo posible
los planes de pensiones privados. Esta es una estrategia que el capital
aplica con la sanidad: deteriorar conscientemente el servicio público
sanitario para que la gente opte por los seguros médicos privados que
evitarían listas de espera y otros problemas de la sanidad pública. Lo
mismo se hace con el sistema educativo, cuyas clases se masifican para
deteriorar el servicio y la calidad frente a las escuelas privadas. Y no
digamos con las escasas e inalcanzables residencias públicas, que no
son potenciadas lo mas mínimo, sino es para propagar algún escándalo o
bulo sobre malos tratos a los ancianos. Por eso el cuidado de los
mayores actualmente es un cargo familiar y no estatal, lo cual suele
significar que las residencias privadas tengan más ingresos. Es decir,
quieren mercantilizar todas las facetas de la vida diaria y nos dejan
bien claro que en la sociedad capitalista cuanto más dinero tengas,
mejor se te atenderá, con más atención y con el personal más
cualificado. Por tanto, nos indican que nos olvidemos cuanto antes de la
seguridad social y el paternalismo estatal.
Llegado a este punto, ya tenemos al principal
beneficiado e impulsor de las contrarreformas en materia de pensiones:
la banca. Los banqueros tienen muchos intereses en juego y cuantiosas
sumas de dinero que ganar. Por esta razón están utilizando toda su
influencia política, y esta es tan importante que desde hace mucho la
propia banca condiciona el pensamiento económico y las políticas
económicas a aplicar en el país. Su objetivo es que todos vayamos
corriendo para hacernos un plan de pensiones privado
En ningún medio de comunicación aparecen análisis o
alternativas diferentes de las que defienden los portavoces de la banca.
Únicamente, se nos invita a participar en una asociación desigual con
las entidades financieras en una táctica privatizadora, impulsada por
influyentes grupos de presión. Pero este sistema, a parte de caro e
injusto, resulta muy arriesgado. Las empresas apuestan por planes
privados de renta variable, de los cuales luego intentan desvincularse.
De hecho, algunas quiebras en materia de pensiones pueden ser lucrativas
para empresarios y banqueros, pero ruinosas para trabajadores que hayan
invertido buena parte de sus salarios y ahorros durante toda su vida.
Podemos citar muchos casos, como el caso Maxwell, un magnate de la
prensa británica, que en 1995 robo 400 millones de libras de los fondos
de pensiones financiados por las empresas de las que era dueño. Es
decir, que se producen conscientemente bancarrotas empresariales para
deshacerse de las obligaciones contraídas en materia de pensiones. Pero
están bancarrotas son deliberadamente ocultadas, porque de lo contrario
quedaría en evidencia que al final los planes de pensiones públicos son
en realidad mas seguros que los privados.
¿En que consiste la reforma?
El capital advierte de que el sistema publico de
pensiones en inviable debido a que el envejecimiento de la población
hace insostenible el actual modelo de pensiones publicas, al que
consideran demasiado generoso, aun siendo el país de la UE-15 que menos
gasta el pensiones y donde mas bajas son. Además nos aseguran que para
salir de la crisis y “ganarnos la confianza de los mercados” debemos
emprender una reforma de las pensiones ambiciosa. Así han procedido
cantidad de gobiernos y la edad de jubilación esta subiendo en:
Alemania, Austria, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suecia, Grecia,
Republica Checa, Irlanda, Francia, Italia, Lituania, Hungría, Malta,
Rumania, Eslovaquia y Reino Unido.
El FMI, la Comisión Europea, la OCDE, etc., han
recomendado alargar la vida laboral obligatoria hasta los 70 años y
reformar drásticamente los cálculos de cómputo de pensiones para que
estas sean mas bajas.
El gobierno, asumiendo los argumentos de la derecha, la
banca y los capitalistas, pretender aprobar una reforma acorde a sus
intereses y pensamientos. Esta reforma se basa en retrasar
obligatoriamente la edad de jubilación de 65 a 67 años. Esta media
estaría aplicada completamente en el año 2026 y se calcula que esta
medida significara 500.000 puestos de trabajo menos disponibles para las
nuevas generaciones. También se propone aumentar el cálculo de cómputo
de pensión de 15 a 20 o 25 años, lo que supondría una diminución de la
pensión de entre un 3 y un 20%. Además se baraja la posibilidad de
aumentar de 35 a 38 o 40, los años de cotización para alcanzar el 100%
de pensión. Esta es la reforma que el gobierno quiere aprobar por
decreto y con el único respaldo de la patronal, algo que el mismo
presidente Zapatero prometió que jamás ocurriría. Al igual que nos
aseguro que la crisis no la pagarían los trabajadores y que no era
necesaria ninguna reforma laboral debido a que la crisis no tenía un
origen laboral.
