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La economía mundial volverá a estallar en 2012

Publicat October 2, 2011
Miguel Giribets (especial para ARGENPRESS.info)

Mientras que el PIB mundial es de 70 billones de dólares, el mercado de obligaciones es de 95.000 billones de dólares (más de 1.000 veces más), las bolsas “valen” 50.000 billones de dólares (casi 1.000 veces más) y los derivados “valen” 466.000 billones de dólares (más de 6.500 veces). Una situación insostenible. Lo que hay detrás de las cifras de obligaciones, valores de bolsa y derivados es un capital especulativo que es varios miles de veces superior a la economía real. Ante esta masa de capitales, la tasa de beneficio tiende a cero de forma imparable, pues los beneficios salen -a fin de cuentas- de la economía real. El sistema capitalista va hacia el colapso. Cada 2,4 horas se mueve un monto de dinero en el mundo ¡equivalente a todo el PIB de un año!.

Una forma de fondo especulativo son los Hedge Funds. El 60% de ellos están en paraísos fiscales, lo que quiere decir que no tienen control de gobierno alguno. En los paraísos fiscales está la mitad de las reservas mundiales de dinero. “Las Islas Cayman, la Ciudad de Londres, las islas del Caribe, Suiza, Luxemburgo, la estadounidense Delaware, Estados Unidos, Singapur o la isla de Jersey” (1) son la sede de los paraísos fiscales más importantes. Casi todos estos fondos se gestionan desde los Estados Unidos (un 80%) y Londres (un 20%). Los hedge funds son los grandes responsables de la burbuja inmobiliaria y, en la actualidad, de la especulación sobre la deuda pública de los países europeos.
Además de los hedge funds, el resto de fondos de inversión tiene nombre y apellidos: fondos de pensiones, fondos mutualistas, fondos de seguros, fondos de riqueza soberana, fondos de capital privado, fondos negociables en el mercado y fondos de grandes patrimonios. Estos fondos están controlados por entidades financieras, que también tienen nombre y apellidos: Axa, Blackrock, Deutsche Bank, JP Morgan, Goldman Sachs, BNO Paribas, ING. Un 50% se controla desde entidades norteamericanas. Los fondos de pensiones y los de capitales privados suman más de la mitad del total. Pero los más especulativos son los hedge funds, pues no están sujetos a control ni legislación alguna. El total de todos estos fondos asciende a 119 billones de dólares, lo que equivale a casi el doble del PIB mundial. (fuente de estos datos: Alejandro Quesada, Los enemigos de la democracia en cifras)
¿Cómo se monta un ataque especulativo? Veamos el caso reciente de julio de 2011 en Italia, la tercera economía europea y la séptima mundial: los fondos de los paraísos fiscales comienzan vendiendo valores italianos (títulos, bonos, acciones) en grandes cantidades, las agencias de calificación rebajan la nota de la deuda pública del país y desde Wall Street y la banca norteamericana se realiza una fuga de capitales a gran escala. Consecuencia: Italia ha de vender su deuda pública más cara -proporcionando ingentes beneficios a los especuladores- y rendirse a lo que le ordenen desde el FMI y la UE -recortes sociales, etc.- para garantizar el pago de esos beneficios.
La estructura del Banco Central Europeo facilita la especulación. En efecto, el BCE puede prestar a bancos privados a un interés del 1%, pero no puede hacerlo a los Estados, que han de recurrir a las entidades privadas a través de deuda pública a unos intereses mucho más altos. De esta forma, los bancos privados pueden recoger préstamos del BCE a bajo interés y comprar deuda pública a intereses mucho más altos.
Se está aplicando una política económica que beneficia a los especuladores y hunde la economía de los países
La receta “de libro” para atajar la crisis en estos momentos debería pivotar en torno a dos ejes: a) inversión pública y gasto público y b) reforma fiscal. Las políticas económicas están haciendo lo contrario:
- favorecer a las grandes fortunas mediante una fiscalidad en la que los ricos pagan en impuestos cada vez menos y los trabajadores pagamos en impuestos cada vez más; tampoco se combate el fraude fiscal de los más poderosos.
- favorecer a los especuladores, que tienen su punto de atención en dos temas: a) la deuda pública (se trata de especular sobre los intereses para que sean cada vez más altos, aunque hundan la economía de los países) y b) el precio de los alimentos y de las materias primas (aunque millones de personas estén muriendo de hambre).
- Liquidar el gasto social y la inversión pública, como garantía de que los Estados tendrán dinero para pagar los intereses y el capital de esa deuda pública.
Con todo ello, la crisis no sólo no se va a superar, sino que será cada día mayor. Esta la nueva lógica de un sistema que ya no funciona ni puede funcionar y que está poniendo en peligro el futuro de la Humanidad.
En este sentido se manifestó recientemente Heiner Flassbeck, de la UNCTAD (Organismo de la ONU para el Comercio y el Desarrollo), diciendo que "si los gobiernos se apegan a las políticas de ajuste fiscal y siguen recortando gasto público terminaremos en una recesión permanente. Eso es absolutamente inevitable porque no se puede crear crecimiento de la nada" y que estas políticas “están ahogando el consumo, destruyendo las expectativas del sector público y de los hogares y paralizando las inversiones.” (2)
La crisis de estos años ha dejado sin empleo a unas 30 millones de personas. En la zona euro la media del desempleo está en torno a un 10%, superada en países como España con un desempleo del 20%. En total, estamos hablando de más de 20 millones de personas sin trabajo. En Estados Unidos se da la cifra de desempleo del 9%, aunque la realidad debe ser mucho mayor. En todo el mundo y según datos “oficiales” de la OIT -que dicen que el mercado laboral está hundido-, el paro supera la cifra de 200 millones de personas. Se habla de “reformar” el mercado laboral para hacerlo más competitivo, pero la realidad nos asegura lo contrario: “Los países que durante la crisis aumentaron más su desempleo (su tasa de aumento de desempleo fue mayor) fueron Irlanda y Estados Unidos, además de España, que son los países que tienen mercados de trabajo más desregulados (es más fácil despedir a los trabajadores por parte del empresario) y donde los sindicatos son más débiles.” (3)
De momento, Europa ha perdido 170.000 empleos públicos (fuente: OIT). Sólo Francia se ha propuesto haber liquidado 181.000 puestos de funcionarios para 2013. Alemania ha bajado los salarios un 2,5% y reducido 10.000 puestos de trabajos de funcionarios; España ha sufrido una rebaja del 15% en los salarios y la disminución creciente del número de trabajadores públicos. La revista británica The Economist recalcaba en enero pasado que el próximo objetivo eran los funcionarios públicos y sus sindicatos y que se podía manipular a la opinión pública con el hecho de que los funcionarios tienen su empleo “de por vida”, mientras que el resto de trabajadores tienen su empleo colgando de un hilo, enfrentando a unos contra otros.
En la Unión Europea el desempleo juvenil es del 21%, destacando países como España con un 42,8%, Eslovaquia con el 37,3%, sur de Italia con el 35% e Irlanda con el 29%. Se habla de una generación “ni-ni” (jóvenes que ni estudian ni trabajan), a la que la OIT y el FMI han calificado como una “generación perdida”.
Las políticas de recortes no relanzan la economía sino que la hunden aún más. Así se ha demostrado con los impresionantes recortes del gasto público y de los salarios en Grecia, España, Portugal e Irlanda: el crecimiento económico no se ve por ningún lado, pero sí han crecido el paro y la deuda pública. Y aún nos quieren hacer creer que ello es debido a que los recortes son han sido suficientemente fuertes. Como ejemplo, digamos que España estaba en 4 millones de parados antes de las reformas y ahora está en 5 millones.
Letonia es el país europeo más machacado por las medidas del FMI. Los empleados públicos han perdido el 30% de su salario y también el resto de trabajadores ha visto como sus salarios descendían, el gasto público ha caído un 20%; su PIB cayó un 25% en 2008-2009. La fiscalidad sobre los salarios es del 68% y más del 12% de la población ha tenido que emigrar al extranjero. Se dice que el nivel de vida anterior a la crisis no se recuperará hasta 2016; sobre la recuperación del nivel de vida de la época soviética, nadie se atreve a hacer cálculos. Rumanía redujo los salarios de los trabajadores públicos un 25% y subió el Iva del 19 al 24%, para poder acceder a un préstamo de 20.000 millones de dólares.
“La economía japonesa está por los suelos, la economía estadounidense, contra lo que algunos pensaban, no ha conseguido levantar cabeza (con una tasa de crecimiento esperada de apenas el 2% para el primer trimestre) y la economía europea anda rezagada por su propio declive.” (4) Aún en los momentos de crecimiento en estos años de crisis, no se han conseguido unas cifras suficientes como para relanzar la economía: se estima en que la economía crece realmente (se crean puestos de trabajo) cuando lo hace a un índice superior al 2%. En 2010 la Unión Europea creció un 1,7%, pero esto después de que el año anterior tuviera un crecimiento negativo del -4,1%.
En Europa se anunció a bombo y platillo en junio pasado el llamado “pacto del euro”. Como para echarse a temblar. Es un acuerdo sobre moderación salarial, recorte de pensiones y prestaciones sociales, flexibilidad laboral y coordinación de políticas fiscales. Se vincula el salario a la productividad y no a la inflación, negociación de convenios en el marco de la empresa y no en sectores productivos; se fijan limitaciones al déficit público, para limitar el gasto social. El “pacto del euro” sella la quiebra económica de la Unión Europea.
El problema de la deuda pública tiene su origen en el salvamento de bancos y empresas a consecuencia de la burbuja inmobiliaria
El rescate de la banca y empresas afectadas por la burbuja inmobiliaria alcanzó, por lo menos, los 25 billones de dólares. Pero hace poco que “el Government Accountability Office (un instituto del congreso de los EUA) descubrió que el Tesoro norteamericano entregó 16 mil millones de dólares en préstamos secretos a grandes empresas. No se trata de poca cosa, ya que es más que el PIB de los EUA lo que se estaba entregando secretamente a los grandes bancos. No hubo ninguna crisis, ninguna prisión. Es probable entonces que la cifra total de “ayuda” llegue a 40 o 50 mil millones de dólares, aproximándose así a todo el PIB mundial. “(5) Sólo en los últimos dos años, la Fed (especie de Banco Central norteamericano) ha empleado para salvar a sus bancos 2,5 billones de dólares (15% del PIB) y la UE 1,4 billones de dólares (11% del PIB).
Para poder financiar estos “regalos”, los Estados se han tenido que endeudar. “El endeudamiento público en los países ricos romperá la barrera del 100% del PIB este año por primera vez desde la II Guerra Mundial: los Estados del mundo desarrollado deberán más de lo que producen sus países en un año, según el Fondo.” (6)
Pero la deuda pública es sólo parte del problema. Hemos de referirnos obligatoriamente a la deuda privada que se ha generado al adquirir deuda pública (los bancos nacionales adquirían deuda pública de su país con préstamos de la banca alemana y francesa básicamente) y aquella que se contrajo “alegremente” en los años en que la banca facilitaba el crédito para titularizar las deudas y así remunerar a los capitales especulativos. La banca alemana tiene deuda pública de Grecia, Portugal e Irlanda por importe de 25.000 millones de euros y la banca francesa llega a los 30.000 millones de euros: no son cantidades que deban preocupar. Lo importantes es que la banca alemana tiene préstamos a cobrar “140 mil millones de euros sobre bancos y compañías privadas de esos países, y nada menos que otros 100 mil millones de dólares en títulos y bonos que protegen las inversiones realizadas (derivados)” (7). La banca inglesa tiene préstamos a cobrar por 200.000 millones de euros en Grecia, Portugal e Irlanda, de los que sólo el 10% corresponde a deuda pública. La banca norteamericana tiene otros 200.000 millones de euros a cobrar en esos países, de los que sólo 7.000 millones son deuda pública. “Los bancos del conjunto de la zona euro más Estados Unidos, poseen deuda de esos países en el orden de un billón de euros, de los cuales la deuda pública en sus manos no supera los 50 mil millones de euros.” (8)
Aunque la mayor parte de la deuda pública de Irlanda, Grecia y Portugal está en manos de bancos de los propios países, la adquirieron recurriendo a préstamos de bancos extranjeros en un 60% y otros préstamos más para otras inversiones en el sector privado. La deuda pública de estos países es de 650.000 millones de euros. Así, la deuda privada española es el doble de su deuda pública y el triple de la deuda pública de Irlanda, Grecia y Portugal
A nivel mundial, la deuda externa es de 60,28 billones de dólares, sumando la pública a la privada. La deuda pública en Europa es mucho más baja que la de Estados Unidos; en este país, con una deuda pública superior al PIB, sólo la deuda pública y el déficit de California son mayores que los de Grecia. El caso más extremo es Japón, con una deuda pública del 229% del PIB, y destacan Grecia (152%), Italia (120%), Irlanda (114%) e Islandia (103%). El promedio de la eurozona es del 80%.
Italia es un foco de atención, pues en los próximos 5 años renegociará un total de 900.000 millones de dólares de deuda pública, lo que representa el 20% de su PIB. Italia está muy expuesta a las maniobras especulativas, puesto que “los bancos europeos (incluidos los del Reino Unido) tienen 167.000 millones de euros en bonos italianos (sobre todo en Francia -74.000 millones- y Alemania -39.000 millones-). Los bancos y aseguradores italianos tienen 245.000 millones de deuda pública. Si tomamos en cuenta todo esto (aseguradores, empresas de gestión de activos…), las exposiciones extranjeras a la deuda pública italiana se acercan a 806.000 millones.” (9)
La burbuja alimentaria es la otra cara de la especulación financiera
En la actualidad se producen alimentos que servirían para dar de comer al doble de la población del planeta. El problema, pues, no es que no haya alimentos. Por ejemplo, las existencias de cereales han pasado de 428 millones de toneladas en 2007-2008 a 525 millones de toneladas en 2011. Pero cada 5 segundos un niño menor de 10 años muere de hambre.
Seis multinacionales controlan la agricultura mundial y en una serie de bolsas - Chicago, New York y Londres, básicamente- se fijan los precios de los productos agrícolas. Una de las grandes multinacionales es Cargill, que controla en 70% del comercio mundial de comida; sus directivos dicen que los motivo de su éxito está en “saber leer los mercados” y que así están consiguiendo cada año más beneficios que el año anterior desde 2008 (los beneficios del último semestre de 2010 fueron de 4.000 millones de dólares). A veces el cinismo llega a cotas insospechadas.
El “pastel” del mercado alimentario se reparte entre las siguientes empresas: “Cargill y Bunge en la producción y comercialización; Monsanto, DuPont y Syngenta, en la producción de semillas; Mosaic Corporation (propiedad de Cargill) y Potash Corp. en la industria de fertilizantes químicos; Nestlé y Unilever, en el procesamiento de alimentos; Wal-Mart, Tesco y Carrefour, grandes distribuidoras, entre otras.” (10)
Y el “pastel” financiero queda como sigue: “En el primer trimestre de 2011, cinco SIM (Sociedades de Intermediación Inmobiliaria: JP Morgan, Bank of America, Citibank, Goldman Sachs, HSBC Usa) y cinco bancos (Deutsche Bank, UBS, Credit Suisse, Citycorp-Merrill Lynch, BNP-Parisbas) han obtenido el control sobre más del 90% del total de los títulos derivados: SWAPS sobre las tasas de cambio, los CDO (Collateral debt obligations) y los CDS (Collateral defauld swaps).” (11)
Paralelamente al clímax y al estallido de la burbuja inmobiliaria, se ha ido formado la burbuja alimentaria. Entre 2006 y 2008 subieron los precios de los productos agrícolas, especialmente trigo, maíz y arroz. Los dos primeros casi doblaron y el tercero casi triplicó el precio en este periodo. Cuando hubo una ola de disturbios por todo el planeta, los precios bajaron sin causa económica o climática que lo explicara.
Pero en diciembre de 2010 los precios de los alimentos alcanzaron su máximo histórico, para seguir subiendo a partir de entonces. La FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) habla de “alarma”, pero nadie hace nada. Las subidas son del 40% en productos básicos en la alimentación de millones y millones de personas, como son el maíz y el trigo. En enero de 2011 los precios alcanzan un nuevo máximo histórico: en un mes, los precios subieron un 3,4%.
Los economistas de derechas explican los motivos de estas subidas aludiendo a diversas causas, alguna de ellas surrealistas: las malas cosechas en Rusia y En Estados Unidos, la inestabilidad política en países como Costa de Marfil (productor del 40% del cacao mundial), el hecho de que las economías y las familias chinas e hindúes consumen cada más alimentos y materias primas…
El motivo de la subida de precios es la especulación financiera, que, como señala Caroline Bain, de The Economist, se debe a la baja rentabilidad en que se mueve la actividad económica en general. Por su parte, Heiner Flassbeck, economista en jefe de la UNCTD (Conferencia de la ONU para el comercio Mundial y el Desarrollo) ha declarado recientemente que la especulación en los mercados financieros de futuros es la causa de la escalada de precios de los productos agrarios y las materias primas. Así se explica que en 2010, mientras las cosechas han sido de las mayores de la Historia, el precio de los productos agrarios creció sin parar.
El volumen de negocio de los mercados de futuros ha pasado de los 13.000 millones de dólares en 2003 a los 260.000 millones de dólares en 2008 (fuente: Lehman Brothers). En 2010 el Goldman Sachs Commodity Index -que mide el movimiento del mercado de futuros- subió un 50%; en los dos primeros meses de 2011, la subida es del 14%, lo que prefigura un crecimiento para este año del 84%.
“El índice Goldman Sachs Commodity Index pasó de una inversión de 8 000 millones de dólares en el año 2000 a 100 000 millones de dólares en la actualidad, que invierte contra la evolución de las materias primas (incluido el petróleo). Solo en 2010, el índice se revalorizó un 50 %. En los dos primeros meses de 2011, el ascenso roza el 14 %.” (12)
“Un solo ejemplo que ilustra esa ambición de lucrar en detrimento del hambre en el mundo: El fondo Armajaro (hegde fund) tiene controlado hace meses a todos los productores de chocolate del orbe pues compró en una sola transacción, en julio del pasado año, 240 000 toneladas de cacao, equivalente al 7 % de la producción mundial. La compra, que se hizo en el mercado Euronext, donde no hay límites sobre este tipo de materia, disparó el precio del cacao hasta sus máximos desde 1977. Las miles de toneladas de ese producto siguen acumuladas en los almacenes de Hamburgo, Amberes y Ámsterdam. Armajaro ha apostado por el cacao, ya que uno de sus principales cosechadores, Costa de Marfil, está en guerra civil, y por tanto el producto escaseará.” (13)
La inflación está subiendo en muchos países del Tercer Mundo debido a la crecida del precio de los alimentos, con lo que la especulación alimentaria no sólo trae más hambre y pobreza, sino también mayores dificultades para de este pozo de miseria.
En la actualidad hay unos 250 millones de hambrientos más que hace 3 años, repartidos en 80 países calificados como “con déficit de alimentos”. Los que están en peor situación son: Burkina Faso, Mali, Mauritania, Níger, Senegal, Chad y Haití. La cifra de hambrientos ya sobrepasa los 1.000 millones de personas en todo el mundo.
Las multinacionales han hundido la agricultura de los países del Tercer Mundo introduciendo los productos por debajo del precio de coste. A continuación, obligan a estos países a importar (a los precios que las multinacionales fijan) unos productos que antes ellos producían suficientemente. “Es el caso de Honduras, autosuficiente en arroz antes del huracán Mish. El desastre liberó el ingreso a toneladas de arroz norteamericano, subsidiado al 80%. Los precios no se recuperaron y la producción nacional murió. Es notorio el caso de Haití, porque el Presidente Bill Clinton reconoció su culpa en la destrucción de la agricultura haitiana, cuando impuso su ayuda alimentaria “manu militari” y obligó al gobierno de Haiti a obedecer la receta del FMI y bajar su arancel del 35% al 3%” (14)
Además, se están comprando cantidades enormes de tierra en el Tercer Mundo. La excusa era que en el Primer Mundo ya no hay suficiente tierra cultivable. La realidad es el dominio de la agricultura por un puñado de multinacionales, que han comprado más de 40 millones de hectáreas, la mitad en África. “Las nuevas personas y entidades propietarias de las granjas y fincas agrarias son personas gestoras de fondos privados de capital, operadoras especializadas en fondos de tierra agraria, fondos de pensiones, bancos, etc. Lo que buena parte de la ciudadanía de a pié no sabemos es que parte de los dólares o euros empleados para este acaparamiento son los ahorros para la jubilación de colectivos de maestros/as, funcionarios/as y trabajadores/as de países como los Estados Unidos o el Reino Unido, por lo que dichos colectivos están directamente involucrados, lo sepan o no, en estos procesos.” (15) De esta manera también se está fomentando el trabajo esclavo, pues muchos grandes empresarios de los países afectados por las compras de tierras no pueden competir con las multinacionales e incrementan la rentabilidad de sus negocios aumentado el grado de explotación de sus trabajadores.
La especulación con las materias primas, especialmente el petróleo, es otra fuente de beneficios de la economía especulativa. La gasolina sube y sube y nadie nos explica por qué. “Las principales compañías petroleras obtuvieron más de 36 mil millones de dólares en el primer trimestre del año mientras el ciudadano estadounidense promedio está alarmado por el alza de los precios de la gasolina. (…)Chevron, Shell US, BP America, ConocoPhillips, y ExxonMobil son las corporaciones acusadas de enriquecerse a expensa del estadounidense promedio y que en los últimos años incrementaron sus ganancias.” (16)
Aumenta el grado de explotación de los trabajadores y empeoran las condiciones de trabajo
A partir del 2000 y hasta la crisis de 2008, la inflación ha crecido en los países capitalistas más desarrollados a una media del 3% anual, la productividad a una media del 1% anual y los salarios se han mantenido estancados o se han reducido. La ingente masa de beneficios así conseguida ha ido a parar a manos de los más ricos.
Nos referiremos a un informe de la OIT de este año: en todo el mundo, más de 12 millones de personas trabajan en condiciones de inhumanas de superexplotación. Y no necesariamente en el Tercer Mundo. El informe describe cómo “al sur de Nápoles, por ejemplo, unos 1.200 braceros extracomunitarios trabajaban 12 horas diarias en invernaderos y otras instalaciones agrícolas sin contrato de trabajo y por sueldos miserables. Vivían confinados en condiciones propias de un campo de concentración, vigilados militarmente por milicias privadas. (…) En el sector de la construcción, muchos trabajadores jóvenes extracomunitarios, sin papeles, se hallan bajo el control de bandas especializadas en la trata de personas, y “alquilados” a empresas alemanas, italianas, británicas o griegas. Estos trabajadores esclavos se ven forzados por las bandas que los explotan a pagar sus gastos de viaje, de alimentación y de alojamiento cuyo total es en general superior a lo que ganan. De tal modo que pronto, mediante el sistema de la deuda, pasan a “pertenecer” a sus explotadores”. (17)
En todo el mundo, 218 millones de niños entre 5 y 17 años trabajan, la mitad de ellos en condiciones inhumanas; además, 1,8 millones de niños son víctimas de explotación sexual y 8,5 millones de niños viven en condiciones de esclavitud.
En la actualidad, el mundo del trabajo en los países capitalistas llega a niveles de pesadilla. La inseguridad en el empleo y los abusos están a la orden del día. Sólo el 13% de los más de 200 millones de parados -reconocidos oficialmente; la realidad es muy superior- tienen alguna cobertura social. “La inseguridad de parados y trabajadores incrementa la desesperanza y el miedo, la xenofobia y la violencia. La amenaza de quedar sin trabajo se convierte en un mecanismo disciplinario y de presión sobre la clase trabajadora, que aumenta a medida que crece el desempleo. El paro paraliza carreras profesionales, reduce la autoestima, genera estrés psicológico y numerosos riesgos que dañan la salud. Aumenta la probabilidad de enfermar, tener problemas de ansiedad o depresión (tres veces más que en quienes trabajan), engancharse a drogas como el alcohol o tabaco, morir prematuramente o suicidarse. (…) En los parados sin subsidio, por ejemplo, los problemas de salud mental se multiplican por tres si son profesionales y por siete si son obreros.” (18)
Las estadísticas muestran “un aumento del porcentaje de trabajadores que indican estar estresados en el trabajo, habiendo alcanzado en 2009 la cifra del 52% del total de la población laboral en el promedio de la UE-15. También y relacionado con ello, la incidencia y prevalencia de enfermedades laborales relacionadas con el estrés ha aumentado notablemente.” (19)
Los casos más extremos son los de los suicidios de trabajadores. Muy conocidos son los casos de las empresas privatizadas de Francia: Renault, EDF (Electricité de France) y France-Telecom. En esta última empresa “su Presidente Director General se refirió públicamente a "la moda" de los suicidios. Cuatro días después de esta declaración, un empleado de France-Télécom se tiró por la ventana de su despacho. En el transcurso de año y medio, se produjeron 23 suicidios, calificados esta vez de "accidentes de trabajo". Hasta que en marzo de 2010, el director fue destituido. (…) A finales del 2010 se habían registrado 5 nuevos suicidios. (…) Declaraciones del nuevo Director: (…) "Nos vemos enfrentados a dramas personales que, a priori, nada tienen que ver con nuestra empresa" (20). También nos podemos referir a los países del Este, con Rumanía a la cabeza. En Japón hubo 269 suicidios sólo en 2009, aunque oficialmente se calificaron como “enfermedades profesionales”. En Corea y en Tailandia se conocen como “suicidios FMI”; en algunos casos el suicida mata previamente a toda su familia. En España podemos hablar del caso de Sintel, con siete trabajadores suicidados y otros cuatro muertos en el stress de la lucha por mantener sus puestos de trabajo.
Casi 30 millones de personas viven desplazados por conflictos bélicos, la mitad de ellos en países como Colombia, Sudán, República Democrática del Congo, Somalia, Palestina, Afganistán e Irak. El caso de Irak es especialmente doloroso: hoy es 5 veces más pobre que durante el régimen de Saddam Hussein: no hay trabajo, ni sistema de salud ni educación. La guerra impuesta por los norteamericanos ha traído la corrupción generalizada y el saqueo de la riqueza del país.
Cada vez los ricos son más ricos…
Mientras millones y millones de trabajadores se están quedando sin empleo, empresas como Goldman Sachs -uno de mayores responsables de la crisis que estamos viviendo- tienen más dinero que nunca. Sin ir más lejos, su presidente Lloyd Blankfein se ha triplicado el sueldo y ha cobrado una bonificación de 12,6 millones de dólares. ¿Qué está pasando?
La venta de productos de lujo en 2010 fue un 11% superior al 2009, llegando a los 170.000 millones de dólares a nivel mundial. Se espera un crecimiento del 9% en 2011. ¿Qué está pasando?
Los directores de los 15 mayores bancos europeos y norteamericanos se han subido el sueldo un 36% en 2010, llegando a cobrar hasta 6,8 millones de euros. ¿Qué está pasando?
Según el Financial Times, una empresa italiana de yates de lujo ha tenido que duplicar su personal. ¿Qué está pasando?
La venta de coches utilitarios está cayendo en picado pero la venta de coches de lujo y superlujo está disparada. ¿Qué está pasando?
“Los 1.000 británicos más ricos tienen 60.200 millones más de libras en sus cuentas bancarias que hace 12 meses. Los ingresos promedio de los 100 directores ejecutivos principales aumentaron en un 32% el año pasado hasta los 3,5 millones de libras. Incluso Vince Cable, el secretario de negocios del gobierno de coalición LibDem-Tory tuvo que admitir que "la paga de los escalafones superiores se ha incrementado hasta niveles ridículos, particularmente en el sistema bancario, pero también en general." (Financial Times, 07/06/2011) Al mismo tiempo, Mr. Cable y sus amigos informan a los trabajadores de que no hay dinero para las jubilaciones, escuelas y hospitales.” (21)
Los más ricos han logrado acumular un capital en estos años de crisis que les ha permitido recuperar los niveles que tenían en 2008. ¿Qué está pasando?
Las razones de todo esto son obvias: la riqueza se concentra cada vez en menos manos. En 2010 algo más de la tercera parte de los activos del mundo estaba en poder de 103.000 personas, es decir, menos del 0,002% de la población mundial (fuente: la revista World Wealth Report)
En Estados Unidos, el 1% de la población más rica representaba el 8% de la riqueza total en 1975, pero alcanzaba el 18% de la riqueza en 2008. Al mismo tiempo, los ingresos medios de los trabajadores se han estancado desde 1975.
En Alemania los ingresos reales de los trabajadores han disminuido en la última década, mientras Angela Merkel gana más de 13.000 euros al mes y los banqueros y grandes ejecutivos tienen unos salarios absolutamente desmadrados.
El presidente Reagan bajó los impuestos a los ricos aproximadamente a la mitad, mientras que los subía para el resto de la población. Muchos super-ricos se acogen a ventajas fiscales que les permiten no pagar absolutamente nada. Según el profesor Vicenç Navarro, en España los ricos sólo pagan en impuestos el equivalente del 20% de los pagan los ricos de Suecia.
“En el 1960, el 20% de la gente más rica de la humanidad era 30 veces más rica que el 20% más pobre: ahora es 60 veces más rica.” (22)
Sólo en Estados Unidos, 40.000 inversores poseen una media de más de 30 millones de dólares cada uno. “El informe del World Wealth Report del año pasado destaca que una parte importante de las fondos provenientes de los denominados mercados emergentes se canalizaron hacia las llamadas “inversiones de pasión”, entre las que se destacan la adquisición de autos de lujo, obras de arte y clubes de fútbol.” (23)
Es necesaria una reforma fiscal muy profunda. La fiscalidad de los más ricos debe estar en los niveles de los años 50 y 60 del siglo pasado. En Estados Unidos la fiscalidad de las grandes fortunas estaba en el 80% en esas fechas y en la administración Eisenhower llegó al 91%. Vicenç Navarro no explica un caso práctico que resulta muy esclarecedor: “Si el estado español, en lugar de ingresar una cantidad equivalente al 34% del PIB, ingresara el 52% (como Suecia), el estado español (central, autonómico y municipal) obtendría 200.000 millones de euros más de los que consigue, cantidad más que suficiente para cubrir los déficits del estado (y los enormes déficits de gasto público social de España).” (24) Y la reforma fiscal ha de ir acompañada de la lucha contra el fraude fiscal.
La economía se hunde, pero la industria de las armas no hay quien la pare
Las ventas de armas en 2009 fueron un 8% mayores que en 2008, llegando a los 401.000 millones de dólares, con Estados Unidos a la cabeza. Los norteamericanos han casi doblado su gasto militar desde 2001.
EL comercio de armas ha aumentado un 24% de 2006 a 2010. Estados Unidos es el mayor exportador y la India el mayor importador (ante los era la China). Respecto a Europa, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha recalcado recientemente que debemos gastar aún más en armamento, porque así solucionan mejor las crisis internacionales.
Según el informe de la UNESCO La crisis escondida: conflictos armados y educación, muchos países gastan más en armamento que en educación primaria (no hablamos sólo de países del Tercer Mundo, pues los Estados Unidos está en este grupo), y que “con el dinero que gastan los países ricos en defensa, en solo seis días se podrían recaudar esos 16 000 millones necesarios para alcanzar en el 2015 los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) relacionados con la educación. (25)
En la actualidad, más de 28 millones de niños no recién educación alguna porque sus países atraviesan alguna forma de conflicto armado.
¿Entrará Alemania en crisis?
La economía alemana se basa en las exportaciones a países como China, India o el resto de Europa. La existencia del euro le facilita el acceso al mercado europeo, tanto en el terreno de las exportaciones como en el de la financiación. Se puede decir que el euro existe porque le beneficia a Alemania.
Los salarios de los trabajadores alemanes no se movido en términos reales en los últimos 15 años. De esta forma, las empresas exportadoras han podido acumular grandes beneficios. Actualmente, el peso de los salarios en las exportaciones es de un ridículo 0,3%. La contrapartida a esto es que el mercado interno -sobretodo el consumo- va a la baja; en consecuencia, cualquier caída significativa de las exportaciones pasará una factura que la economía alemana no podrá pagar. Alemania se parece demasiado al Japón de los años 80 del siglo pasado.
De 2000 a 2007 más de 270.000 millones de euros alemanes invadieron Europa cada año, financiando todo de tipo de barbaridades especulativas (entre ellas, la burbuja inmobiliaria) y obteniendo beneficios descomunales. En estos momentos, con media Europa endeudada con los bancos alemanes, la sra. Merkel exige a toda una serie de países (el caso más sangrante es el de Grecia) unas políticas de liquidación del gasto social y de la inversión pública que los están llevando a la bancarrota.
La crisis en los Estados Unidos
“La economía norteamericana no levanta cabeza a pesar de la inyección de billones de dólares; el crédito no se reanuda y los bancos guardan la plata en las cuentas remuneradas del Banco Central u operan especulativamente en los mercados ‘emergentes'; la deuda pública federal se encuentra en 'default'; las empresas que ofrecen ganancias explotan una enorme intensificación de la explotación de la fuerza de trabajo y el desplazamiento de la competencia -no aumentan las inversiones ni la producción. El desempleo sube, los precios de las viviendas siguen cayendo a niveles históricos, los estados y municipios se encuentran en quiebra.” (26)
La deuda pública es de 14,32 billones de dólares, lo que representa el 98% del PIB. Este porcentaje es superior al de la deuda pública española, país que está a punto de ser “rescatado”. El desempleo llega al 10% (oficialmente, pues la realidad es al menos del doble), y está creciendo. El gasto de los consumidores también está a la baja en los últimos meses.
Pero es problema es de mayor calado. “La deuda de conjunto de Estados Unidos es de 22 billones de dólares ¡un 150% del PBI! El monto suma la deuda federal (14,5 billones); las deudas de Estados y municipios (unos 2 billones de dólares) y la deuda de las agencias hipotecarias del Estado (5 billones y medio). Es impagable a su valor actual.” (27)
El dólar se mantiene porque, de momento, las grandes operaciones se hacen en esta moneda: las compras de oro, materias primas, petróleo. De esta forma, los inversores no-estadounidenses están obligados a cambiar su moneda por dólares para poder operar.
Un viaje por los Estados Unidos nos muestra un país casi tercermundista, donde no se reparan las carreteras, ni los edificios, ni ninguna clase de infraestructura. El caso más crítico es Nevada, donde se dan las mayores cifras de desempleo y descalabro económico; el déficit presupuestario llega al 54% del presupuesto total. A su gobernador no se le ha ocurrido otra idea que cargarse la educación pública.
Obama pretendía relanzar la economía norteamericana siguiendo los criterios clásicos keinesianos: inversión pública y reforma fiscal. La derecha, encabezada por los republicanos, no se lo permitió. La derrota de Obama ha sido de envergadura y los Estados Unidos han sellado su quiebra económica al recurrir, como en Europa, al recorte del gasto. En este sentido se han manifestado personalidades del mundo económico norteamericano, nada sospechosos de izquierdismo, como son el premio Nóbel Paul Krugman y el columnista del Financial Times Martin Wolf. “Esta reducción del déficit no se logrará por mayores ingresos ni por el recorte de gastos improductivos, por el contrario los republicanos impusieron su lógica de “cut, cap and balance” (recorta, limita y equilibra) negándose a reponer los impuestos a los ricos que fueran sacados por la administración de G. Bush (h) y que implican nada menos que 1.8 billones de dólares. Consiguieron más, que la reducción de gastos se haga sobre los planes sociales y el sistema de pensiones, asestando así un duro golpe a los demócratas. El presidente Obama logró una reducción de 350.000 millones en los gastos de defensa y que los acuerdos lleguen hasta el 2013, esto es luego de las elecciones. Pero volvió a claudicar en sus propuestas, como antes lo hiciera con el programa de salud, con la reforma financiera o con la prórroga de las exenciones impositivas a los poderosos, y esto le ha significado distanciamiento, sino ruptura, con el ala izquierda de su partido.” (28)
¿Y china?
Está por ver si China se verá arrastrada por la crisis mundial de la economía o emergerá como gran potencia.
De momento, recurriendo a una política de fuerte inversión pública y gasto social, están manteniendo sus niveles de crecimiento económico en torno a los dos dígitos. Pero, además, se habla de un “desacoplamiento”, es decir, como si la economía china siguiera derroteros muy diferenciados del resto de la economía mundial, pues las medidas que comentamos no sólo han tenido el efecto de “casi como si la Gran Recesión nunca hubiera tenido lugar” (The Economist), sino que el tirón chino ha traído un crecimiento sostenido a las economías asiáticas vecinas.
China ha jugado fuerte y ha ganado. La política de inversión pública y gasto social de China a partir de 2009 equivale al 13% del PIB de 2008 y llega a los 580.000 millones de dólares. Es “probablemente el mayor programa de la historia de este tipo, incluidos los años de guerras” (29).
Los Estados Unidos ya tienen claro que su papel como potencia hegemónica está tocando a su fin. Bill Clinton declaraba en octubre de 20101 en Yalta que su país se tenía que ir preparando para “perder su condición de país dominante”.
El año pasado 7 de los 10 puertos más importantes del mundo eran chinos. “China ha movido en el 2010 el 50,1% del comercio marítimo mundial” (fuente: Autoridad Portuaria de Rotterdam)
China tenía una reserva en divisas de 3.197 billones de dólares en junio de 2011. Los chinos utilizan sus dólares para comprar empresas occidentales o penetrar en los mercados africanos y latinoamericanos. En estos momentos se están planteando comprar deuda pública europea y norteamericana, con lo cual la dependencia de las economías de los países capitalistas más desarrollados respecto a la de China sería muy alta.
Hay que recalcar que los países que más crecen en todo el mundo, China e India, no siguen los dictados del FMI. China tiene el 44% de sus empresas nacionalizadas (en los sectores con un valor estratégico el porcentaje llega al 100%). El crédito pertenece en un 100% al Estado.
Una crisis anunciada
Los primeros meses de 2011 han tenido una cierta continuidad en los números positivos -aunque muy débiles- en Alemania, Francia y Estados Unidos (crecimientos en torno al 1%), mientras en el resto de Europa y Japón seguía el estancamiento (crecimientos en torno al 0% o negativos). Pero en las últimas semanas la actividad económica se está ralentizando de forma muy preocupante (excepto en China, que se mantiene en torno al 10% de crecimiento).
De momento, las bolsas se han hundido en varias ocasiones, “volatilizando” grandes cantidades de dinero: a modo de ejemplo, digamos que la caída de la bolsa de comienzos de agosto se puede cifrar en 2,5 billones de dólares.
En agosto se han conocido las manifestaciones de la directora del FMI y del director del Banco Mundial sobre la crisis inminente del sistema, así como que las posibilidades de salir airoso son cada vez menores. Abundan las opiniones en este sentido, como el Wall Street Journal en su entrevista al economista Nouriel Roubini, quien declara que hay un 50% de posibilidades de una nueva recesión mundial. A ello se unen las declaraciones de Obama haciendo hincapié en la debilidad de las economías italiana y española y, a continuación, todo un coro de voces desde el propio sistema capitalista que insisten en que la crisis no hay quien la pare.
Notas:
1- LOS PARAÍSOS FISCALES, OTRO LUGAR, SÓLO APARENTE-REBELION, ESPAÑA 250711 Christian Marazzi -Política y Común
2- LA ONU ADVIERTE DE QUE LA ECONOMÍA VA RUMBO AL DESASTRE CON LAS POLÍTICAS DE AUSTERIDAD"-"KAOS EN LA RED, ESPAÑA 080911
3- EL PARO, LA CRISIS Y LAS FALACIAS NEOLIBERALES-KAOS EN LA RED, ESPAÑA 230811 Vicenç Navarro
4- LA ECONOMÍA MUNDIAL, RUMBO A UN DESASTRE CAUSADO POR LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS DE LOS GOBIERNOS-REBELION, ESPAÑA 160511 - Marshall Auerback -New Deal 2.0.
5- LOS ORÍGENES Y LAS PERSPECTIVAS DE LA CRISIS ECONÓMICA ACTUAL-REBELION, ESPAÑA 140811 Eduardo Almeida Neto
6- LA DEUDA PÚBLICA DE LOS PAÍSES RICOS SUPERARÁ EL 100% DE SU PIB ESTE AÑO-ELPAIS, ESPAÑA 130411 CLAUDI PÉREZ
7- CRISIS MUNDIAL: LA RUTA DEL DINERO-REBELION, ESPAÑA 270611 Jorge Altamira -Prensa Obrera.
8- CRISIS MUNDIAL: LA RUTA DEL DINERO-REBELION, ESPAÑA 270611 Jorge Altamira -Prensa Obrera
9- LA CRISIS CREDITICIA PERSISTE ¿POR QUÉ CAYERON LOS MERCADOS GLOBALES EL JUEVES?-REBELION, ESPAÑA 090811 -Mike Whitney -Information Clearing House
10- ESPECULACIÓN ALIMENTARIA CONTRA SERES HUMANOS-REBELION, ESPAÑA 230311 -Hedelberto López Blanch -
11- EL DEFAULT COMO CONTRAPODER A LA ESPECULACIÓN FINANCIERA-REBELION, ESPAÑA 130811 Andrea Fumagalli -Union Made
12- ESPECULACIÓN ALIMENTARIA CONTRA SERES HUMANOS-REBELION, ESPAÑA 230311 -Hedelberto López Blanch
13- ESPECULACIÓN ALIMENTARIA CONTRA SERES HUMANOS-REBELION, ESPAÑA 230311 -Hedelberto López Blanch
14- ESPECULACIÓN INTERNACIONAL CON PRODUCTOS AGRÍCOLAS-REBELION, ESPAÑA 310111 Umberto Mazzei-
15- EL ACAPARAMIENTO DE LA TIERRA AGRARIA, OTRA AMENAZA PARA LA SOBERANÍA ALIMENTARIA-REBELION, ESPAÑA 030211 GRAIN -Revista 'Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas'
16- PETROLERAS ENGORDAN BOLSILLOS EN TIEMPO DE CRISIS-ARGENPRESS 240511 Luis Beatón (PL)
17- ESCLAVOS EN EUROPA-REBELION, ESPAÑA 010711 Ignacio Ramonet -Le Monde Diplomatique
18- EL DESEMPLEO PUEDE MULTIPLICAR POR SIETE EL RIESGO DE CONTRAER ENFERMEDADES MENTALES-REBLEION, ESPAÑA 040411Joan Benach y Carles Muntaner -El Periódico
19- LA CRECIENTE IMPOPULARIDAD DE LA UNIÓN EUROPEA-REBELION, ESPAÑA 160511 Vicenç Navarro -Sistema Digital
20- OTRA CARA OSCURA DEL CAPITALISMO LOS SUICIDIOS EN EL TRABAJO-rebelion, ESPAÑa 150211 David Antona González.
21- ¿POR QUÉ DEBERÍAMOS PAGAR POR LA CRISIS?-KAOS EN LA RED, ESPAÑA 150711 Alan Woods | Marxist.com
22- (LOS PORFIADOS HECHOS CHOCAN CON LA TEORÍA DEL LIBRE MERCADO-GRANMA, CUBA 250111 ROBERTO SAVIO)
23- LOS ARCHIRRICOS-CORRENT ROIG, ESPAÑA 160711 -CARLOS WEITZ
24- LAS FALACIAS DEL NEOLIBERALISMO-CORRENT ROIG 290611 Vicenç Navarro
25- .” CONFLICTOS ARMADOS DEJAN A 28 MILLONES DE NIÑOS SIN EDUCACIÓN-GRANMA, CUBA 020311
26- CRISIS MUNDIAL: LA RUTA DEL DINERO-REBELION, ESPAÑA 270611 Jorge Altamira -Prensa Obrera
27- BANCARROTA CAPITALISTA: SE AGOTARON LAS ASPIRINAS-ARGENPRESS 280811 Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)
28- CRISIS MUNDIAL: ACUERDOS EN TIEMPO DE DESCUENTO Y DURA OFENSIVA DEL CAPITAL-REBELION, ESPAÑA 070811 Eduardo Lucita