Con estas medidas vemos que el peligro real lo
encontramos en como sobrevivirán los futuros ancianos en un país en el
que a día de hoy las pensiones ya son ridículas. Esta es una reforma que
no tiene en cuenta a los trabajadores, ni a su ocio, salud, vida
personal y familiar. Afecta negativamente a todos los trabajadores y
pensionistas. Vemos una vez más como las reivindicaciones empresariales
son aceptadas. No están satisfechos de haber conseguido que España sea
uno de los países europeos con mayor número de centros educativos y
sanitarios privados, también quieren liderar el ranking de planes de
pensiones privados.
Las recomendaciones de la Comisión Europea y el FMI
tienen una influencia y resonancia enorme en el gobierno. No ocurre lo
mismo con las recomendaciones que realizo el pasado mes de diciembre el
Consejo de Europa, en cuyo informe se suspendía a España en: condiciones
de trabajo, remuneraciones decentes, derecho a organizarse, negociación
colectiva, información y mejora en las condiciones de trabajo. El
consejo advertía que el salario mínimo español es “manifiestamente
injusto” e “insuficiente”. El gobierno prefiere escuchar a los de
siempre y a lo de siempre. Un ejemplo lo encontramos el pasado 27 de
noviembre, cuando Zapatero recibió a dirigentes de las 37 mayores
empresas del país, frente a los que se comprometió para aprobar cuanto
antes la reforma de las pensiones.
Una ineludible labor pedagógica: argumentos contra los ataques a las pensiones públicas
La banca y los gobiernos estudian de que manera atacar a
las pensiones publicas en toda Europa. Nos aseguran que para favorecer
la salida de la crisis y evitar la quiebra de la seguridad social se
deben recortar las pensiones. Es un insulto para los trabajadores que
tengamos que escuchar semejantes afirmaciones. En anteriores crisis
capitalistas ni siquiera existían las pensiones y los Estados
consiguieron salir de la recesión.
En primer lugar tendremos que preguntarnos si el peligro
de quiebra es real. En realidad hasta algunos de los más
fundamentalistas del neoliberalismo aseguran que las pensiones no
estarán en peligro hasta dentro de 30 o 60 años. Ya nos encontramos con
la primera contradicción, ya que los mismos que se muestran muy
preocupados por la viabilidad de las pensiones en el año 2060, se
muestran pasivos frente a los riesgos que acarrea el cambio climático,
el efecto invernadero y sus consecuencias. Según expertos del Foro de
Vulnerabilidad Climática, se prevé que cada año se pierdan 150.000
millones de dólares por el calentamiento e incuso cinco millones de
muertes hasta el 2020. Sin embargo ningún gobierno se toma en serio el
problema para tomar medidas contra un fenómeno, que si representa un
grave problema para la actualidad y mas aun para el futuro próximo. Pero
pese a no existir evidencia científica de lo primero y si de lo
segundo, misteriosamente se interesan únicamente en “resolver” el
problema de las pensiones.
Uno de los argumentos mas utilizados por los esbirros
del capital es que la esperanza de vida ha aumentado y que por lo tanto
al haber más ancianos, no podemos pagar pensiones a todos sin endurecer
su acceso y cuantía. Es cierto que la esperanza de vida ha aumentado,
pero se debe en buena parte, a que en los últimos 50 años la disminución
de la mortalidad infantil y juvenil ha sido enorme. En periodos
históricos anteriores la mortalidad infantil provocaba una escasa
esperanza del nivel de vida. Lo podemos explicar con un ejemplo
practico: si en un pueblo en el que viven dos personas, una muere al
nacer y otra a los 80 años, tenemos una esperanza de vida de 40.
Además el argumento de que la esperanza de vida ha
aumentado es un arma de doble filo, ya que también ha aumentado
sustancialmente la productividad y el PIB, por tanto se dispone de
muchos más recursos que antes para gastar en pensiones y en otros
asuntos. Por tanto cada punto porcentual de PIB corresponderá a una
cifra mayor expresada en dinero dentro de 50 años. Por ejemplo el PIB en
Francia ha crecido un 45% entre 1983 y 2010. Son datos y análisis
proporcionados por Vicenc Navarro, como el que asegura que el aumento de
la productividad laboral española entre 1979 y 2009 fue del 79%. Aun
así nos alertan de que el dinero que se gastara en pensiones dentro de
40 años podría alcanzar el 13% del PIB. En Italia actualmente se gasta
más de un 14% y no percibimos ninguna catástrofe por ello. A demás,
Vicenc Navarro también señala que hace 50 años España gastaba un 3% del
PIB en pensiones, y ahora un 8% con superávit en la seguridad social.
Ante estos datos debemos preguntarnos: ¿Qué evidencia existe de que la
austeridad significa la recuperación económica?. No hay ninguna, pero el
dogma económico neoliberal se sustenta a base de fe y sin evidencias
empíricas. Por ejemplo: el FMI y UE preveían una caída del PIB para el
año 2009 de un -5% para Letonia, finalmente fue un -18%. También
preveían una caída del -1% para Irlanda y finalmente fue un -10%. Si no
son capaces de pronosticar el comportamiento de una economía de un país
báltico a corto plazo, ¿cómo se atreven a pronosticar empresas mayores?.