 

29- CHARLES DUMAS, GLOBALISATION FRACTURES

 

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Extraido de : www.argenpress.info

Las falacias del neoliberalismo

Publicat June 25, 2011

 

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC.

El monopolio del pensamiento económico por parte del neoliberalismo en España es casi absoluto. La falta de diversidad en los medios de información económica y en los medios de mayor difusión (tanto prensa, como radio y televisión) es abrumadora, lo cual explica que posturas claramente ideológicas, sin ninguna base empírica que los apoye, se presentan como verdades científicas sin que exista la oportunidad de cuestionarlas y mostrar su falacia o error. La impermeabilidad del dogma neoliberal a los datos es una de las consecuencias de un dominio casi total en la literatura económica, lo cual les permite sostener tesis altamente cuestionables o ampliamente erróneas sin haber sido sometidas a un escrutinio y debate con posturas críticas de la sabiduría convencional que reproducen.

Una de tales falacias es que la única manera posible de salir de la crisis en la que se encuentra España es a base de las políticas de recortes del gasto público social, reduciendo todavía más su escasamente desarrollado estado del bienestar. De esta manera se están imponiendo unos enormes recortes de tal gasto y del empleo público en el país que tiene el gasto público social (que financia las transferencias públicas –como las pensiones- y los servicios públicos –como la sanidad, la educación, los servicios sociales, las escuelas de infancia, los servicios de ayuda a las personas con dependencia, la vivienda social, entre otros-) más bajo de la UE-15, el grupo de países de la UE con semejante desarrollo económico que el nuestro. Y todo ello justificado con el argumento de que hay que reducir el gasto público social a fin de salir de la crisis. El “gran debate mediático” se centra, pues, en como recortarlo, y ello a pesar de la enorme evidencia que existe de que estas medidas son totalmente contraproducentes, tal como muestra lo que está ocurriendo en Grecia y en Irlanda, donde tales recortes están empeorando espectacularmente la recuperación económica. En realidad, lo que debiera hacerse es la expansión muy marcada de ta gasto público para estimular la economía y la creación de empleo.

El error argumental de la sabiduría convencional

Estos brutales (y no hay otra manera de definirlos) recortes se hacen para disminuir el déficit del Estado asumiendo erróneamente que tal reducción estimulará el crecimiento económico y la creación de empleo. El mecanismo por el cual lo primero (la reducción del déficit) llevará a lo segundo (el crecimiento económico y creación de empleo) es –según las tesis neoliberales- mediante la reducción de los intereses bancarios, es decir, el precio del dinero, lo cual, asumen los economistas neoliberales, facilitará el crédito; es decir los empresarios podrán conseguir más fácilmente dinero de los bancos e invertir más para crear empleo y los ciudadanos podrán también obtener préstamos y consumir bienes y servicios, y con ello estimular la economía creando ocupación. Tales autores también asumen que bajar los intereses quiere decir que el valor de la moneda –el euro, por ejemplo- disminuye y con ello los productos españoles y europeos son más baratos y pueden venderse más fácilmente, aumentando la competitividad de la economía española y de las economías de los países miembros de la Eurozona.

Miremos ahora los datos. Los intereses bancarios han sido muy bajos y, sin embargo, la economía está estancada, es decir, el crecimiento económico es muy bajo. ¿Dónde está la evidencia de que la bajada del déficit del Estado está estimulando la economía? El problema existente hoy en España no es que el déficit sea demasiado alto o que los intereses sean demasiado altos. El problema existente es que no hay suficiente demanda de bienes y servicios porque no existe la capacidad de consumo de la población, resultado de su excesivo endeudamiento (como consecuencia de la disminución de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional), causado, en parte, por el enorme crecimiento (9 puntos) del desempleo durante el periodo de crisis (2008-2011) el más elevado de la OCDE. Por otra parte, existe la dificultad de conseguir crédito debido a su falta de disponibilidad, resultado del deseo de los bancos de recapitalizarse, comprando deuda publica. Los bancos reciben dinero del Banco Central Europeo, a unos intereses bajísimos (1%) y con este dinero compran bonos del estado (que les proporcionan unos intereses del 6% al 12% o más).

De ahí que las políticas que tales economistas neoliberales están proponiendo y el gobierno (con el apoyo del PP) están realizando son profundamente erróneas y están provocando mucho dolor. Destruir empleo público quiere decir que, para que no tenga efecto económico, debe crearse en el sector privado un número igual al de empleos públicos destruidos. Pero este sector privado apenas está creando empleo. De ahí que destruir empleo público quiere decir destruir empleo en su conjunto, disminuyendo la demanda.

El estado no necesita a los mercados financieros. En realidad son los mercados financieros los que necesitan a los estados y a su deuda pública.

Existe otra falacia que se reproduce en los medios de difusión, de que hay que bajar el déficit porque, en caso contrario, los mercados financieros no prestarán dinero al Estado, al no fiarse de que los estados puedan devolverles el dinero. Pero el Estado puede conseguir dinero a partir de otras medidas. Una de ellas aumentando los impuestos. Si el estado español, en lugar de ingresar una cantidad equivalente al 34% del PIB, ingresara el 52% (como Suecia), el estado español (central, autonómico y municipal) obtendría 200.000 millones de euros más de los que consigue, cantidad más que suficiente para cubrir los déficits del estado (y los enormes déficits de gasto público social de España).

Otra medida de evitar el endeudamiento privado es que el Estado imprima dinero. España ya no puede hacerlo. Es lo que hacen los bancos centrales, como el Federal Reserve Board de EEUU. Pero, resultado del enorme poder de la banca en la Eurozona, el Banco Central Europeo sólo puede imprimir y prestar dinero a la banca privada, no a los estados, algo que es escandaloso y que justificaría una rebelión (incluso a base de masiva desobediencia civil) en contra del excesivo poder de la banca sobre la UE y sobre los estados.

La falsedad de que vivimos por encima de nuestras posibilidades

Otro dogma impermeable a los datos es el de que vivimos por encima de nuestras posibilidades. La repetición de esta falsedad es masiva, cuando es muy fácil ver que tal aseveración no es sostenible. España se gasta mucho menos en su estado del bienestar de lo que nos corresponde por el nivel de desarrollo económico que tenemos. El PIB per cápita en España es ya el 94% del PIB per cápita promedio de la UE-15. En cambio, el gasto público social per cápita es sólo el 74% del gasto público social per cápita promedio de la UE-15. Si en lugar del 74% fuera el 94%, tendríamos 66.000 millones de euros más de lo que nos gastamos. El dinero, pues, existe. Lo que ocurre es que el Estado (sea central, autonómico o municipal) no lo recoge. Tal como indiqué en un párrafo anterior, los ingresos al estado español representan una cantidad equivalente al 34% del PIB, el porcentaje más bajo de la UE-15 (cuyo promedio es 44%). Y si miramos quién no paga impuestos, se puede ver por qué el Estado no los recoge. La mayoría de la población que está en nómina paga impuestos a nivel europeo. El trabajador de la manufactura, por ejemplo, paga el 74% de los impuestos que paga su homólogo en Suecia. El 1% de renta superior de España, sin embargo, paga sólo el 20% de lo que paga su homólogo en Suecia. Y ahí está la razón de que el Estado no lo recoja. Las fuerzas conservadoras y neoliberales han tenido una enorme influencia sobre el Estado. Y éste no se atreve a enfrentarse ni a los ricos ni a los poderes fácticos del país, sea la banca, sea la gran patronal. Esta cobardía explica también que a pesar de la enorme transferencia de fondos públicos a la banca (ver mi artículo “Los ricos y la deuda pública” Público 02.06.11) la banca no concede créditos a los pequeños empresarios y a los ciudadanos, retrasando la recuperación económica.

La supuesta rigidez del mercado de trabajo como causa del desempleo

Otro dogma neoliberal es que el elevado desempleo en España se debe al excesivo poder de los sindicatos y excesiva protección de los trabajadores que tienen contratos fijos (los llamados insiders), haciendo imposible para los desempleados (a los que se les llama outsiders) conseguir trabajo. Lo que hay que hacer –según los neoliberales- es eliminar los contratos fijos y que el empresario pueda despedir más fácilmente. Se enfatiza, pues, que para crear empleo hay que facilitar que al trabajador se le pueda despedir más fácilmente. La paradoja neoliberal es que la mejor manera de crear empleo es facilitar la destrucción de empleo.

Pero tal teoría ignora elementos esenciales, confundiendo varios hechos. Uno es que la tasa de desempleo es distinta a la tasa de crecimiento de desempleo. Un país como España tiene un elevado desempleo porque no hay suficiente creación de empleo: es decir, no hay suficientes puestos de trabajo. Éste ha sido tradicionalmente el caso español y responde en gran parte al escaso desarrollo de su sector público y, muy en especial, de su estado del bienestar. Si España tuviera, por ejemplo, el porcentaje de la población adulta que tiene Suecia trabajando en los servicios públicos del estado del bienestar, España tendría cinco millones más de puestos de trabajo de los que tiene ahora (una cifra, por cierto, mayor que el número de desempleados en España). En otras palabras, si el estado del bienestar nuestro fuera como el sueco, no habría desempleo en España. Y ello podría pagarse con los 200.000 millones de euros que tendríamos de más si las políticas fiscales fueran como las de Suecia.

La otra tasa, distinta a la tasa de desempleo, es la del crecimiento del desempleo. Y ahí, tal crecimiento en España (de 9 puntos del 2007 al 2009) no tiene nada que ver (repito, nada que ver) con el grado de regulación del mercado ni con el supuestamente excesivo poder de los sindicatos. Los países que, junto con España, han visto crecer más su desempleo, son EEUU e Irlanda (7.2 y 4.7 puntos, respectivamente) que tienen unos mercados de trabajo completamente desregulados. En realidad, Alemania es uno de los países con mercados de trabajo más regulados y con sindicatos más fuertes y su desempleo no sólo no ha aumentado, sino que ha descendido (-1.2 puntos) durante el periodo de crisis (y ello a pesar de haber visto descender espectacularmente su PIB como consecuencia de la recesión mundial que ha afectado mucho a una economía basada en exportaciones). Y el hecho de que no haya aumentado el desempleo se debe a la cogestión de las empresas (con los trabajadores y sindicatos ocupando parte de los consejos de dirección de las empresas), pactando una reducción del tiempo de trabajo en las empresas en lugar de una reducción de los trabajadores.

Los indignados llevan razón

El pensamiento neoliberal es la ideología de la banca, de la gran patronal y de las rentas superiores. Se presenta como conocimiento científico y se promociona a través de instituciones (tales como Fedea y los gabinetes de estudios de los grandes bancos y cajas de ahorro) patrocinadas por estos poderes fácticos o a través de instituciones públicas como el gabinete de estudios del Banco de España (que actúa más como un lobby de la banca que como lo que debiera ser: una institución pública que regula la banca). Tal ideología se reproduce también en gran parte de los departamentos de economía de las universidades, cuyos miembros consideran su máxima realización académica la publicación de artículos en revistas, financiadas por la banca y/o próximas a ella. Ni que decir que hay muchas y notables excepciones. Pero hoy, la mayoría de la cultura económica académica en España es de orientación neoliberal.

El monopolio que tal ideología tiene en los medios académicos y no académicos diluye el rigor que cualquier debate académico debiera tener. Su promoción tiene poco que ver con la fortaleza científica de sus argumentos (que es muy escasa), sino con el control de las cajas de resonancia e instrumentos de difusión al servicio de los grupos con mayor poder económico y financiero del país. Como bien dijo el economista John Kenneth Galbraith hace ya cincuenta años en EEUU, “la misión de los departamentos de economía de las universidades de EEUU parece ser la de reforzar el dominio de la clase dominante”. Lo mismo podría decirse ahora de España, donde incluso se llega a negar la existencia de tal dominio.

Y el establishment político está totalmente absorbido en esta ideología, una ideología, por cierto, altamente rentable a nivel personal, pues la gran mayoría de los diseñadores de las políticas económicas (Ministros de Economía y Finanzas, Secretarios y Directores Generales, asesores económicos en la Moncloa), independientemente de su coloración política, proceden y/o terminan trabajando para los grupos de poder, promotores del neoliberalismo. Este maridaje del poder financiero y del poder económico con el poder político viola la propia esencia de la democracia, pues supone la captura del Estado por tales grupos de poder. De ahí que haya que agradecer que los indignados se movilicen y agiten para denunciar las enormes insuficiencias de la democracia española, ejerciendo presión para que cambie y mejore. La situación actual, con los enormes costes en sufrimiento que genera, es auténticamente indignante. El movimiento 15-M tiene razón.

 

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Extraido de : www.attac.es

La crisis y sus consecuencias: ¿Por qué atacan a las pensiones públicas?

Publicat January 30, 2011

“En las crisis del mercado mundial, las contradicciones y los antagonismos de la producción capitalista estallan. Los defensores de este sistema, en vez de analizar en que consisten los elementos que entran en conflicto, se limitan a negar la catástrofe misma y, no obstante la repetición periódica, resisten en afirmar que si la producción se ajustara a lo que señalan los libros, nunca habría crisis. Estos discursos falsean los hechos económicos mas evidentes y, sobre todo hacen hincapié en la unidad del sistema, obviando sus contradicciones”
Karl Marx

“Es propio de la economía capitalista el que las decisiones de inversión se tomen a espaldas de los trabajadores y de la masa de los ciudadanos”
Ernest Mandel


Los trabajadores de Europa nos estamos enfrentando a unos ataques salvajes contra nuestras condiciones de vida y trabajo, dirigidos por la patronal, la banca y los gobiernos de turno. En los últimos 30 años hemos sido sometidos a violentas políticas neoliberales contra el mundo del trabajo, las cuales han conseguido desmantelar el grueso de nuestros derechos y conquistas históricas, estableciendo unas nuevas y dramáticas relaciones entre el capital y el trabajo. Aun así, la patronal no se siente satisfecha y con la excusa de la crisis quieren profundizar en planes de ajuste reaccionarios contra los derechos sociales, laborales, salariales y las pensiones públicas. Es un ejemplo de la escasa sensibilización que sienten hacia las clases populares y de la ilimitada voracidad del gran capital en cuanto a recortar derechos se refiere.

¿Quién ha originado la crisis?

La crisis no es ningún fenómeno nuevo en la historia del sistema capitalista. No es fruto de ninguna casualidad que en los últimos 35 años el capitalismo haya sufrido una crisis tras otra (127 según el FMI): crisis del petróleo de 1973, segunda crisis del petróleo de 1979-1980, crisis bursátil de 1987, recesión 1993-1994, crisis mexicana y el efecto tequila de 1994, crisis asiática de 1997-1998, crisis de las puntocom, crisis rusa de 1998, crisis argentina de 2001, crisis deflacionaria de Japón, etc. Todas estas crisis fueron sucedidas por recuperaciones que desembocaron en otra crisis, hasta estallar en la actual y gigantesca crisis actual, que se enmarca en una crisis orgánica y estructural del capitalismo, el cual no ha conseguido volver a índices de crecimiento y tasa de beneficio anteriores a los años 70. No lo han conseguido aun aplicando ataques salvajes contra los salarios y nivel de vida y aun expandiendo el crédito hasta niveles suicidas. Por tanto, debemos pensarnos seriamente cuando alguien nos diga que depositemos “nuestra fe en la libertad y magia de la economía de mercado”.

Durante las últimas décadas se potenció un tipo de economía que no producía nada y no aportaba nada a la sociedad: la economía financiera, del crédito y bursátil. En vez de potenciar la inversión productiva, los capitalistas invertían en algo que no producía nada: fondos, activos tóxicos, las subprimes, derivados de crédito y los CDO. Las hipotecas de millones de familias trabajadoras se vendían tomo títulos bursátiles en los mercados internacionales, creando un mercado irreal tremendamente especulativo y peligroso en el que predominaba el secreto bancario, la opacidad financiera y los paraísos fiscales. Es decir, se enriquecían a nuestra costa, pero sin crear riqueza. La peligrosidad de este modelo económico era visible ante los ejemplos de escándalos como el de Enron o Parmalat. Pero ningún gobierno hizo nada y se continúo echando gasolina a la burbuja inmobiliaria, que convertía al sector de la construcción en el más rentable de todos. En España este modelo de economía especulativa se concentro en el sector del ladrillo y se potenció hasta niveles desconocidos. Los precios de la vivienda alcanzaron precios completamente desorbitados. Una situación incentivada con ventajas fiscales a las constructoras, la liberalización del suelo y sobre todo la expansión del crédito.

Se profundizaba en una economía mafiosa que funcionaba en torno al préstamo, el endeudamiento y la mentira. La deuda de los gobiernos, las empresas, los bancos y las familias alcanzaron niveles inéditos. La cartera de activos de los bancos, que respaldaba la concesión de créditos, estaba sobrevalorada por los precios desorbitados de las viviendas. Esta situación insostenible exploto a finales del año 2007, cuando se puso fin a un periodo de expansión económica, y una grave crisis económica comenzó a azotar al planeta. El estallido de la burbuja ocasionó millones de impagos y el traslado a la economía real. Las viviendas impagadas eran embargadas por los bancos, pero ya no valían nada y se entraba en una espiral destructiva.

El mundo temblaba cuando en EE.UU los bancos Bear Stearns, Merrill Lynch y Citigroup, se derrumbaban. El pánico fue mayor cuando el cuarto mayor banco de negocios del mundo, Lehman Brothers quebraba. Las bancarrotas se instalaban sobre las principales entidades norteamericanas de crédito inmobiliario. A continuación la mayor compañía de seguros del mundo, American Internacional Group también presentaba serios problemas. El gran capital huía en desbandada del mercado inmobiliario para invertir en el sector del petróleo y los hidrocarburos, provocando terribles alzas de precios. Entonces se nos aseguraba de la necesidad de regular la bolsa y el sistema financiero, para corregir sus excesos. Esto era lo mismo que nos dijeron en el año 2000 tras la crisis bursátil de las puntocom.

El estallido de la burbuja provoco la desaparición de billones de dólares de capital ficticio, que desaparecían de los balances de los bancos y provocaban enormes agujeros. Se producía una crisis de crédito, nadie prestaba a nadie y se creaba un vacio de demanda enorme. Los mismos políticos, Bancos Centrales, capitalistas y gobiernos que no predijeron la crisis y que habían defendido como un dogma durante décadas las privatizaciones, los recortes del gasto público y la no intervención estatal en la economía, empezaron a defender el rescate de los bancos en crisis y a inyectarles cantidades descomunales de dinero público. Propuestas que meses antes hubiesen sido tachadas de heréticas, ahora eran impulsadas por el gran capital para salvarse a si mismo. El mismo Díaz Ferrán, aparte de explicarnos en mayo de 2009 que “Esperanza Aguirre es cojonuda, cojonuda”, también solicitaba “un paréntesis en el libre mercado” (17 septiembre de 2008).

Resultaba sorprendente la facilidad con la que los mismos gobiernos que negaban la mera posibilidad de partidas presupuestarias adecuadas para sanidad o educación, encontraban cientos de miles de millones para los bancos. Un dinero que no se utilizaba porque los Estados estuviesen preocupados por los empleados bancarios o los hipotecados, sino para salvar a los mismos banqueros que habían provocado la crisis.

Pese a la crisis y gracias al aval del Estado, los grandes ejecutivos continuaron recibiendo grandes bonificaciones e incluso organizaban grandes fiestas ante los multimillonarios planes de rescate. Desde el inicio de la crisis en 2007 hasta 2009, los banqueros y brokers de Wall Street recibieron más de 70.000 millones de dólares en primas. En pleno inicio de la crisis, Merrill Lynch decidió la salida anticipada de su presidente y consejero delgado, Stan Oneal con una indemnización de 160 millones de dólares. Charles Prince, presidente de Citigroup recibió una prima de 12.5 millones de dólares. Así eran castigados los culpables de la crisis mientras miles de familias estadounidenses se quedaban sin hogar. Por si fuera poco, según estudios de Jorome Duval, las remuneraciones de los directivos estadounidenses apuntan a un nuevo record en 2010 (144.000 millones de dólares). El sexto mayor banco estadounidense, Goldman Sachs, presentaba unos beneficios de 1.810 millones de euros, antes de devolver los 10.000 millones de dólares que recibió del Estado.

Los bancos no fueron los únicos que recibieron ayudas por parte del Estado. El rescate a la aseguradora AIG costó 175.000 millones de dólares al gobierno estadounidense, más aun que el total de fondos para los países pobres. La industria del automóvil también recibió lo suyo, aunque con mas restricciones y exigencia de garantías. Aun así, basto que el entonces presidente de General Motor, Rick Wagoner suplicara ayudas al Estado ante el Congreso de Estados Unidos hace poco más de dos años, para que el gobierno inyectara 50.000 millones de dólares. El Estado se hizo cargo del 61% de la compañía y procedió a sanearla en un momento en el que se perdía 4000 dólares en cada coche vendido. En cambio ahora, que se gana 2000 en cada venta, el gobierno estadounidense esta procediendo a su privatización y el pasado 18 de noviembre, General Motors volvió a cotizar en Wall Street. Otras empresas del sector también recibieron ayudas, Chrysler recibo un préstamo del gobierno que ascendía a 4.000 millones de dólares.

El mismo presidente Obama, cínicamente explico hace poco lo que esta sucediendo: “O sea, que estos tíos se reservan unos bonus record porque ganan dinero, y ganan dinero únicamente porque los hemos rescatado” (The Huffington, 29 de agosto de 2010). Pero mientras criticaba que sus propias medidas eran injustas y beneficiosas para los poderosos, el gasto militar norteamericano en época de crisis continúa con cifras descomunales: en 2009 ascendió a 534.000 millones, casi la mitad del resto del mundo. Podemos decir algo parecido sobre las 400 personas mas ricas de Estados Unidos, que según la revista Forbes, son un 8% mas ricos que en 2009. La AFL-CIO ha denunciado que mientras el gobierno inyecta dinero a los bancos, los directivos generales de cualquier compañía norteamericana ganan una media de 9.25 millones de dólares. Para colmo el Programa de Alivio de Activos Problemáticos (TARP) cree posible que algunos bancos han podido manipular sus cuentas para acceder a las ayudas públicas.

Esta política de privatización de beneficios y nacionalización de perdidas no es nueva. Tenemos el caso japonés, o más cercano y reciente el ocurrido durante la crisis bancaria noruega de 1988-1992, cuando tres de los mayores bancos del país fueron nacionalizados y después tras ser saneados con dinero público, fueron privatizados.

Gestión de la crisis y el aumento del déficit

Desde el inicio de la crisis se intensifico una campaña que exigía duros planes de ajuste contra los trabajadores y la inmediata aprobación de reformas de pensiones y del mercado de trabajo, junto con grandes recortes de gasto social. Todos los gobiernos fijaron como prioridad en su agenda la reducción del déficit y deuda pública, así como la restricción presupuestaria.

En cambio, ningún gobierno se propone como prioridad el pleno empleo o aumentar las prestaciones en sanidad o educación. Esta situación se entiende porque el Estado dispone de la libertad de decidir los niveles de gastos o ingresos y la decisión política que se ha tomado se basa en la reducción del gasto social y en ayudas públicas a la banca privada. Debido a que las movilizaciones ante esta injusta situación han sido escasas e insuficientes, estos planes se están ejecutando sin demasiados problemas y con una momentánea victoria en los objetivos a corto plazo del capital.

Cuando se inicio la crisis económica, España gozaba de superávit y del gasto social y deuda publica mas bajo del grupo UE-15, por tanto la crisis no la ha originado el déficit o la deuda publica, sino al revés, y que por tanto el sistema capitalista no evita las crisis si un Estado tiene sus “sus cuentas en orden”. La Deuda publica española paso del 59.3% del PIB en año 2000 al 36.2% en el año 2007. Afirmaciones con las de Aznar, señalando que la culpa la tiene “las desbocadas políticas socialistas” de gasto público, carecen de cualquier tipo de fundamento.

Las razones del aumento del déficit son varias. Pero en primer lugar hay que señalar que no es lo mismo que un país sea deficitario debido a una inversión en educación, tecnología, innovación y en inversiones públicas y sociales que crean empleo, a que lo esté por gastar en cuestiones antiproductivas y nada rentables.

Por un lado los programas de estimulo anti crisis han sido cortos e ineficaces desde el punto de vista productivo, por lo tanto lejos de lograr un aumento de producción e ingresos, han conseguido lo contrario. Por otro lado las reducciones de impuestos a los ricos aplicadas durante los últimos años han provocado una drástica reducción de los ingresos. El fundamentalismo neoliberal siempre ha recomendado recortar los impuestos a los empresarios y grandes fortunas como estimulo económico. Algunos han ido más lejos, como George Bush, quien afirmo cuando era presidente que no había que perder el tiempo gravando con impuestos a las empresas, porque saben cómo evadirlos. En el caso de España, datos de Vicenc Navarro señalan que un gran capitalista español paga únicamente el 38% de impuestos que un gran empresario sueco. Además señala que en Alemania los impuestos sobre el capital se redujeron desde 1995 hasta 2009, 26 puntos. A demás el nivel de grabación fiscal de las rentas superiores se redujo 9.5 puntos. En España y Francia la reducción fue aún mayor: 13 puntos. En Italia el Impuesto de Sociedades bajo 20.8 puntos y el de las rentas superiores 6.1 puntos. Estas reducciones han favorecido únicamente a los grandes capitalistas y nos decían que eran necesarias para no ahuyentar al capital; lo que suponía que en época de bonanza económica los ingresos del Estado disminuyeran, a pesar de aumentar la riqueza. Luego nos hemos encontrado con que estas políticas generaron déficit y un aumento de la deuda pública y hoy podemos ver sus consecuencias.

Otra y más importante razón la encontramos en los planes de rescate anteriormente citados: avales, garantías de depósitos, compra de activos y ayudas a bancos privados, cuya consecuencia era y es un desmesurado aumento del endeudamiento y el déficit. Este ha sido el resultado de las subvenciones al capital y el rescate del sistema financiero; los riesgos y deudas de los bancos privados son desde entonces colectivos con un arriesgado y enorme coste y sacrificio económico. De esta forma estas políticas han contribuido a que la deuda privada se convertía en todos los países en una voluminosa deuda pública

Los bancos con la ayuda del Estado se han visto obligados a refinanciar su deuda contraída con bancos de otros países, mediante nuevos préstamos que hay que devolver con intereses cada vez mayores. El resultado es una deuda pública y privada aun mayor que de una forma asfixiante secuestra a los propios gobiernos a la hora de poder tomar decisiones.

Estos planes de rescate también se aplicaron en España y de una situación de superávit pasamos a una de déficit. El gobierno español creo un fondo de 350.000 millones para la banca.Además el ICO procedió a ayudar con un fondo de 3.000 millones de euros para refinanciar las deudas de las constructoras. Recientemente el gobierno ha aprobado ayudas de 80 millones de euros para las constructoras que son concesionaras de autopistas de peaje privadas. Mientras tanto los directivos de las constructoras no han visto afectado su bolsillo. Dos directivos de la constructora Martinsa recibieron 3.5 millones de euros mientras estaban dirigiendo una empresa en suspensión de pagos. El govern de la Generalitat aprobó 500 millones para avales a empresas en febrero de 2009 sin ni siquiera un compromiso para el mantenimiento de los puestos de trabajo. Por ejemplo, la empresa Ficosa, en Barcelona recibió un crédito de 50 millones de euros del Govern y de 21.6 del Ministerio de Industria, mientras despedía a cientos de trabajadores y cerraba plantas de producción.

Por tanto, si sedenomina déficit público a la diferencia entre los gastos y los ingresos de un Estado, vemos que los gobiernos han potenciado una disminución de ingresos gracias a las amnistías fiscales a los ricos, y ahora están fomentando un aumento del gasto en las ayudas a la banca y en el pago de los intereses de deuda publica. En esta situación el déficit en España paso entre el 2008 y 2009 del 4.1% al 11.2%. Y otros países han seguido el mismo camino, Reino Unido paso del 4.9% al 11.5%, Irlanda del 7.3% al 14.3% (actualmente un 32%). Los países con menor gasto social y menor carga fiscal a los ricos (España, Irlanda, Portugal, Grecia) son los países donde hay más déficit, las tasas de paro son más altas y donde la crisis ha actuado con más dureza. Casualmente en estos países se formaron las burbujas inmobiliarias más salvajes.

Planes de ajuste y contrarreformas

Gramsci tenía razón cuando decía que la clase burguesa gobierna sus intereses vitales fuera del parlamento. Los planes de ajuste están siendo patrocinados e impuestos por el FMI y el BM, cuyas decisiones se toman antidemocráticamente, ya que los países del G7 tienen casi tantos votos como el resto de 170 países del planeta. Es decir: a mas dólares, mas votos. El director de Asuntos Monetarios del FMI, ya advirtió hace poco de una forma poco amable que “Los mercados van a castigar seriamente a los países que no cumplan, con el consiguiente perjuicio para familias y empresas y el aumento del paro” (Publico, 11 de octubre de 2010).