Si que es una afirmación innegable que existe un fuerte
incremento demográfico. A una persona con conciencia social que observa
que este fenómeno va acompañado de problemas estructurales como el
hambre y la desnutrición, le debe preocupar que se pongan los medios
para alimentar a toda la población del planeta, y esto no ocurre, ni ha
ocurrido antes. En cambio no hemos visto que los gobiernos se reúnan y
tomen medidas drásticas contra el hambre, problema del que si existen
hechos probados. Los Estados únicamente responden poniendo restricciones
a la producción de alimentos para evitar excedentes, incluso pagando a
los agricultores para no producir. Es decir, que se determinan unos
niveles de gasto y unas prioridades que no se corresponden con las
necesidades humanas.
En la prensa oficial abundan los artículos de “expertos”
en materia de pensiones en los que la diversidad ideológica y la
variabilidad de propuestas brillan por su ausencia. Todos son unánimes
al señalar la urgencia en recortar derechos laborales y en materia de
pensiones. El jurado del premio Nobel de Economía rara vez galardona a
críticos progresistas del capitalismo, no ha sido así con los defensores
de la nueva económica y el neoliberalismo. En resumidas cuentas: se
disuade al pensamiento crítico, mientras se sigue el guion de la derecha
norteamericana. Las alternativas a los planes de ajuste, no solo son
ignoradas, sino consideradas estúpidas.
En cambio hay otros y mejores especialistas en la
materia que dan argumentos y salidas distintas para los temas
relacionados con pensiones, el problema es que estos se encuentran
ignorados en el mundo académico e informativo. Un buen ejemplo lo
encontramos en Juan Torres, o Vicenc Navarro (anteriormente citado),
quien plantea que no se puede argumentar la insostenibilidad de las
pensiones de dentro de 50 años por el aumento del numero de personas en
edad de vejez, ya que seria lo equivalente a decir hace cuatro décadas
que debido al éxodo rural la producción agrícola estaría en peligro.
Este ejemplo es muy crítico e ilustrativo, debido a que el número de
trabajadores en el campo representaba el 18% de la población adulta hace
40 años. En cambio ahora que representa un 2% del total, la
productividad ha aumentado tanto que el campo hoy produce un 30% mas,
con solo el 3% de la población dedicada a la agricultura. Hoy en día un
trabajador produce los alimentos que antes producían nueve y quizá
dentro de cuarenta años un trabajador pueda mantener a mas pensionistas
que ahora.
Es muy difícil predecir el futuro en temas relacionados
con la economía o la sociología. Quien se imaginaba hace 60 años en
España fenómenos actuales como la inmigración, matrimonio homosexual,
Internet o la masiva incorporación de la mujer al mercado laboral.
Otro dogma que debemos de cuestionar es el relacionado
con la financiación de las pensiones. No esta escrito en ninguna biblia
que la única forma de pagar las pensiones tenga que ser exclusivamente a
través de cotizaciones a la seguridad social. Pueden existir otras
formas de financiación, por esta razón la decisión de retrasar
obligatoriamente la edad de jubilación y endurecer el acceso a una
jubilación, así como su cuantía económica, no es una cuestión técnica,
sino ideológica. Pero aunque nos quieran hacer creer que todos los
“expertos” están a favor de tomar las mismas e “ineludibles medidas” en
materia de pensiones, hay otros especialistas que recomiendan
alternativas diferentes, como Robin Blackburn, quien propone un fondo
global para pensiones financiado a través de impuestos sobre las
transacciones monetarias internacionales, sobre el combustible utilizado
en vuelos internacionales y sobre el patrimonio de las corporaciones.
El sistema niega la posibilidad de que las pensiones se
puedan financiar de otra manera, como subiendo los impuestos, con un
sistema mixto o con partidas presupuestarias, como el pago del salario
al personal funcionario. Otra fórmula seria suprimiendo los topes de
cotización a las rentas más altas para obtener más ingresos. Pero el
capital no quiere ni hablar de subir las cotizaciones o pagar pensiones
con impuestos. De todas formas con la forma actual de financiación más
importante que la relación entre el número de jóvenes y ancianos, es el
número de cotizantes y tamaño de cada cotización por pensionista. Pero
el problema es que alargar la vida laboral provoca mas paro y por tanto
menos cotizantes. En un mercado laboral como el actual, no sabemos quién
nos garantiza un puesto de trabajo, ya no hasta los 67 años, sino hasta
los 40. Lo único que nos garantizan es que de jóvenes empezaremos a
endeudarnos durante décadas y que a su vez debemos pensar que de mayores
tendremos que sobrevivir con nuestros ahorros o planes de pensiones
privados. Por eso nos recomiendan compensar lo que perderemos con
nuestra pensión pública, con una pensión privada. Ante esta
recomendación deberíamos de preguntar de dónde saca un mileurista con
hipoteca dinero para sufragar un plan de pensiones privado.