El problema es que no hay una sola evidencia científica que demuestre que aplicar los planes de estos organismos financieros internacionales resuelva algunos de los problemas de un país. Allá donde se han aplicado los dictados del FMI, la pobreza y las desigualdades sociales han aumentado. Basta mirar a África y Latinoamérica. Allí el problema de la deuda se intento solucionar aplicando duros planes de ajuste y alargar plazos de pago e intereses, que solo han conseguido perpetuar la pobreza. Incluso los expertos y economistas burgueses aseguran que las políticas de ajuste están retrasando el crecimiento económico.

Irlanda, país en el que el precio la de la vivienda creció un 270% entre 1996 y 2006, presento serios problemas económicos y la UE aprobó un plan de rescate de 85.000 millones de euros a un 6.7% de interés (el de Grecia fue de un 5.2%), de los cuales 35.000 son destinados a la banca, la responsable del hundimiento de la económica irlandesa. Estas ayudas ya han provocado un aumento del 20% del déficit público. El gobierno irlandés recibió ese dinero prestado a cambio de aprobar un segundo plan de ajuste en tan solo dos años que consistía en: elevar la edad de jubilación a 68 años, subir el IVA al 23%, crear nuevos impuestos (mantenerlos congelados a los ricos), rebajar un 11% el salario mínimo, recortes de subsidios a las familias, subida de las tasas universitarias de 500 a 2000 euros anuales, reducción de un 10% en las pensiones, despido de 24.750 funcionarios, etc.

Otros planes parecidos se han aplicado en países de Europa del este. En Rumania el FMI concedió un préstamo a cambio de recortar un 25% el salario de los empleados públicos y un 15% las pensiones; además de la promesa de cierre de 150 hospitales.

Deuda pública y privada

Los planes de ajuste se justifican como medidas ineludibles para reducir el déficit y hacer frente al pago de la deuda. En el fondo esto significa que algunos Estados y bancos deben desmesuradas cantidades de dinero por préstamos o intereses derivados de la compra de bonos de deuda publica. Los compradores de deuda exigen la más estricta austeridad y cumplimiento de sus dictados. Como si una persona presta dinero a su vecino y le exige que corte Internet, gas y luz como garantía de cobro. En el caso que analizamos significa que los bancos alemanes o franceses exigen someterse a sus criterios a todo aquel que necesite de su dinero. En ocasiones estos criterios significan la reducción de 600 millones de euros en partidas para los hospitales públicos en Grecia, u otras medidas como las citadas anteriormente. Todo lo que sea necesario para que los deudores paguen. Por lo tanto los rescates y planes de ajuste de Grecia, España, Irlanda o Portugal, supone asegurar a los bancos alemanes y franceses el cobro de sus inversiones y préstamos en Grecia.

Los mismos bancos que crearon la crisis echando fuego a la burbuja del ladrillo, han dirigido sus capitales a la compra de la deuda pública, al considerar que la compra de bonos al Estado es un negocio seguro. El economista Juan Torres lo explica así: “Como la banca compra especulando, encarece la deuda, pone en aprietos a los gobiernos y los obliga a constantes medidas de ajuste, como las presentadas en España” y añade “Los bancos ganan dinero y luego se aseguran el pago de las deudas con los rescate” por lo que asegura que “la deuda es el negocio de la banca” (Publico, 3 de diciembre de 2010, pagina 3)

En nuestro caso más próximo, la banca española debe 548.000 millones de euros, y durante el año 2011 España debe afrontar vencimientos de deuda publica y privada por valor de 180.000 millones de euros, de los que 75.000 millones deberán ser devueltos antes del próximo mes de abril (datos calculados por el director del Centro del Sector Financiero de Pwc, Luis de Guindos). Financial Times refiriéndose a esta situación ha indicado que debido a estas ingentes cantidades de dinero, un plan de rescate alcanzaría para España alcanzaría cifras de 420.000 millones de euros.

El contexto para hacer frente a la deuda es desalentador. Ya que estas operaciones no están exentas de complejidad. Uno de los factores que complican los pagos la encontramos en la prima de riesgo, que no es mas que el sobreprecio que exigen los inversores por comprar deuda de un país frente a la alemana. Es decir es dinero que exigen los inversores en compras de bonos y deuda publica a países de dudosa estabilidad financiera. Cuantas más sospechas existan de que un Estado no puede hacer frente a su deuda, más se dispara la prima de riesgo, los intereses a pagar y el seguro de hipotético impago.

Un problema añadido lo encontramos en como y quien calcula la denominada prima de riesgo. Actualmente un bono español a 10 años renta al 5.45% de interés). En cambio un bono alemán a 10 años renta solamente al 3% de interés.Actualmente solo existen tres agencias de calificación importantes: Standard & Poor’s, Fitch y Moody’s. Los denominados “agentes financieros” pagan a estas agencias para que realicen estudios sobre los valores que se negocian, invierten o deben. La calificación de estas agencias tiene una influencia poderosísima a la hora de fijar la prima de riesgo. Sus informes son aceptados como dogmas en los mercados financieros pese a que no han dado una desde que se crearon. Estas agencias son las mismas que no predijeron la crisis, las que pusieron sobresalientes a las hipotecas subprimes y créditos CDO; y las que aseguraban hace bien poco que Irlanda y Grecia habían resistido sus “pruebas de estrés”. Aun así, nuestra ministra de Economía las califico como “muy profesionales” (Publico, 2 de octubre de 2010).

En cualquier aspecto de la vida cotidiana, cuando alguien se equivoca repetidamente, se tiende a ignorarle. Por ejemplo, si el metereologo de un canal de televisión nunca predice el tiempo correctamente, nadie creerá o tomara en serio sus análisis. Pero en el mundo de las finanzas las agencias de calificación aumentan su poder, pese a todo lo que mienten y equivoquen. Seria cómico sino fuera porque este juego afecta a la calidad de vida y al bienestar de millones de personas.

En la actualidad, todos los defensores del capital aseguran que estas agencias realizan un buen trabajo por la transparencia en el sector financiero, pero ellos mismos nos aseguraron que esta transparencia existía en los años anteriores a la crisis y se siguen dotando de los mismos vicios y herramientas que antes. Por lo tanto el concepto de “transparencia financiera” debe ser acogido con mucha cautela. Lo que en realidad hacen estas agencias es decir lo que quieren escuchar sus clientes. Hay un dicho que dice “el que paga al flautista elige la melodía”, y los banqueros alemanes pagan a estas agencias para escuchar discursos catastróficos sobre determinados países para que se apliquen duros planes de ajuste y continúen recibiendo con más cantidad y seguridad sus ingresos en concepto de deuda. Esta cantidad será mayor porquela pérdida de confianza de los mercados obliga a un Estado a aumentar el interés que ofrece en sus emisiones de deuda pública, si es que quiere tener compradores. Es decir, cuanta mas desconfianza y miedo exista hacia un país, mas gana un inversor en deuda soberana de un país, por tanto los inversores se dedican a sembrar el pánico para llenarse los bolsillos.

Capitalismo y especulación

Queda de manifiesto que la especulación es un fenómeno estructural en el capitalismo actual. Durante la burbuja inmobiliaria, la vivienda se convirtió en un bien de inversión muy rentable, y no un lugar para vivir.

La deuda soberana son los títulos (letras del tesoro, bonos y obligaciones a plazos) que emite un país para captar dinero en los mercados con el que financiar sus gastos. Pero actualmente la deuda pública no se considera una herramienta para poder invertir en equipamientos sociales que satisfagan las necesidades humanas o en investigación y tecnología que potencien la creación de riqueza y puestos de trabajo, sino en un negocio. Y este se basa en hacer dinero con los títulos de deuda soberana, jugando a encarecer los tipos de interés de la deuda pública de Grecia, Irlanda, Portugal y España, aun a costa de desestabilizar completamente al euro. Los especuladores atacan al mismo tiempo un determinado mercado o valorpara conseguir dinero gracias a las caídas que ellos mismos generan con sus agresivas operaciones con grandes cantidades de dinero. Cuanto mas consiguen hacer caer un valor, más ganan. Además atacan a los seguros de impago de deuda de Estados, bancos o empresas, lo que es interpretado como un riesgo de quiebra en un país. Estas operaciones pueden repetirse varias veces en un mismo día y tienen como resultado que el seguro que paga España u otro Estado por riesgo de impago se encarezca en descomunales sumas de dinero en semanas, días e incluso horas.

Los gobiernos europeos se quejan de los ataques especulativos, pero a su vez son firmes defensores de la libre circulación de capitales que alientan estos ataques, junto con la opacidad del sistema financiero, el secreto bancario, paraísos fiscales, etc. Los propios gobiernos han contribuido a esta espiral de economía mafiosa que golpea en todo el mundo. Las multinacionales tienen tanto poder y viven al margen de las leyes e impuestos gracias a las políticas y leyes gubernamentales, que limitan a la propia capacidad de un gobierno para controlar su propia economía.

No han puesto ninguna objeción a que se haga negocio con los titulo de deuda, se juegue a encarecer los tipos de interés o se desestabilice el euro. Asumen la deuda como legitima aunque sea socialmente insoportable y políticamente desestabilizadora, para satisfacer las demandas de la banca. Quieren intentar pagar una voluminosa deuda pública sin combatir el desempleo, sin producir riqueza y sin inversiones productivas. Creen que con planes de ajuste y ahorro basta pasar salir del atolladero. Aunque también aseguran que realizan esfuerzos para potenciar las exportaciones, pero como dice Vicenc Navarro: “El modelo exportador, a la larga, no se sostiene si todos los modelos económicos de los países de la UE se basan en la exportación como el mayor estímulo económico. Para que un país exporte, se requiere que haya otros que importen. Si todos exportan el sistema no funciona”.

La crisis de 1929 conoció una mejora en 1934-1935 y una recaída brutal en 1937-1938. Tal y como los gobiernos se enfrentan a la crisis que ellos mismos han creado no seria descartable un panorama parecido. La salida de la crisis esta complicada porque continua habiendo deuda por todas partes (ayuntamientos, comunidades autónomas, bancos, empresas, Estados, familias, autónomos, etc) y parece que la economía aun esta lejos de quedar saneada. Los bancos continúan enfrentándose a impagos y cada vez coleccionan más pisos en su poder, muchos de ellos obtenidos como donación de pago por constructoras en la ruina.

Financiarizacion y gestión de la deuda

El gobierno español, copiando las pautas que sus colegas europeos, está supeditando toda la política económica y social en garantizar el pago de la deuda y aceptar los dictados del capital. En esta línea, el Estado continúa avalando a los bancos en sus operaciones financieras. Por ejemplo el pasado 16 de noviembre Caja Murcia coloco 500 millones en deuda a tres años con avales del Estado. El plan de avales a la banca se ha prorrogado cuatro veces desde su puesta en marcha a finales de 2008 y los bancos privados podrán emitir bonos con el respaldo del Estado al menos hasta el próximo mes de junio. La presión de la banca puede que consiga prorrogar estas ayudas aun más debido a las grandes sumas de dinero que deben las entidades financieras privadas. Por ejemplo, el Banco Santander debe pagar 27.300 millones de euros en 2001, y 35.900 millones en 2012. Este es un problema que afecta a todos los gobiernos, ya que la deuda mundial que se necesita refinanciar alcanza los cuatro billones de dólares y ningún gobierno ve el momento de retirar los avales estatales a los bancos privados, lo que a su vez aumenta aun mas el endeudamiento y se intensifica una espiral suicida. La Comisión Europea, la misma que propone jubilarnos a los 70 años y reducir el gasto público, propone mantener y aumentar estas ayudas. Por lo visto no es viable el sistema publico de pensiones pero si lo es avalar indefinidamente con cientos de miles e millones a la banca. Evidentemente los bancos que no necesiten urgentemente ayudas no tendrán el mismo ánimo u opinión que los bancos en una situación ruinosa, por lo tanto es difícil predecir que pasara. Mientras el Banco Santander solicita el fin de las ayudas por que percibe que solo la competencia las utiliza y se beneficia de ellas, en cambio el banco holandés ING exige la continuidad de los avales.

Zapatero, en su aparición pública el pasado 30 de diciembre aseguraba que la recesión mundial se debía al modelo económico basado en la financiarizion y endeudamiento. No es el único gobernante que lo reconoce, pero a su vez todos participaron e incentivaron ese modelo de financiarizacion. Este término se refiere al creciente y sistemático poder de las finanzas y de la ingeniería financiera en todas las esferas de la vida. Robin Blackburn explica como la financiarizacion estimula a los hogares a comportarse como empresas, a las empresas a comportarse como bancos, y a los bancos a hacerlo como hedge funds (bancos especializados en ventas a corto plazo, tomando prestados títulos y valores para venderlos a terceros). En 1948, los beneficios generados por las firmas financieras representaban el 7% del total de los beneficios en Estados Unidos. En 2004, la proporción se había incrementado hasta el 34%, y en 2007 hasta un 40%. Los gobernantes actuales alabaron este modelo económico, por tanto ahora no se merecen la más mínima confianza o credibilidad en sus recetas para salir de la crisis. Unas recetas que no son nuevas, son las mismas que lleva aplicando el capital en las últimas décadas, pero que ahora se aplican más agresivamente.

Una salida antisocial más a las crisis: la reforma de las pensiones

Cuando se utiliza el término “Reforma”, en teoría podría significar una alteración o transformación de una legislación vigente tanto para bien como para mal. En cambio en las últimas décadas todas las reformas laborales y de pensiones han estado destinadas a atacar y recortar derechos de trabajadores, pensionistas y parados. Un problema añadido lo encontramos en que estas reformas, además de no llevar contrapartidas (lo cual tampoco se justificarían) se aprueban alegando un sacrificio en pro del futuro, pero ningún retroceso social es derogado una vez se supera la crisis y vuelve el crecimiento económico. En todo caso lo que ocurre es que a un ataque le sucede en el tiempo otro aun mayor.

En la actualidad nos encontramos ante otra reforma de las pensiones. Los trabajadores estamos desgraciadamente acostumbrados a ellas, y no es la primera vez que el PSOE aprueba una reforma de pensiones regresiva. Los historiadores deberían recordar lo que otros han olvidado, porque desgraciadamente muchos han olvidado que el PSOE no tiene un programa distinto al de la derecha desde hace muchos años. Lejos queda el programa electoral del PSOE (incumplido) de 1982 en defensa de la jubilación a los 64 años.

La actuación más impopular y contestada en la primera legislatura de Felipe González fue la Ley de Pensiones de 1985. La ley endurecía las condiciones para tener derecho al cobro de pensiones y reducían la cuantía económica de las mismas. Se establecía la obligatoriedad de haber cotizado a la Seguridad Social al menos durante 15 años, frente a los 10 exigidos hasta el momento. Además se modificaba el sistema de cálculo de prestación en perjuicio del pensionista. Esta contrarreforma laboral fue respondida por una Huelga General el día 20 de junio de 1985, convocada por CCOO y CNT, pero sin el respaldo de UGT.

A principios de los años 90 los gobiernos de Felipe González y Aznar nos alertaron de que el sistema publico de pensiones no era viable y que la seguridad social quebraría en el año 1995, 2000 y luego 2010. Pero después nos encontramos con que aquellos pronósticos no se cumplieron, e incluso a día de hoy la Seguridad Social goza de superávit (4.000 millones de euros) y posee un multimillonario fondo de reserva (64.300 millones de euros en 2010). Incluso el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, asegura que la previsión para 2011 asciende a 4.579 millones de euros de superávit. Aun así nos continúan alertando de que es ineludible una reforma del sistema de pensiones y que lo mejor que podemos hacer es asegurar nuestro futuro de manera privada e individual.

Estos anuncios catastrofistas se enmarcan en un deterioro y desprestigio premeditado de las pensiones publicas por parte del gran capital y de los gobiernos del PSOE y PP. La campaña desde los años 90 se ha basado en propagar el pánico y la inseguridad hacia la viabilidad de las pensiones publicas para hacer lo mas atractivo posible los planes de pensiones privados. Esta es una estrategia que el capital aplica con la sanidad: deteriorar conscientemente el servicio público sanitario para que la gente opte por los seguros médicos privados que evitarían listas de espera y otros problemas de la sanidad pública. Lo mismo se hace con el sistema educativo, cuyas clases se masifican para deteriorar el servicio y la calidad frente a las escuelas privadas. Y no digamos con las escasas e inalcanzables residencias públicas, que no son potenciadas lo mas mínimo, sino es para propagar algún escándalo o bulo sobre malos tratos a los ancianos. Por eso el cuidado de los mayores actualmente es un cargo familiar y no estatal, lo cual suele significar que las residencias privadas tengan más ingresos. Es decir, quieren mercantilizar todas las facetas de la vida diaria y nos dejan bien claro que en la sociedad capitalista cuanto más dinero tengas, mejor se te atenderá, con más atención y con el personal más cualificado. Por tanto, nos indican que nos olvidemos cuanto antes de la seguridad social y el paternalismo estatal.

Llegado a este punto, ya tenemos al principal beneficiado e impulsor de las contrarreformas en materia de pensiones: la banca. Los banqueros tienen muchos intereses en juego y cuantiosas sumas de dinero que ganar. Por esta razón están utilizando toda su influencia política, y esta es tan importante que desde hace mucho la propia banca condiciona el pensamiento económico y las políticas económicas a aplicar en el país. Su objetivo es que todos vayamos corriendo para hacernos un plan de pensiones privado

En ningún medio de comunicación aparecen análisis o alternativas diferentes de las que defienden los portavoces de la banca. Únicamente, se nos invita a participar en una asociación desigual con las entidades financieras en una táctica privatizadora, impulsada por influyentes grupos de presión. Pero este sistema, a parte de caro e injusto, resulta muy arriesgado. Las empresas apuestan por planes privados de renta variable, de los cuales luego intentan desvincularse. De hecho, algunas quiebras en materia de pensiones pueden ser lucrativas para empresarios y banqueros, pero ruinosas para trabajadores que hayan invertido buena parte de sus salarios y ahorros durante toda su vida. Podemos citar muchos casos, como el caso Maxwell, un magnate de la prensa británica, que en 1995 robo 400 millones de libras de los fondos de pensiones financiados por las empresas de las que era dueño. Es decir, que se producen conscientemente bancarrotas empresariales para deshacerse de las obligaciones contraídas en materia de pensiones. Pero están bancarrotas son deliberadamente ocultadas, porque de lo contrario quedaría en evidencia que al final los planes de pensiones públicos son en realidad mas seguros que los privados.

¿En que consiste la reforma?

El capital advierte de que el sistema publico de pensiones en inviable debido a que el envejecimiento de la población hace insostenible el actual modelo de pensiones publicas, al que consideran demasiado generoso, aun siendo el país de la UE-15 que menos gasta el pensiones y donde mas bajas son. Además nos aseguran que para salir de la crisis y “ganarnos la confianza de los mercados” debemos emprender una reforma de las pensiones ambiciosa. Así han procedido cantidad de gobiernos y la edad de jubilación esta subiendo en: Alemania, Austria, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suecia, Grecia, Republica Checa, Irlanda, Francia, Italia, Lituania, Hungría, Malta, Rumania, Eslovaquia y Reino Unido.

El FMI, la Comisión Europea, la OCDE, etc., han recomendado alargar la vida laboral obligatoria hasta los 70 años y reformar drásticamente los cálculos de cómputo de pensiones para que estas sean mas bajas.

El gobierno, asumiendo los argumentos de la derecha, la banca y los capitalistas, pretender aprobar una reforma acorde a sus intereses y pensamientos. Esta reforma se basa en retrasar obligatoriamente la edad de jubilación de 65 a 67 años. Esta media estaría aplicada completamente en el año 2026 y se calcula que esta medida significara 500.000 puestos de trabajo menos disponibles para las nuevas generaciones. También se propone aumentar el cálculo de cómputo de pensión de 15 a 20 o 25 años, lo que supondría una diminución de la pensión de entre un 3 y un 20%. Además se baraja la posibilidad de aumentar de 35 a 38 o 40, los años de cotización para alcanzar el 100% de pensión. Esta es la reforma que el gobierno quiere aprobar por decreto y con el único respaldo de la patronal, algo que el mismo presidente Zapatero prometió que jamás ocurriría. Al igual que nos aseguro que la crisis no la pagarían los trabajadores y que no era necesaria ninguna reforma laboral debido a que la crisis no tenía un origen laboral.

Con estas medidas vemos que el peligro real lo encontramos en como sobrevivirán los futuros ancianos en un país en el que a día de hoy las pensiones ya son ridículas. Esta es una reforma que no tiene en cuenta a los trabajadores, ni a su ocio, salud, vida personal y familiar. Afecta negativamente a todos los trabajadores y pensionistas. Vemos una vez más como las reivindicaciones empresariales son aceptadas. No están satisfechos de haber conseguido que España sea uno de los países europeos con mayor número de centros educativos y sanitarios privados, también quieren liderar el ranking de planes de pensiones privados.

Las recomendaciones de la Comisión Europea y el FMI tienen una influencia y resonancia enorme en el gobierno. No ocurre lo mismo con las recomendaciones que realizo el pasado mes de diciembre el Consejo de Europa, en cuyo informe se suspendía a España en: condiciones de trabajo, remuneraciones decentes, derecho a organizarse, negociación colectiva, información y mejora en las condiciones de trabajo. El consejo advertía que el salario mínimo español es “manifiestamente injusto” e “insuficiente”. El gobierno prefiere escuchar a los de siempre y a lo de siempre. Un ejemplo lo encontramos el pasado 27 de noviembre, cuando Zapatero recibió a dirigentes de las 37 mayores empresas del país, frente a los que se comprometió para aprobar cuanto antes la reforma de las pensiones.

Una ineludible labor pedagógica: argumentos contra los ataques a las pensiones públicas

La banca y los gobiernos estudian de que manera atacar a las pensiones publicas en toda Europa. Nos aseguran que para favorecer la salida de la crisis y evitar la quiebra de la seguridad social se deben recortar las pensiones. Es un insulto para los trabajadores que tengamos que escuchar semejantes afirmaciones. En anteriores crisis capitalistas ni siquiera existían las pensiones y los Estados consiguieron salir de la recesión.

En primer lugar tendremos que preguntarnos si el peligro de quiebra es real. En realidad hasta algunos de los más fundamentalistas del neoliberalismo aseguran que las pensiones no estarán en peligro hasta dentro de 30 o 60 años. Ya nos encontramos con la primera contradicción, ya que los mismos que se muestran muy preocupados por la viabilidad de las pensiones en el año 2060, se muestran pasivos frente a los riesgos que acarrea el cambio climático, el efecto invernadero y sus consecuencias. Según expertos del Foro de Vulnerabilidad Climática, se prevé que cada año se pierdan 150.000 millones de dólares por el calentamiento e incuso cinco millones de muertes hasta el 2020. Sin embargo ningún gobierno se toma en serio el problema para tomar medidas contra un fenómeno, que si representa un grave problema para la actualidad y mas aun para el futuro próximo. Pero pese a no existir evidencia científica de lo primero y si de lo segundo, misteriosamente se interesan únicamente en “resolver” el problema de las pensiones.

Uno de los argumentos mas utilizados por los esbirros del capital es que la esperanza de vida ha aumentado y que por lo tanto al haber más ancianos, no podemos pagar pensiones a todos sin endurecer su acceso y cuantía. Es cierto que la esperanza de vida ha aumentado, pero se debe en buena parte, a que en los últimos 50 años la disminución de la mortalidad infantil y juvenil ha sido enorme. En periodos históricos anteriores la mortalidad infantil provocaba una escasa esperanza del nivel de vida. Lo podemos explicar con un ejemplo practico: si en un pueblo en el que viven dos personas, una muere al nacer y otra a los 80 años, tenemos una esperanza de vida de 40.

Además el argumento de que la esperanza de vida ha aumentado es un arma de doble filo, ya que también ha aumentado sustancialmente la productividad y el PIB, por tanto se dispone de muchos más recursos que antes para gastar en pensiones y en otros asuntos. Por tanto cada punto porcentual de PIB corresponderá a una cifra mayor expresada en dinero dentro de 50 años. Por ejemplo el PIB en Francia ha crecido un 45% entre 1983 y 2010. Son datos y análisis proporcionados por Vicenc Navarro, como el que asegura que el aumento de la productividad laboral española entre 1979 y 2009 fue del 79%. Aun así nos alertan de que el dinero que se gastara en pensiones dentro de 40 años podría alcanzar el 13% del PIB. En Italia actualmente se gasta más de un 14% y no percibimos ninguna catástrofe por ello. A demás, Vicenc Navarro también señala que hace 50 años España gastaba un 3% del PIB en pensiones, y ahora un 8% con superávit en la seguridad social. Ante estos datos debemos preguntarnos: ¿Qué evidencia existe de que la austeridad significa la recuperación económica?. No hay ninguna, pero el dogma económico neoliberal se sustenta a base de fe y sin evidencias empíricas. Por ejemplo: el FMI y UE preveían una caída del PIB para el año 2009 de un -5% para Letonia, finalmente fue un -18%. También preveían una caída del -1% para Irlanda y finalmente fue un -10%. Si no son capaces de pronosticar el comportamiento de una economía de un país báltico a corto plazo, ¿cómo se atreven a pronosticar empresas mayores?.

Si que es una afirmación innegable que existe un fuerte incremento demográfico. A una persona con conciencia social que observa que este fenómeno va acompañado de problemas estructurales como el hambre y la desnutrición, le debe preocupar que se pongan los medios para alimentar a toda la población del planeta, y esto no ocurre, ni ha ocurrido antes. En cambio no hemos visto que los gobiernos se reúnan y tomen medidas drásticas contra el hambre, problema del que si existen hechos probados. Los Estados únicamente responden poniendo restricciones a la producción de alimentos para evitar excedentes, incluso pagando a los agricultores para no producir. Es decir, que se determinan unos niveles de gasto y unas prioridades que no se corresponden con las necesidades humanas.

En la prensa oficial abundan los artículos de “expertos” en materia de pensiones en los que la diversidad ideológica y la variabilidad de propuestas brillan por su ausencia. Todos son unánimes al señalar la urgencia en recortar derechos laborales y en materia de pensiones. El jurado del premio Nobel de Economía rara vez galardona a críticos progresistas del capitalismo, no ha sido así con los defensores de la nueva económica y el neoliberalismo. En resumidas cuentas: se disuade al pensamiento crítico, mientras se sigue el guion de la derecha norteamericana. Las alternativas a los planes de ajuste, no solo son ignoradas, sino consideradas estúpidas.

En cambio hay otros y mejores especialistas en la materia que dan argumentos y salidas distintas para los temas relacionados con pensiones, el problema es que estos se encuentran ignorados en el mundo académico e informativo. Un buen ejemplo lo encontramos en Juan Torres, o Vicenc Navarro (anteriormente citado), quien plantea que no se puede argumentar la insostenibilidad de las pensiones de dentro de 50 años por el aumento del numero de personas en edad de vejez, ya que seria lo equivalente a decir hace cuatro décadas que debido al éxodo rural la producción agrícola estaría en peligro. Este ejemplo es muy crítico e ilustrativo, debido a que el número de trabajadores en el campo representaba el 18% de la población adulta hace 40 años. En cambio ahora que representa un 2% del total, la productividad ha aumentado tanto que el campo hoy produce un 30% mas, con solo el 3% de la población dedicada a la agricultura. Hoy en día un trabajador produce los alimentos que antes producían nueve y quizá dentro de cuarenta años un trabajador pueda mantener a mas pensionistas que ahora.

Es muy difícil predecir el futuro en temas relacionados con la economía o la sociología. Quien se imaginaba hace 60 años en España fenómenos actuales como la inmigración, matrimonio homosexual, Internet o la masiva incorporación de la mujer al mercado laboral.

Otro dogma que debemos de cuestionar es el relacionado con la financiación de las pensiones. No esta escrito en ninguna biblia que la única forma de pagar las pensiones tenga que ser exclusivamente a través de cotizaciones a la seguridad social. Pueden existir otras formas de financiación, por esta razón la decisión de retrasar obligatoriamente la edad de jubilación y endurecer el acceso a una jubilación, así como su cuantía económica, no es una cuestión técnica, sino ideológica. Pero aunque nos quieran hacer creer que todos los “expertos” están a favor de tomar las mismas e “ineludibles medidas” en materia de pensiones, hay otros especialistas que recomiendan alternativas diferentes, como Robin Blackburn, quien propone un fondo global para pensiones financiado a través de impuestos sobre las transacciones monetarias internacionales, sobre el combustible utilizado en vuelos internacionales y sobre el patrimonio de las corporaciones.

El sistema niega la posibilidad de que las pensiones se puedan financiar de otra manera, como subiendo los impuestos, con un sistema mixto o con partidas presupuestarias, como el pago del salario al personal funcionario. Otra fórmula seria suprimiendo los topes de cotización a las rentas más altas para obtener más ingresos. Pero el capital no quiere ni hablar de subir las cotizaciones o pagar pensiones con impuestos. De todas formas con la forma actual de financiación más importante que la relación entre el número de jóvenes y ancianos, es el número de cotizantes y tamaño de cada cotización por pensionista. Pero el problema es que alargar la vida laboral provoca mas paro y por tanto menos cotizantes. En un mercado laboral como el actual, no sabemos quién nos garantiza un puesto de trabajo, ya no hasta los 67 años, sino hasta los 40. Lo único que nos garantizan es que de jóvenes empezaremos a endeudarnos durante décadas y que a su vez debemos pensar que de mayores tendremos que sobrevivir con nuestros ahorros o planes de pensiones privados. Por eso nos recomiendan compensar lo que perderemos con nuestra pensión pública, con una pensión privada. Ante esta recomendación deberíamos de preguntar de dónde saca un mileurista con hipoteca dinero para sufragar un plan de pensiones privado.

Uno de los defensores del retraso obligatorio en la edad de jubilación lo encontramos en Felipe González. El ex presidente se pone a si mismo como ejemplo para continuar trabajando cuantos mas años mejor. En su caso es normal ya que acaba de fichar como consejero de Gas Natural con un sueldo de 126.500 euros anuales. Pero la gran mayoría de la sociedad no dispone de salarios y privilegios de este tipo. Por el contrario vivimos en un mercado laboral basado en la precariedad y el despido fácil y barato que genera empleos estresantes, en los cuales es muy difícil que una persona disfrute con su trabajo y quiera seguir trabajando más años. Uno ejemplo tenemos como las enfermedades laborales derivadas del estrés han aumentado en toda la Unión Europea, especialmente en España.

Por tanto, nos encontramos con que la banca lo quiere todo: contratos temporales, precariedad y a su vez trabajar mas años para acceder a una pensión. En definitiva lo que defienden públicamente Aznar y Díaz Ferrán: “trabajar más y cobrar menos”. Así ha actuado recientemente el partido que promete sacarnos de la crisis. El gobierno del PP en Murcia ha aprobado un recorte de salarios y un aumento de la jornada laboral para los empleados públicos de la comunidad autónoma de Murcia. Por cierto, no sabemos en que pagina de los programas electorales de los partidos políticos aparecen este tipo de medidas.

Otro asunto ineludible es el referente a que dentro de varias décadas no habrá dinero para pagar a los pensionistas. Una pregunta que debemos hacernos es ¿y si lo habrá para lo demás?, es decir parece que los voceros del capital plantean que únicamente los funcionarios o pensionistas son los que corren el peligro de suspensión de pagos. Pero en realidad sino hay dinero para unos no lo habrá para otros. No he oído a ningún portavoz del capital alertar que no habrá dinero para pagar a los militares, a los curas o a los concejales. Con estos análisis quieren inculcar que cuando hay que ajustar el presupuesto únicamente se puede hacer aplicando el tijeretazo a los de siempre, los sectores mas desfavorecidos de la sociedad y no se toma ni como mera hipótesis la idea de otras formulas que afecten a los poderosos.

Un argumento que evidencia una vez más la injusticia del retraso obligatorio lo tenemos en que el índice de mortalidad diferencial. Es un hecho probado que las clases adineradas viven durante más años y se mueren a una edad más tardía que los trabajadores y personas que han sufrido una vida más precaria. España tiene uno de los índices más altos de la UE. Debido a que la forma en la que la gente vive, se enferme y muere varia sustancialmente según su posición social, estas reformas se muestran ciegas a la solidaridad, no tienen en cuenta lo mas mínimo el bienestar, el ocio, vida familiar, personal y problemas de la clase trabajadora. La prolongación de la vida productiva, significa estar explotados y producir plusvalía durante más años, soportar aun por más tiempo el paro o trabajos precarios con grandes distancias entre domicilio y trabajo, el estrés, intensificación del esfuerzo físico, comercialización del escaso ocio, fatiga, contaminación, penosos alojamientos, etc.

Una contribución más al aumento del paro

Esta reforma de las pensiones a parte de castigar a los trabajadores y pensionistas va a significar un aumento aun mayor del paro, ya de por si muy elevado entre la juventud y mayores de 55 años. Cuanto más tarde se jubilen los trabajadores menos oferta de empleo tendremos, y cuanta menos gente este trabajando, de menos cotizaciones sociales dispondremos para pagar pensiones. El problema es que este sistema es incapaz de organizar y repartir el trabajo. Y una de las señas de identidad de los que defendemos una salida progresista a la crisis es la apuesta por el reparto del trabajo y de la riqueza.

Zapatero aseguro en septiembre que “Nadie puede estar satisfecho con el marco laboral cuando el paro y la precariedad son lo que son” (Publico, 11 de septiembre de 2010). Estas afirmaciones pretendían justificar una reforma laboral reaccionaria que supondría la inmediata creación de miles y miles de empleos indefinidos. Hoy vemos que tras la aprobación de la reforma hay miles de parados más y que nueve de cada diez contratos formalizados desde entonces son de carácter temporal.

Se debería de volver a repetir aquella afirmación y emprender una verdadera reforma progresista a favor del empleo y de los trabajadores. Por el contrario, nos encontramos con otro tipo de medidas que perpetuán descomunales tasas de paro. Y el desempleo, que prácticamente siempre es involuntario, no es una simple palabra, es un fenómeno que degrada y socaba la salud física y psíquica de las personas y que deteriora las relaciones familiares y sociales. En cambio, la derecha nos presenta el paro como el destino de los perdedores sociales y vagos a quienes nadie debería ayudar. Pero la cruda realidad es que la perdida del empleo produce una radical interrupción de ingresos y un dramático cambio en la forma de vida, acompañado con la frustración, desconfianza y desesperación. Lo demuestran las estadísticas que señalan que cuando aumenta el paro lo hace también: la delincuencia, suicidios, divorcios, enfermedades mentales, malos tratos, número de presidiarios, problemas familiares, infartos, etc.

Al gran capital estos problemas no les importan. No pasa nada si la Xunta se gasta 6.451 euros por minuto durantevisita del Papa. Pero en cambio es intolerable el gasto en subsidios de desempleo. Por eso los banqueros han aplaudido la medida del gobierno para eliminar el subsidio de 426 para parados de larga duración (que recibieran formación y cuyos ingresos familiares fueran inferiores al 75% del SMI), porque no están dispuestos a que se gaste dinero en una ayuda que ellos no necesitaran jamás. Incluso prefieren una alta tasa de paro como la actual (20%), pues esta sirve para disciplinar a los trabajadores en activo a través del miedo al despido. Esta situación debilita a los sindicatos y la inseguridad se manifiesta en una débil posición negociadora y en la correlación de fuerzas. Esta amenaza a perder el empleo induce a los trabajadores a aceptar jornadas más largas y salario más bajos, y por supuesto la mera hipótesis de la huelga siembra el pánico. También es verdad que este descontento social puede aumentar el potencial reivindicativo.

Por un análisis y alternativa de izquierdas y anticapitalista: es necesaria la Huelga General y la unidad del movimiento obrero

Las reformas de pensiones emprendidas por los gobiernos europeos no van a solucionar ningún de los problemas planteados. Tampoco han solucionado el problema del paro en los últimos 35 años con un sinfín de reformas laborales y la aplicación de las denominadas “Políticas activas de empleo”. Lejos de una solución, estas políticas vislumbran una creciente perspectiva de pobreza entre las personas de la tercera edad y se consigue que envejecimiento sea sinónimo de disminución de ingresos con el consentimiento, aceptación y gracias a todos los gobiernos de turno.