Uno de los defensores del retraso obligatorio en la edad
de jubilación lo encontramos en Felipe González. El ex presidente se
pone a si mismo como ejemplo para continuar trabajando cuantos mas años
mejor. En su caso es normal ya que acaba de fichar como consejero de Gas
Natural con un sueldo de 126.500 euros anuales. Pero la gran mayoría de
la sociedad no dispone de salarios y privilegios de este tipo. Por el
contrario vivimos en un mercado laboral basado en la precariedad y el
despido fácil y barato que genera empleos estresantes, en los cuales es
muy difícil que una persona disfrute con su trabajo y quiera seguir
trabajando más años. Uno ejemplo tenemos como las enfermedades laborales
derivadas del estrés han aumentado en toda la Unión Europea,
especialmente en España.
Por tanto, nos encontramos con que la banca lo quiere
todo: contratos temporales, precariedad y a su vez trabajar mas años
para acceder a una pensión. En definitiva lo que defienden públicamente
Aznar y Díaz Ferrán: “trabajar más y cobrar menos”. Así ha actuado
recientemente el partido que promete sacarnos de la crisis. El gobierno
del PP en Murcia ha aprobado un recorte de salarios y un aumento de la
jornada laboral para los empleados públicos de la comunidad autónoma de
Murcia. Por cierto, no sabemos en que pagina de los programas
electorales de los partidos políticos aparecen este tipo de medidas.
Otro asunto ineludible es el referente a que dentro de
varias décadas no habrá dinero para pagar a los pensionistas. Una
pregunta que debemos hacernos es ¿y si lo habrá para lo demás?, es decir
parece que los voceros del capital plantean que únicamente los
funcionarios o pensionistas son los que corren el peligro de suspensión
de pagos. Pero en realidad sino hay dinero para unos no lo habrá para
otros. No he oído a ningún portavoz del capital alertar que no habrá
dinero para pagar a los militares, a los curas o a los concejales. Con
estos análisis quieren inculcar que cuando hay que ajustar el
presupuesto únicamente se puede hacer aplicando el tijeretazo a los de
siempre, los sectores mas desfavorecidos de la sociedad y no se toma ni
como mera hipótesis la idea de otras formulas que afecten a los
poderosos.
Un argumento que evidencia una vez más la injusticia del
retraso obligatorio lo tenemos en que el índice de mortalidad
diferencial. Es un hecho probado que las clases adineradas viven durante
más años y se mueren a una edad más tardía que los trabajadores y
personas que han sufrido una vida más precaria. España tiene uno de los
índices más altos de la UE. Debido a que la forma en la que la gente
vive, se enferme y muere varia sustancialmente según su posición social,
estas reformas se muestran ciegas a la solidaridad, no tienen en cuenta
lo mas mínimo el bienestar, el ocio, vida familiar, personal y
problemas de la clase trabajadora. La prolongación de la vida
productiva, significa estar explotados y producir plusvalía durante más
años, soportar aun por más tiempo el paro o trabajos precarios con
grandes distancias entre domicilio y trabajo, el estrés, intensificación
del esfuerzo físico, comercialización del escaso ocio, fatiga,
contaminación, penosos alojamientos, etc.
Una contribución más al aumento del paro
Esta reforma de las pensiones a parte de castigar a los
trabajadores y pensionistas va a significar un aumento aun mayor del
paro, ya de por si muy elevado entre la juventud y mayores de 55 años.
Cuanto más tarde se jubilen los trabajadores menos oferta de empleo
tendremos, y cuanta menos gente este trabajando, de menos cotizaciones
sociales dispondremos para pagar pensiones. El problema es que este
sistema es incapaz de organizar y repartir el trabajo. Y una de las
señas de identidad de los que defendemos una salida progresista a la
crisis es la apuesta por el reparto del trabajo y de la riqueza.
Zapatero aseguro en septiembre que “Nadie puede estar
satisfecho con el marco laboral cuando el paro y la precariedad son lo
que son” (Publico, 11 de septiembre de 2010). Estas afirmaciones
pretendían justificar una reforma laboral reaccionaria que supondría la
inmediata creación de miles y miles de empleos indefinidos. Hoy vemos
que tras la aprobación de la reforma hay miles de parados más y que
nueve de cada diez contratos formalizados desde entonces son de carácter
temporal.