No solo quieren que trabajemos durante más años y que cobremos una pensión pequeña, sino que nos apañemos como podamos al margen de nuestras condiciones económicas y de salud. El ataque a las pensiones públicas va acompañado de una política consciente de no invertir lomas mínimo en residencias públicas. Una inversión que podría suponer :un aumento de plazas gratuitas o baratas, aumento de las plantillas, etc. Como no se actúa de esa forma por parte de los poderes públicos, existe una gran desprotección hacia las personas dependientes, que tienen que hipotecar su vivienda para cubrir gastos de atención o residencia. No se prima la autonomía y la salud de los ancianos, sino minimizar costes. Un ejemplo lo tenemos en que solo uno de cada diez adultos españoles trabaja en los servicios públicos del estado del bienestar. En Suecia es uno de cada cuatro. Creo que nos merecemos algo mejor.

Es muy común que se organicen regularmente grandes convenciones y foros internacionales para tratar como salvar a los bancos, control del déficit, cuestiones militares, cumbres de la OTAN, etc. Pero apenas hay asambleas mundiales para tratar asuntos sobre los problemas de las personas que forman parte de la llamada tercer edad, salvo para exigir un recorte en pensiones públicas. Solo ha habido dos asambleas mundiales dedicadas a los problemas de las personas mayores. La primera en Viena, en 1982, la segunda en Madrid en 2002.

Los anticapitalistas no podemos dar el visto bueno a que los mismos que generaron la crisis gestionen ahora recortes en nuestras condiciones de vida. Nosotros si tenemos voluntad y certeza de forzar hacia una salida de izquierdas, tenemos que preguntarnos quien debe pagar por una crisis que han originado los bancos y gobiernos. Los anticapitalistas debemos defender criterios no comerciales respecto a las pensiones, porque la continuidad de los criterios comerciales es el único problema al que se enfrentan las pensiones del futuro. Estos criterios aplicados en España consiguen que nuestro país sea uno de los que menos gasta en pensiones en la UE y de los que menos atención domiciliaria presta a sus ancianos.

Los trabajadores no tenemos ninguna responsabilidad en la actual crisis capitalista. En época de beneficios nadie los repartió con nosotros, pero ahora quieren que la crisis y sus consecuencias las paguemos nosotros sin que se mermen sus beneficios. La recesión no fue culpa de los trabajadores, sino de los capitalistas, pero cínicamente estos últimos que promueven ataques contra la clase obrera.

Los que tienen la vida solucionada quieren deteriorar la nuestra todavía más. Nos dicen que todos debemos “remar en la misma dirección” y aceptando el fundamentalismo de la económica de mercado, jubilarnos a los 70 años. El Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez en su faceta de buen fundamentalista del gran capital llevaba años exigiendo una reforma del mercado laboral y de las pensiones. Su curriculum tiene un sello claramente neoliberal, fue Secretario de Estado de Economía y Planificación con Felipe González, dirigió privatizaciones y trabajo como director ejecutivo en el FMI, además en los 90 impulso la liberalización de los horarios comerciales. Resulta irónico que un defensor de los recortes salariales, gane 1.026 euros por cada asistencia a reuniones con representantes de organismos financieros, y que además tenga un salario de 165.026 euros, un sueldo un 111% mayor que el del propio Zapatero. Ordoñez no cesa de repetir que el gobierno no deje de emprender reformas, es fácil que diga algo así cuando a el no le perjudican. Además sabe que aunque sus predicciones y análisis sean erróneos nadie le va a amonestar. En abril de 2009 nos aseguro que de no aprobar ese año una reforma de pensiones desaparecería ese año el superávit de la seguridad social. Algo que no sucedió y que no tuvo ninguna consecuencia para el mantenimiento de su puesto.

Es un ejemplo de cómo los mismos responsables de la crisis siguen en sus puestos. Pero pese a que Zapatero dijo “Este no es momento de grandes beneficios, ni de salarios excesivos” (El mundo, 1 de febrero de 2009), podemos poner mas ejemplos, sobre todo de la banca, sector que gano 17.950 millones de euros de beneficios en 2008. José Ignacio Goirigolzarri (consejero delegado del BBVA) se ha jubilado anticipadamente con 68.7 millones de euros de pensión. Francisco González, actual Presidente del BBVA, se va a jubilar con una pensión de 79.8 millones de euros, el Presidente del Banco Santander, Emilio Botín (quien se aumento el sueldo un 38.6% en 2008) lo hará con 25.6 millones de euros. Estos son los señores que están en contra de la huelga general, pero a favor de gastar menos en pensiones públicas y de que nos jubilemos a los 70 años; son los mismos que defienden abaratar el despido para acabar con el paro y atacar las pensiones para salvar el sistema. Al igual que los que defienden austeridad en las pensiones se jubilan con multimillonarios sueldos, los que defienden el despido libre y barato, abandonan sus puestos con cuantiosas indemnizaciones. Ángel Corcostegui recibió 108 millones de euros por abandonar su labor de ejecutivo en el Banco Santander. Entonces: despido gratuito y pensiones moderadas ¿Para quién?

Pero desgraciadamente hay que referirse a otro ejemplo escandaloso y muy grafico sobre el carácter del empresariado español. Díaz Ferrán, el que fue máximo representante de la patronal, se ha caracterizado por no pagar a sus empleados, llevar a la quiebra a sus empresas, tener graves problemas judiciales, fraude, aprobaciones indebidas, impago de nominas, etc. Este señor además ha sido capaz de mandar a la calle a 3.000 trabajadores en meses. Con este curriculum se ha tomado la confianza de darnos lecciones a todos yel 7 de junio de 2007 afirmaba que “La mejor empresa pública es la que no existe”. Aquí tenemos un ejemplo de la doble moral de la patronal, que exige moderación en el gasto público por un lado y más subvenciones y ayudas públicas para ellos por otro. Además quieren que la Administración Publica este en consonancia con sus intereses y que se permita a la iniciativa privada entre de lleno en los servicios públicos que no sean deficitarios. Desgraciadamente todas estas demandas políticas son aceptadas por los gobiernos de turno. Se ha conseguido que España ocupe el puesto número 20 de los 27 de la UE en gasto social. Además pese a que nos alertan de que hay muchos funcionarios, la realidad es que Dinamarca, Sucia, Finlandia, Países Bajos, Francia, Reino Unido, Grecia, Italia, Luxemburgo o Alemania, son países que tienen mas funcionarios que España.

Resulta irónico que Zapatero el pasado mes de septiembre se refiera públicamente por primera vez sobre la necesidad de reformar las pensiones ante funcionarios del FMI, que se jubilan a los 51 años con 100.000 euros de pensión, con solo 25 años cotizados. En cambio nosotros tenemos que trabajar 40 años para recibir un 80% del salario. A estos señores habría que decirles que si quieren austeridad se la apliquen ellos mismos, pero que nos dejen en paz. También resulta bochornoso que cuando Zapatero les anunciaba que se debía subir la edad de jubilación a los 67 años, el Partido Socialista en Francia votaba en el Parlamento francés contra la reforma de pensiones del gobierno Sarkozy para aumentar la jubilación de los 60 a 62 años. Resulta un hecho normal cuando comprendes que la obsesión del gobierno cosiste en tener contento al FMI, la banca y a todo aquel que tenga mucho poder y la vida solucionada. Por cierto, en aquel mes de septiembre, cuando se aprobó una reforma laboral que abarataba el despido, quedaban muy lejos las declaraciones de Zapatero en las que aseguraba que abaratar el despido “no es el camino” (Publico, 13 de febrero de 2009, pagina 23). Desgraciadamente cambio de opinión e incluso Botín se alegraba al asegurar que la reforma laboral esta en la “dirección adecuada” (Publico, 27 de octubre de 2010, pagina 26).

El gobierno y la patronal están aprovechando la crisis para hacer lo que siempre han querido: atacar nuestros salarios, pensiones y derechos. El gobierno del PSOE, sin considerar a los trabajadores lo más mínimo, está aplicando el programa económico de la derecha y del BBVA; es una evidencia de que los gobiernos no controlan a la banca, sino al revés. Porque detrás de todas las políticas de ajuste están los banqueros y el gran capital, y es necesario que se encuentren con un rechazo frontal por parte de los trabajadores y todos los explotados y oprimidos de esta sociedad. Todas las medidas destinadas a desmantelar sectores productivos, privatización, precarización del mercado laboral y la vida social (educación, vivienda, sanidad, ocio), ataque a las pensiones públicas se enmarcan en una decisión política que el capital necesita para mantener sus beneficios. Y ante este escenario la búsqueda de soluciones individuales y la división de los trabajadores sólo favorecen los intereses de los capitalistas. Es necesario, pues, que todos los trabajadores estemos unidos en organizaciones que nos permitan defender nuestros intereses colectivos de una forma democrática y combativa.

El PSOE, no tiene un programa económico distinto al de la derecha y actualmente es un problema para los trabajadores y una herramienta muy útil para el capital. Nuestro gobierno no ha tomado ni una sola medida de izquierdas. Tras aprobar una reforma laboral que suponía un durísimo ataque contra la estabilidad laboral, quieren aprobar medidas contra las pensiones públicas. Zapatero asegura que el país necesita cinco años más de reformas (versus recortes de derechos y prestaciones sociales), nosotros necesitamos echarlas atrás y un paso decisivo para conseguirlo es paralizando el país la próxima huelga general. Lejos quedan las declaraciones de los gobiernos europeos en 2008 señalando el fin de la crisis y que esta no la pagarían los trabajadores. No se trata de una “reforma” porque a lo que nos encontramos es una orientación política concreta de la burguesía sostenida en el tiempo cuyo objetivo es destruir nuestros derechos y deteriorar y precarizar nuestras vidas. Se exige un estado social mínimo y un estado policial máximo. La actuación del Estado contra los controladores es un aviso y ejemplo de cómo podrán actuar contra el movimiento obrero en cualquier desafío que se presente.

Los señores que votan estos planes en los parlamentos puede que tengan una relativa representación electoral, pero ninguna representación sociológica. Ninguna de las persones que promueven los ataques sociales padecen unas condiciones de vida parecidas a las nuestras, que en definitiva somos las únicas victimas. Ningún parlamentario se acerca a cobrar el salario mínimo interprofesional y ningún banquero tendrá una jubilación que se parezcan a las miserias que cobran nuestros padres o abuelos. En el ejemplar de Publico del 1 de junio de 2009 (pagina 4) se podía ver como decenas de senadores tenían intereses y remuneraciones en empresas y bancos privados.

Los trabajadores hemos de hacer comprender a estos señores que la vía antisocial que han escogido no les va a salir gratis, porque los trabajadores somos las primeras víctimas de estas políticas y los únicos que podemos hacerlas fracasar. Frente a los que dicen que la lucha no sirve de nada, hay que defender que lo que no sirve de nada es no hacer nada ante los ataques que tanto nos perjudican. Nada cambiara sino hacemos nada. Un gobierno en cuya agenda se da prioridad a incrementar y recuperar la tasa de beneficio del capital, poniendo más difícil el mantenimiento de los puestos de trabajo y empeorando nuestras condiciones laborales y de vida se merece una Huelga General. Debemos de decir basta al deterioro de nuestras condiciones de vida. De lo contrario será una victoria para aquellos que quieren destruir nuestros derechos sociales.

Otra salida a la crisis es posible, quienes afirman que no lo es, ni tienen voluntad de modificar las cosas, ni ideas de cómo hacerlo. Sabemos que no es una tarea fácil, la facilidad con la que los gobiernos aplican el neoliberalismo no ha caído del cielo, ha sido cuidadosamente alimentada durante décadas. Las ideas de los fundamentalistas del capital han tomado las universidades, prensa, radio, televisión, tribunales, centros de estudios, fundaciones, publicaciones, judicatura, intelectuales, incluso a la propia socialdemocracia y sectores de la izquierda y el sindicalismo. Ya dijo Mandel que “El clima social del capitalismo pudre todo lo que toca, incluso esos brotes de la sociedad futura que se abren lentamente en su interior”.

El capital ha conseguido engañar masivamente a la opinión pública, aumentar la mentalidad empresarial en todos los ámbitos de la sociedad y el dominio de las grandes empresas ha alcanzado alturas nunca soñadas. El pensamiento económico de derechas esta tan infiltrado en la política y la sociedad hasta el punto que da igual el partido político que este en el gobierno. Se institucionaliza y se normaliza el despido e incluso la represión sindical y laboral en las empresas; mientras los diarios de la derecha piden la ilegalización de sindicatos e incluso penas de cárceles para alguno de sus líderes.

Los trabajadores no nos podemos quedar de brazos cruzados mientras los Estados europeos compiten por quien despide mas barato o penaliza más las pensiones públicas. Es más urgente que nunca que todos los trabajadores peleemos codo con codo para transformar la correlación de fuerzas existente. Tenemos que conseguir un rearme ideológico de la izquierda y poner en peligro la ideología capitalista, explicar a la gente lo que el gobierno y las grandes empresas están haciendo con nosotros. Yno debemos dejar de recordar que estos problemas nos deben importar a todos porque nadie en el planeta ha quedado indemne de estas políticas.

Los banqueros pueden ejercer poder de veto en el congreso y sobre decisiones gubernamentales bajo amenazas con fugas de capitales, ataques a la moneda y otros medios. Nosotros tenemos que utilizar nuestras armas de presión: el sindicato, la agrupación colectiva, la defensa mutua, solidaridad, desobediencia civil, ocupar las calles, la huelga general, etc. Los ataques exigen urgentemente un profundo giro sindical a la izquierda y una de nuestras tareas ineludibles tiene que basarse en un trabajo constante y paciente para conseguir que las próximas movilizaciones y huelga general sean más masivas que las anteriores, porque con el grado de presión actual no podemos tirar atrás ningún ataque al que nos enfrentamos, el gobierno tomara nota y continuara con su agenda de ataques.Todos aquellos que tengamos conciencia social debemos esforzarnos porque la próxima huelga general, además de ser legítima y necesaria, lo sea también masiva; porque será la más necesaria y justa de toda la historia reciente. En esta lucha no debemos tolerar que se desprestigie la opción de la huelga, la agrupación sindical y la respuesta colectiva. Debemos abandonar las soluciones individuales ante lacras sociales que nos afecta a todos. No debemos querer ni permitir que acabemos viviendo peor que nuestros padres.

Debemos de dejar de hablar tanto de las reivindicaciones empresariales y gubernamentales y discutir sobre las nuestras. El malestar y la indignación se debe transformar en movilización por mucho que el poder establecido se esfuerce por evitarlo. Tenemos que sumar fuerzas en la defensa de un reparto de trabajo y de una jornada laboral de 35 horas sin reducción salarial, la eliminación de las ETTs y los contratos basura. Las empresas privatizadas deben ser renacionalizadas; así como las empresas que cierren, para preservar los puestos de trabajo y todas aquellas que maltraten y pisoteen los derechos de los trabajadores. Debe ser extendida la consigna de la nacionalización de la banca bajo control democrático de los trabajadores y en expropiación de los monopolios y el sector energético. Estas son otras medidas para salir de la crisis, pero a favor de la mayoría social; y pese a que los gobiernos aseguren que no hay margen para el gasto, es evidente que existen recursos para otras medidas por los multimillonarios planes de rescate que se realizan. Pero hay voluntad política únicamente para lo que interesa. Ningún banquero ha rendido cuentas por causar la mayor crisis económica en décadas, en cambio en el primer día de protestas contra las dramáticas decisiones que estaba tomando el G20 en Gran Bretaña, 122 jóvenes estudiantes fueron detenidos en abril de 2009 cuando se manifestaban por una salida justa a la crisis y denunciaban como las ayudas a la banca eran treinta veces superior a la Ayuda al Desarrollo. Además mientras se escribe este artículo están siendo asesinados trabajadores y oprimidos tunecinos y argelinos en unas legitimas y justas protestas contra el aumento de los precios.

No podemos olvidar que junto a la crisis económica convive desde hace mucho tiempo una tremenda crisis ecológica debido a un modelo productivo y de consumo suicida. Por tanto también es imperiosamente necesario una verdadera y sincera defensa del medio ambiente que salven el planeta, en vez de a los bancos y a este sistema criminal y caduco denominado capitalismo.

Raúl Navas (Militante de Izquierda Anticapitalista y de CGT)

 

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Extraido de : www.nodo50.org

La panacea de la reforma laboral

Publicat December 26, 2010

Victoriano A. Suárez Rincón – ATTAC Sevilla

Coincidiremos que para afrontar la crisis económica la única reforma que se plantea por los poderes políticos y económicos es la laboral. Ni se habla, prácticamente, de la reforma del sistema financiero para facilitar a empresas y familias la necesaria financiación y para evitar los desmanes especulativos. Les causa repulsión mencionar la esencial reforma del sistema tributario para acabar con la falta de equidad tributaria, mediante el establecimiento de una mayor progresividad impositiva, el traslado de la imposición indirecta a los tributos directos y de una clara y decidida lucha contra el fraude fiscal. Es innombrable la reforma de la política de precios que acabe con las practicas monopolistas y con los altos precios de innumerables productos y servicios básicos. La reforma del sistema productivo en nuestro país parece que no es precisa a pesar de la existencia de un veinte por ciento de parados. Ni  la reforma de la política agraria, ni del sistema educativo, ni la reforma de las Administraciones Públicas.

Los medios de comunicación y la gobernanza política plantean la reforma laboral como un mal necesario e imprescindible para salir de la crisis. Y al plantear esta reforma únicamente y a fuerza de repetirla se ha convertido en la panacea, en la solución definitiva para la reactivación económica.

La reforma laboral en España, no sólo se ciñe a las recientes medidas aprobadas en las Cortes de favorecer y abaratar el despido, sino que se encuadra en un conjunto de acciones tendentes a la desprotección de los trabajadores:

-   La disminución de los salarios ha sido muy acentuada desde los inicios de la crisis e impuesta en innumerables casos con prácticas abusivas de disminución de la contratación de la jornada laboral pero realizando horas extras no remuneradas.