Se debería de volver a repetir aquella afirmación y
emprender una verdadera reforma progresista a favor del empleo y de los
trabajadores. Por el contrario, nos encontramos con otro tipo de medidas
que perpetuán descomunales tasas de paro. Y el desempleo, que
prácticamente siempre es involuntario, no es una simple palabra, es un
fenómeno que degrada y socaba la salud física y psíquica de las personas
y que deteriora las relaciones familiares y sociales. En cambio, la
derecha nos presenta el paro como el destino de los perdedores sociales y
vagos a quienes nadie debería ayudar. Pero la cruda realidad es que la
perdida del empleo produce una radical interrupción de ingresos y un
dramático cambio en la forma de vida, acompañado con la frustración,
desconfianza y desesperación. Lo demuestran las estadísticas que señalan
que cuando aumenta el paro lo hace también: la delincuencia, suicidios,
divorcios, enfermedades mentales, malos tratos, número de presidiarios,
problemas familiares, infartos, etc.
Al gran capital estos problemas no les importan. No pasa
nada si la Xunta se gasta 6.451 euros por minuto durantevisita del
Papa. Pero en cambio es intolerable el gasto en subsidios de desempleo.
Por eso los banqueros han aplaudido la medida del gobierno para eliminar
el subsidio de 426 para parados de larga duración (que recibieran
formación y cuyos ingresos familiares fueran inferiores al 75% del SMI),
porque no están dispuestos a que se gaste dinero en una ayuda que ellos
no necesitaran jamás. Incluso prefieren una alta tasa de paro como la
actual (20%), pues esta sirve para disciplinar a los trabajadores en
activo a través del miedo al despido. Esta situación debilita a los
sindicatos y la inseguridad se manifiesta en una débil posición
negociadora y en la correlación de fuerzas. Esta amenaza a perder el
empleo induce a los trabajadores a aceptar jornadas más largas y salario
más bajos, y por supuesto la mera hipótesis de la huelga siembra el
pánico. También es verdad que este descontento social puede aumentar el
potencial reivindicativo.
Por un análisis y alternativa de izquierdas y anticapitalista: es necesaria la Huelga General y la unidad del movimiento obrero
Las reformas de pensiones emprendidas por los gobiernos
europeos no van a solucionar ningún de los problemas planteados. Tampoco
han solucionado el problema del paro en los últimos 35 años con un
sinfín de reformas laborales y la aplicación de las denominadas
“Políticas activas de empleo”. Lejos de una solución, estas políticas
vislumbran una creciente perspectiva de pobreza entre las personas de la
tercera edad y se consigue que envejecimiento sea sinónimo de
disminución de ingresos con el consentimiento, aceptación y gracias a
todos los gobiernos de turno.
No solo quieren que trabajemos durante más años y que
cobremos una pensión pequeña, sino que nos apañemos como podamos al
margen de nuestras condiciones económicas y de salud. El ataque a las
pensiones públicas va acompañado de una política consciente de no
invertir lomas mínimo en residencias públicas. Una inversión que podría
suponer :un aumento de plazas gratuitas o baratas, aumento de las
plantillas, etc. Como no se actúa de esa forma por parte de los poderes
públicos, existe una gran desprotección hacia las personas dependientes,
que tienen que hipotecar su vivienda para cubrir gastos de atención o
residencia. No se prima la autonomía y la salud de los ancianos, sino
minimizar costes. Un ejemplo lo tenemos en que solo uno de cada diez
adultos españoles trabaja en los servicios públicos del estado del
bienestar. En Suecia es uno de cada cuatro. Creo que nos merecemos algo
mejor.
Es muy común que se organicen regularmente grandes
convenciones y foros internacionales para tratar como salvar a los
bancos, control del déficit, cuestiones militares, cumbres de la OTAN,
etc. Pero apenas hay asambleas mundiales para tratar asuntos sobre los
problemas de las personas que forman parte de la llamada tercer edad,
salvo para exigir un recorte en pensiones públicas. Solo ha habido dos
asambleas mundiales dedicadas a los problemas de las personas mayores.
La primera en Viena, en 1982, la segunda en Madrid en 2002.
Los anticapitalistas no podemos dar el visto bueno a que
los mismos que generaron la crisis gestionen ahora recortes en nuestras
condiciones de vida. Nosotros si tenemos voluntad y certeza de forzar
hacia una salida de izquierdas, tenemos que preguntarnos quien debe
pagar por una crisis que han originado los bancos y gobiernos. Los
anticapitalistas debemos defender criterios no comerciales respecto a
las pensiones, porque la continuidad de los criterios comerciales es el
único problema al que se enfrentan las pensiones del futuro. Estos
criterios aplicados en España consiguen que nuestro país sea uno de los
que menos gasta en pensiones en la UE y de los que menos atención
domiciliaria presta a sus ancianos.
Los trabajadores no tenemos ninguna responsabilidad en
la actual crisis capitalista. En época de beneficios nadie los repartió
con nosotros, pero ahora quieren que la crisis y sus consecuencias las
paguemos nosotros sin que se mermen sus beneficios. La recesión no fue
culpa de los trabajadores, sino de los capitalistas, pero cínicamente
estos últimos que promueven ataques contra la clase obrera.
Los que tienen la vida solucionada quieren deteriorar la
nuestra todavía más. Nos dicen que todos debemos “remar en la misma
dirección” y aceptando el fundamentalismo de la económica de mercado,
jubilarnos a los 70 años.
El Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez en su
faceta de buen fundamentalista del gran capital llevaba años exigiendo
una reforma del mercado laboral y de las pensiones. Su curriculum tiene
un sello claramente neoliberal, fue Secretario de Estado de Economía y
Planificación con Felipe González, dirigió privatizaciones y trabajo
como director ejecutivo en el FMI, además en los 90 impulso la
liberalización de los horarios comerciales. Resulta irónico que un
defensor de los recortes salariales, gane 1.026 euros por cada
asistencia a reuniones con representantes de organismos financieros, y
que además tenga un salario de 165.026 euros, un sueldo un 111% mayor
que el del propio Zapatero. Ordoñez no cesa de repetir que el gobierno
no deje de emprender reformas, es fácil que diga algo así cuando a el no
le perjudican. Además sabe que aunque sus predicciones y análisis sean
erróneos nadie le va a amonestar. En abril de 2009 nos aseguro que de no
aprobar ese año una reforma de pensiones desaparecería ese año el
superávit de la seguridad social. Algo que no sucedió y que no tuvo
ninguna consecuencia para el mantenimiento de su puesto.
Es un ejemplo de cómo los mismos responsables de la
crisis siguen en sus puestos. Pero pese a que Zapatero dijo “Este no es
momento de grandes beneficios, ni de salarios excesivos” (El mundo, 1 de
febrero de 2009), podemos poner mas ejemplos, sobre todo de la banca,
sector que gano 17.950 millones de euros de beneficios en 2008. José
Ignacio Goirigolzarri (consejero delegado del BBVA) se ha jubilado
anticipadamente con 68.7 millones de euros de pensión. Francisco
González, actual Presidente del BBVA, se va a jubilar con una pensión de
79.8 millones de euros, el Presidente del Banco Santander, Emilio Botín
(quien se aumento el sueldo un 38.6% en 2008) lo hará con 25.6 millones
de euros. Estos son los señores que están en contra de la huelga
general, pero a favor de gastar menos en pensiones públicas y de que nos
jubilemos a los 70 años; son los mismos que defienden abaratar el
despido para acabar con el paro y atacar las pensiones para salvar el
sistema. Al igual que los que defienden austeridad en las pensiones se
jubilan con multimillonarios sueldos, los que defienden el despido libre
y barato, abandonan sus puestos con cuantiosas indemnizaciones. Ángel
Corcostegui recibió 108 millones de euros por abandonar su labor de
ejecutivo en el Banco Santander. Entonces: despido gratuito y pensiones
moderadas ¿Para quién?
Pero desgraciadamente hay que referirse a otro ejemplo
escandaloso y muy grafico sobre el carácter del empresariado español.
Díaz Ferrán, el que fue máximo representante de la patronal, se ha
caracterizado por no pagar a sus empleados, llevar a la quiebra a sus
empresas, tener graves problemas judiciales, fraude, aprobaciones
indebidas, impago de nominas, etc. Este señor además ha sido capaz de
mandar a la calle a 3.000 trabajadores en meses. Con este curriculum se
ha tomado la confianza de darnos lecciones a todos yel 7 de junio de
2007 afirmaba que “La mejor empresa pública es la que no existe”. Aquí
tenemos un ejemplo de la doble moral de la patronal, que exige
moderación en el gasto público por un lado y más subvenciones y ayudas
públicas para ellos por otro. Además quieren que la Administración
Publica este en consonancia con sus intereses y que se permita a la
iniciativa privada entre de lleno en los servicios públicos que no sean
deficitarios. Desgraciadamente todas estas demandas políticas son
aceptadas por los gobiernos de turno. Se ha conseguido que España ocupe
el puesto número 20 de los 27 de la UE en gasto social. Además pese a
que nos alertan de que hay muchos funcionarios, la realidad es que
Dinamarca, Sucia, Finlandia, Países Bajos, Francia, Reino Unido, Grecia,
Italia, Luxemburgo o Alemania, son países que tienen mas funcionarios
que España.
Resulta irónico que Zapatero el pasado mes de septiembre
se refiera públicamente por primera vez sobre la necesidad de reformar
las pensiones ante funcionarios del FMI, que se jubilan a los 51 años
con 100.000 euros de pensión, con solo 25 años cotizados. En cambio
nosotros tenemos que trabajar 40 años para recibir un 80% del salario. A
estos señores habría que decirles que si quieren austeridad se la
apliquen ellos mismos, pero que nos dejen en paz. También resulta
bochornoso que cuando Zapatero les anunciaba que se debía subir la edad
de jubilación a los 67 años, el Partido Socialista en Francia votaba en
el Parlamento francés contra la reforma de pensiones del gobierno
Sarkozy para aumentar la jubilación de los 60 a 62 años. Resulta un
hecho normal cuando comprendes que la obsesión del gobierno cosiste en
tener contento al FMI, la banca y a todo aquel que tenga mucho poder y
la vida solucionada. Por cierto, en aquel mes de septiembre, cuando se
aprobó una reforma laboral que abarataba el despido, quedaban muy lejos
las declaraciones de Zapatero en las que aseguraba que abaratar el
despido “no es el camino” (Publico, 13 de febrero de 2009, pagina 23).
Desgraciadamente cambio de opinión e incluso Botín se alegraba al
asegurar que la reforma laboral esta en la “dirección adecuada”
(Publico, 27 de octubre de 2010, pagina 26).
El gobierno y la patronal están aprovechando la crisis
para hacer lo que siempre han querido: atacar nuestros salarios,
pensiones y derechos. El gobierno del PSOE, sin considerar a los
trabajadores lo más mínimo, está aplicando el programa económico de la
derecha y del BBVA; es una evidencia de que los gobiernos no controlan a
la banca, sino al revés. Porque detrás de todas las políticas de ajuste
están los banqueros y el gran capital, y es necesario que se encuentren
con un rechazo frontal por parte de los trabajadores y todos los
explotados y oprimidos de esta sociedad. Todas las medidas destinadas a
desmantelar sectores productivos, privatización, precarización del
mercado laboral y la vida social (educación, vivienda, sanidad, ocio),
ataque a las pensiones públicas se enmarcan en una decisión política que
el capital necesita para mantener sus beneficios. Y ante este escenario
la búsqueda de soluciones individuales y la división de los
trabajadores sólo favorecen los intereses de los capitalistas. Es
necesario, pues, que todos los trabajadores estemos unidos en
organizaciones que nos permitan defender nuestros intereses colectivos
de una forma democrática y combativa.
El PSOE, no tiene un programa económico distinto al de
la derecha y actualmente es un problema para los trabajadores y una
herramienta muy útil para el capital. Nuestro gobierno no ha tomado ni
una sola medida de izquierdas. Tras aprobar una reforma laboral que
suponía un durísimo ataque contra la estabilidad laboral, quieren
aprobar medidas contra las pensiones públicas. Zapatero asegura que el
país necesita cinco años más de reformas (versus recortes de derechos y
prestaciones sociales), nosotros necesitamos echarlas atrás y un paso
decisivo para conseguirlo es paralizando el país la próxima huelga
general. Lejos quedan las declaraciones de los gobiernos europeos en
2008 señalando el fin de la crisis y que esta no la pagarían los
trabajadores. No se trata de una “reforma” porque a lo que nos
encontramos es una orientación política concreta de la burguesía
sostenida en el tiempo cuyo objetivo es destruir nuestros derechos y
deteriorar y precarizar nuestras vidas. Se exige un estado social mínimo
y un estado policial máximo. La actuación del Estado contra los
controladores es un aviso y ejemplo de cómo podrán actuar contra el
movimiento obrero en cualquier desafío que se presente.
Los señores que votan estos planes en los parlamentos
puede que tengan una relativa representación electoral, pero ninguna
representación sociológica. Ninguna de las persones que promueven los
ataques sociales padecen unas condiciones de vida parecidas a las
nuestras, que en definitiva somos las únicas victimas. Ningún
parlamentario se acerca a cobrar el salario mínimo interprofesional y
ningún banquero tendrá una jubilación que se parezcan a las miserias que
cobran nuestros padres o abuelos. En el ejemplar de Publico del 1 de
junio de 2009 (pagina 4) se podía ver como decenas de senadores tenían
intereses y remuneraciones en empresas y bancos privados.
Los trabajadores hemos de hacer comprender a estos
señores que la vía antisocial que han escogido no les va a salir gratis,
porque los trabajadores somos las primeras víctimas de estas políticas y
los únicos que podemos hacerlas fracasar. Frente a los que dicen que la
lucha no sirve de nada, hay que defender que lo que no sirve de nada es
no hacer nada ante los ataques que tanto nos perjudican. Nada cambiara
sino hacemos nada. Un gobierno en cuya agenda se da prioridad a
incrementar y recuperar la tasa de beneficio del capital, poniendo más
difícil el mantenimiento de los puestos de trabajo y empeorando
nuestras condiciones laborales y de vida se merece una Huelga General.
Debemos de decir basta al deterioro de nuestras condiciones de vida. De
lo contrario será una victoria para aquellos que quieren destruir
nuestros derechos sociales.
Otra salida a la crisis es posible, quienes afirman que
no lo es, ni tienen voluntad de modificar las cosas, ni ideas de cómo
hacerlo. Sabemos que no es una tarea fácil, la facilidad con la que los
gobiernos aplican el neoliberalismo no ha caído del cielo, ha sido
cuidadosamente alimentada durante décadas. Las ideas de los
fundamentalistas del capital han tomado las universidades, prensa,
radio, televisión, tribunales, centros de estudios, fundaciones,
publicaciones, judicatura, intelectuales, incluso a la propia
socialdemocracia y sectores de la izquierda y el sindicalismo. Ya dijo
Mandel que “El clima social del capitalismo pudre todo lo que toca,
incluso esos brotes de la sociedad futura que se abren lentamente en su
interior”.
El capital ha conseguido engañar masivamente a la
opinión pública, aumentar la mentalidad empresarial en todos los ámbitos
de la sociedad y el dominio de las grandes empresas ha alcanzado
alturas nunca soñadas. El pensamiento económico de derechas esta tan
infiltrado en la política y la sociedad hasta el punto que da igual el
partido político que este en el gobierno. Se institucionaliza y se
normaliza el despido e incluso la represión sindical y laboral en las
empresas; mientras los diarios de la derecha piden la ilegalización de
sindicatos e incluso penas de cárceles para alguno de sus líderes.
Los trabajadores no nos podemos quedar de brazos
cruzados mientras los Estados europeos compiten por quien despide mas
barato o penaliza más las pensiones públicas. Es más urgente que nunca
que todos los trabajadores peleemos codo con codo para transformar la
correlación de fuerzas existente. Tenemos que conseguir un rearme
ideológico de la izquierda y poner en peligro la ideología capitalista,
explicar a la gente lo que el gobierno y las grandes empresas están
haciendo con nosotros. Yno debemos dejar de recordar que estos problemas
nos deben importar a todos porque nadie en el planeta ha quedado
indemne de estas políticas.
Los banqueros pueden ejercer poder de veto en el
congreso y sobre decisiones gubernamentales bajo amenazas con fugas de
capitales, ataques a la moneda y otros medios. Nosotros tenemos que
utilizar nuestras armas de presión: el sindicato, la agrupación
colectiva, la defensa mutua, solidaridad, desobediencia civil, ocupar
las calles, la huelga general, etc. Los ataques exigen urgentemente un
profundo giro sindical a la izquierda y una de nuestras tareas
ineludibles tiene que basarse en un trabajo constante y paciente para
conseguir que las próximas movilizaciones y huelga general sean más
masivas que las anteriores, porque con el grado de presión actual no
podemos tirar atrás ningún ataque al que nos enfrentamos, el gobierno
tomara nota y continuara con su agenda de ataques.Todos aquellos que
tengamos conciencia social debemos esforzarnos porque la próxima huelga
general, además de ser legítima y necesaria, lo sea también masiva;
porque será la más necesaria y justa de toda la historia reciente. En
esta lucha no debemos tolerar que se desprestigie la opción de la
huelga, la agrupación sindical y la respuesta colectiva. Debemos
abandonar las soluciones individuales ante lacras sociales que nos
afecta a todos. No debemos querer ni permitir que acabemos viviendo peor
que nuestros padres.
Debemos de dejar de hablar tanto de las reivindicaciones
empresariales y gubernamentales y discutir sobre las nuestras. El
malestar y la indignación se debe transformar en movilización por mucho
que el poder establecido se esfuerce por evitarlo. Tenemos que sumar
fuerzas en la defensa de un reparto de trabajo y de una jornada laboral
de 35 horas sin reducción salarial, la eliminación de las ETTs y los
contratos basura. Las empresas privatizadas deben ser renacionalizadas;
así como las empresas que cierren, para preservar los puestos de trabajo
y todas aquellas que maltraten y pisoteen los derechos de los
trabajadores. Debe ser extendida la consigna de la nacionalización de la
banca bajo control democrático de los trabajadores y en expropiación de
los monopolios y el sector energético. Estas son otras medidas para
salir de la crisis, pero a favor de la mayoría social; y pese a que los
gobiernos aseguren que no hay margen para el gasto, es evidente que
existen recursos para otras medidas por los multimillonarios planes de
rescate que se realizan. Pero hay voluntad política únicamente para lo
que interesa. Ningún banquero ha rendido cuentas por causar la mayor
crisis económica en décadas, en cambio en el primer día de protestas
contra las dramáticas decisiones que estaba tomando el G20 en Gran
Bretaña, 122 jóvenes estudiantes fueron detenidos en abril de 2009
cuando se manifestaban por una salida justa a la crisis y denunciaban
como las ayudas a la banca eran treinta veces superior a la Ayuda al
Desarrollo. Además mientras se escribe este artículo están siendo
asesinados trabajadores y oprimidos tunecinos y argelinos en unas
legitimas y justas protestas contra el aumento de los precios.
No podemos olvidar que junto a la crisis económica
convive desde hace mucho tiempo una tremenda crisis ecológica debido a
un modelo productivo y de consumo suicida. Por tanto también es
imperiosamente necesario una verdadera y sincera defensa del medio
ambiente que salven el planeta, en vez de a los bancos y a este sistema
criminal y caduco denominado capitalismo.
Raúl Navas (Militante de Izquierda Anticapitalista y de CGT)
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Extraido de : www.nodo50.org