-   Desregulación de la negociación colectiva para imponer la desprotección en el trabajo, no renovando los convenios colectivos; y últimamente,  con objetivos de eliminar el principio de ultra-actividad o de prorroga de los convenios vencidos, así como la clausula de descuelgue en la aplicación de los convenios con solo aducir las empresas pérdidas acaecidas o por devenir.

-   La disminución de la indemnización por despido y tratando de imponer la vía austríaca de un seguro de despido dejando en el aire quién lo costeará.

-   El endurecimiento de las condiciones en el trabajo, con supresión de derechos laborales y la creación de ambiente de inseguridad laboral generadoras de creciente estrés laboral.

-   La congelación de las pensiones, los planes de retraso en la edad de jubilación y el recorte de pensiones futuras.

También coincidiremos en el hecho de que al hablar de la reforma sólo se citan las medidas concretas, pero no se aportan argumentaciones justificativas. Cabe, pues, reflexionar y analizar la reforma laboral en los apartados de sus consecuencias y efectos, no sólo para los trabajadores, sino a nivel macroeconómico para ver como afecta realmente para la salida de la crisis económica de nuestro país.

Los trabajadores inciden en la actividad económica como productores con su fuerza de trabajo y como consumidores. Los indicadores que miden esta doble  incidencia en la economía son la productividad y el poder adquisitivo. Conviene analizarlos para alumbrar con nitidez como las políticas ultraconservadoras están repercutiendo en los trabajadores.

La productividad

La productividad es la relación entre la producción obtenida y los recursos utilizados para obtenerla. Entre esos recursos están el trabajo y el capital necesarios para la adquisición de los bienes y de la tecnología para la obtención de los productos y servicios, sin olvidar un factor esencial: la organización y el método de trabajo. En España la productividad está a la cola de la Unión Europea. Únicamente Portugal e Italia registran peores resultados entre los 27.

En la tendencia a la distorsión y al engaño, lógicamente, se traslada el mensaje que la culpa es del factor trabajo, de los trabajadores. Inaudito. Sólo estos datos y saquen las conclusiones:

-   El salario medio en España se sitúa en los 21.500 euros brutos al año, lo que supone casi la mitad de la retribución de más de 40.000 euros de Reino Unido, Holanda y Alemania, y un 20% inferior a la media de la UE,

-   España es el cuarto país del mundo donde más horas se trabajan al año y el primero de Europa.

El poder adquisitivo

El poder adquisitivo es una función que depende de cuatro variables: del nivel de salarios, del nivel de los precios de los productos y servicios, del grado de servicios y prestaciones sociales del Estado y de la presión tributaria.

A continuación, observaremos como inciden estos factores en la paulatina reducción del poder adquisitivo de los trabajadores.

  • El nivel de salarios.

El nivel de salarios en España no sólo se encuentra por debajo de la media Europea, sino que existe una tendencia de disminución con respecto a los países de nuestro entorno. El hecho de que las revisiones saláriales anuales se realicen con referencia al aumento del índice de precios al consumo oficial (IPC) ha llevado, salvo en los sectores productivos ligados al boom de la construcción, a una disminución real de los salarios, al no reflejar ese índice la efectiva subida de los costes familiares. Cada vez son más los técnicos estadistas que cuestionan la exclusión de esenciales productos y servicios de la “cesta de la compra” oficial, la indebida ponderación de sus componentes y las muestras estadísticas utilizadas. Todos hemos sido conscientes de que existen un diferencial entre el IPC oficial y la realidad de la subida de precios. No deja de ser un despropósito la insuficiencia de información sobre la metodología del INE, la falta de una regulación normativa y la inexistencia de control externo.

  • Nivel de precios

La falta de un sistema de regulación de precios y de una eficaz ley de defensa de los consumidores ha permitido el establecimiento de tarifas desorbitadas y practicas abusivas en los productos y servicios esenciales. La existencia de monopolios de hecho y la concertación de precios por sectores oligopolistas (vulnerando la ley de competencia) ha conducido a la imposición de sobreprecios en productos y servicios básicos (energía, telecomunicación, seguros, combustibles, comisiones e intereses bancarios, alimenticios …)

  • La presión fiscal.

El proceso paulatino de trasladar los ingresos tributarios del Estado, así como la mayor presión fiscal, de los impuestos directos a los indirectos conlleva una falta de equidad tributaria, e incide desfavorablemente en el poder adquisitivo de los trabajadores, al ser los impuestos indirectos los más generalistas del sistema tributario estatal, ser de carácter proporcional y no progresivos y no tener en cuenta la capacidad de pago de los sujetos pasivos.

  • Los servicios y prestaciones del Estado.

Las medidas de ajustes por el Estado en los gastos corrientes provocan una disminución de los servicios y actividades públicas gratuitas o semi-gratuitas. Para justificar estas medidas se ha difundido que las prestaciones públicas está por encima de la posibilidades del Estado.

Realizada la necesaria foto de las políticas dirigidas a la disminución del poder adquisitivo de los trabajadores, hemos de inferir que las mismas tienen un doble objetivo: disminuir el coste salarial en las empresas y la reducción del gasto público por el Estado.

Para las empresas la reducción de sus costes -vía disminución de salarios-, el establecimiento de altos precios a sus productos y servicios y el traslado de la presión fiscal a los trabajadores, les son elementos precisos para el mantenimiento del nivel de beneficios y su grado de acumulación de capital. En las grandes empresas sujetas a cotización en bolsa esto les es vital para el reparto de dividendos y mantener sus ratios (yield, BRA), esenciales para mantener la existente y nunca anunciada gran burbuja bursátil.

Para el Estado la reducción del gasto público por la disminución de las prestaciones sociales, es consecuencia de la decisión adoptada la fatídica noche del pasado nueve de mayo en la que los gobiernos de la Comunidad Europea acordaron comprometer 750.000 millones de euros para el apoyo al sector financiero. “La contrapartida de estos excepcionales apoyos no es otra que la intensificación del ajuste presupuestario” (El País 6-06-2010)

Podría ser comprensible desde la técnica económica que esa reducción del poder adquisitivo de los trabajadores fueran de imprescindible necesidad  para que los beneficios fuesen destinados a nuevos proyectos empresariales o a su reinversión en las empresas para generar una mayor productividad. Pero ni existen garantías ni esperanzas de esas iniciativas por un doble motivo: la incertidumbre económica futura hace alejarse al empresariado de cualquier iniciativa y aún no ha cambiado el chip del destino de sus rentabilidades a operaciones productivas y no a las especulativas. En definitiva, concluiremos que los beneficios obtenidos se destinarán al ahorro (ya ha subido significativamente los depósitos bancarios), a engordar el atesoramiento (no olvidemos que en España se concentra el veinte por ciento de los billetes de 500 euros emitidos por el BCE) y a la inversión exterior.

Podemos y debemos concluir que las políticas del gobierno tendentes a la reducción del poder adquisitivo de los trabajadores no son admisibles por su ineficacia para atajar la crisis, sino muy al contrario por ahondarla y producir un retardo en la reactivación económica. La disminución del poder adquisitivo y la incertidumbre del conjunto de la población de cara al futuro va a generar una mayor caída del consumo y va producir una recesión económica con una disminución en la producción y, en  consecuencia, de pérdida de más puestos de trabajo, cierre de pequeñas y medianas empresas y aumento de la morosidad.

Para concluir, es oportuno citar los datos que Vicentç Navarro y Juan Torres López realizan en sus artículos “Motivos para la huelga general” y “Hay razones para apoyar la huelga general” y coincidir en secundar y avalar la huelga del próximo día 29:

“No para de disminuir la participación de los salarios en el total de las rentas, aumenta el stress y el malestar laboral. España es el único país de la OCDE donde los salarios han disminuido en los últimos quince años, los beneficios de las grandes empresas españolas aumentaron un 73% de 1999 a 2008 (el doble que las de la Unión Europea de los 15) mientras que los costes laborales solo subieron el 3,7% (la mitad que en la UE-15). España sigue a la cola en gasto social en relación con el PIB, lo que significa que sigue realizando menos esfuerzo para financiar los derechos y el bienestar de las clases trabajadoras. De 2007 a 2009 el número de pobres aumentó en España en un millón, mientras que el número de personas que tienen activos por valor de más de un millón de euros se elevó en un 12%. Las leyes de igualdad y de avance social del gobierno se quedan sin presupuesto mientras se ayuda a bancos y a grandes empresas y mientras no se tiene valor para obtener recursos por vías que no sean la reducción del gasto social, que es lo que le piden los ricos que no necesitan esas leyes. Para poner fin a todo esto es preciso presionar y apoyar ahora la huelga general”


Contra toda dominación: ni nanotecnología, ni biotecnología

Publicat December 6, 2010

El mundo en el que vivimos se encuentra en una etapa de rápida transformación, pero casi no nos damos cuenta. Lo que ayer era una novedad hoy lo damos ya por sentado. Lo que ayer despertaba inquietud y era causa de revueltas hoy ya lo hemos aceptado, apartado de nuestros pensamientos o simplemente olvidado. Vivimos en un eterno presente, como si el mundo nunca hubiera existido y no pudiera cambiar nunca.

            El plástico y el asfalto, las mercancías y la tecnología, la industria y los complejos urbanos, aunque existen solo desde hace pocas generaciones, son un fenómeno mundial en continuo crecimiento: imaginarse una existencia sin ellos se hace cada más difícil. De forma cotidiana aceptamos este mundo así como es, carente de vida pero funcional.

            La idea del progreso, del coche como “forma de libertad”, de la aprobación a priori de toda innovación tecnológica, se revela como una conclusión errónea, al menos desde el momento en que nos paramos a observar el empobrecimiento general de las relaciones humanas, tanto cualitativa como cuantitativamente, en pos de una alienación que se expande. La unión entre nuestro ambiente y las personas con quienes lo compartimos, la historia que lo ha plasmado y al fin y al cabo nosotros mismos, se hace cada vez más débil. No solo los factores principales de esta transformación están más allá de nuestra comprensión, sino que la mayoría de las personas no parecen ni siquiera mostrar interés en la reflexión sobre sus causas y consecuencias. La organización técnica de la sociedad, la extrema especialización y división del trabajo vuelven cada vez más profunda la brecha entre la actividad que llevamos a cabo y nuestra capacidad de comprender sus efectos. ¿De qué consideraciones y necesidades nace este “progreso” y qué lo hace avanzar? Bajo la hipocresía de la “neutralidad de la ciencia”, los intereses de la dominación no se analizan nunca de forma crítica. No es difícil ver que las investigaciones científicas sirven en primer lugar para el aumento de la productividad, la racionalización y refuerzo de la explotación y, en consecuencia, el necesario aumento del control sobre la vida; es decir, para el mantenimiento del orden vigente en cada uno de sus aspectos. Fundamento y motor de nuestra época, tecnología y ciencia son medios –ciertamente los más potentes– al servicio del poder y, precisamente por esto, no han sido nunca neutrales.

            A nosotros aquí, sin embargo, nos interesa hablar de un desarrollo que penetra de forma todavía más capilar en nuestras vidas. Un desarrollo que se está dando en una dimensión tan pequeña que no somos capaces de percibir con nuestros sentidos. Esto nos hace, por tanto, dependientes de los expertos, que en un momento dado nos informan a propósito de decisiones, tomadas lejos de nosotros, sobre experimentos y aplicaciones tecnológicas prácticas. Desde hace mucho tiempo, en las universidades y en los centros de investigación se desarrollan bio- y nanotecnologías que hacen posible la manipulación de la materia a nivel molecular y atómico. Aquí no se trata ya de simples experimentos circunscritos a unos espacios delimitados; ahora es nuestro propio planeta el que es usado como laboratorio. Los organismos genéticamente modificados, las nanopartículas y la radioactividad se introducen irrevocablemente en el mundo en el que todos vivimos. Innumerables productos alimenticios ya contienen sustancias manipuladas de este modo. Los defensores de estas tecnologías proclaman públicamente su uso “humanitario” –en la medicina, en la producción alimentaria y, en general, en la mejora de nuestra vida–. Los verdaderos intereses de los poderosos, sin embargo, son otros. Como la mayoría de los sistemas tecnológicos, también la nano- y la biotecnología se desarrollan en gran parte para investigaciones militares. Su potencial de intrusión en cada aspecto de la vida cotidiana, y por tanto de ampliar de forma considerable el control social, es evidente. Ya existen microchips de dimensiones tan reducidas que son invisibles a simple vista (RFID) y pueden ser colocados en cualquier producto con el objetivo de seguir sus desplazamientos. Semillas manipuladas hasta hacerlas estériles y que deben, por tanto, volver a comprarse año tras año, son ya de uso comercial. Minúsculos mecanismos utilizados en al ámbito de la vigilancia y chips de implantación con informaciones personales (como el “verichip” de la empresa ADS) se difundirán probablemente en el futuro…

No queremos hacer una lista de los horrores creados por esta sociedad. Si eso sirviera para movilizar a la gente, ya tendríamos miles de focos de agitación. No: ya Hobbes sabía que “de todas las pasiones, el miedo es aquella que menos lleva a las personas a trasgredir la ley”. A pesar de la opresora presencia del orden vigente, en primer lugar es necesario aprender a soñar de nuevo: soñar una vida fuera de las lógicas del rendimiento y del control, un mundo totalmente distinto donde no nos dejemos someter ni por las personas ni por las máquinas. Debemos aprender a hacer realidad nuestros sueños, con todas las luchas que esto implica… Dialogar con los poderosos que desarrollan y promueven estas tecnologías, implementan su uso y se benefician de ellas, es una pérdida de tiempo y de energía. En ese diálogo ellos ganarán siempre. En el fondo, este desarrollo no es llevado a cabo solamente por los espectros de algunos científicos y tecnócratas, sino por la lógica de todo un sistema que empuja en esa dirección. En su necesidad de expansión, el capitalismo devora todos los ámbitos de la existencia que todavía pueden introducirse en el mercado. Después de haberse hecho dueño del planeta desde hace mucho tiempo, ahora intenta ahondar en su propio poder
–hasta en los más mínimos detalles–. Cuanto más complejo es el sistema, más peligroso se vuelve el malestar. Eso crea la necesidad de un control lo más completo posible sobre la vida, el factor de imprevisibilidad por excelencia.

Esta lógica se encuentra en todas las tecnologías desarrolladas bajo el dominio del capitalismo. Mientras no seamos capaces de determinar –en el rechazo de toda forma de dominación y a partir de reflexiones sociales y éticas– cuáles son los avances técnicos que favorecen la libertad y cuáles los que someten y por tanto deben ser destruidos, es absurdo hablar de un uso “bueno” o “malo”. La eficacia tecnológica puede ser alcanzada solo gracias a la especialización que separa la discusión sobre sus consecuencias de las personas afectadas, relegándola así a un nivel puramente científico. Creemos que es necesario dar un  paso atrás y reconocer estos avances por lo que realmente son: un ataque contra la capacidad de autodeterminación de nuestras vidas. A quien no está de acuerdo con la evolución de este mundo, no le queda ningún sitio en el que retirarse. Nuestro rechazo solo puede desembocar en una lucha dirigida a la destrucción de estas tecnologías, es decir al estremecimiento de todo el orden social que produce esta serie de monstruosidades.

  Panfleto distribuido por Madrid, en solidaridad con Billy, Silvia y Costa. Detenidos el 10 de abril del 2010 en Zúrich porque supuestamente habrían pretendido atacar un centro de investigación de IBM, en esa ciudad suiza.


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Extraido de : www.klinamen.org

Rabia mal dirigida

Publicat November 20, 2010

Noam Chomsky

Ridiculizar las travesuras del Tea Party no es lo más acertado. Sería mucho más apropiado intentar comprender qué es lo que subyace tras el encanto del popular movimiento, y preguntarnos a nosotros mismos por qué una serie de personas justamente cabreadas están siendo movilizadas por la extrema derecha y no por el tipo de activismo constructivo que surgiera en tiempos de la Depresión


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Nunca antes había sido testigo del grado de irritación, suspicacia y desencanto como al que nos enfrentamos en los EE. UU por las elecciones de mitad de mandato. Desde que los demócratas llegaran al poder, han tenido que vérselas con nuestro monumental mosqueo por la situación socioeconómica y política en la que estamos.

En una encuesta de la empresa Rasmussen Records del pasado mes, más de la mitad de la “ciudadanía americana” asegura ver con buenos ojos el movimiento Tea Party: este es el espíritu del desencanto.

Los motivos de queja son legítimos. En los últimos 30 años, los salarios reales de la mayoría de la población se estancaron o disminuyeron, mientras que la inseguridad laboral y la carga de trabajo seguirían en aumento, lo mismo que la deuda.Se ha acumulado riqueza, pero sólo en unos cuantos bolsillos, provocando desigualdades sin precedente alguno.

Estas son las consecuencias derivadas de la “financiarización” de la economía que viene produciéndose desde los años 70, y el correspondiente abandono de la producción doméstica. Avivando el proceso, la manía desregulatoria favorecida por Wall Street y apoyada por economistas fascinados por los mitos de la eficiencia del mercado.

El público advierte que los banqueros, responsables en buena parte de la crisis financiera, y a los que hubo que salvar de la bancarrota, se encuentran disfrutando de beneficios récord y suculentas bonificaciones, y mientras, las cifras de desempleo continúan en el 10 por ciento.La industria se halla a niveles de la Gran Depresión:uno de cada seis trabajadores en paro, y con la pinta de que los buenos trabajos no van a volver.

La gente, y con razón, quiere respuestas, y no se las da nadie, exceptuando unas pocas voces que cuentan historias con cierta coherencia interna: eso es, en caso de que uno deje la incredulidad en suspenso y se adentre en su mundo de disparate y engaño.

Pero ridiculizar las travesuras del Tea Party no es lo más acertado. Sería mucho más apropiado intentar comprender qué es lo que subyace tras el encanto del popular movimiento, y preguntarnos a nosotros mismos por qué una serie de personas justamente cabreadas están siendo movilizadas por la extrema derecha y no por el tipo de activismo constructivo que surgiera en tiempos de la Depresión, tipo CIO (el Congreso de las Organizaciones Industriales).

En estos momentos, lo que oyen los simpatizantes del Tea Party es que toda institución (gobierno, corporaciones y cuerpos profesionales) está podrida, y que nada funciona.

Entre el desempleo y los embargos, los Demócratas no tienen tiempo para denunciar las políticas que condujeron al desastre. Puede que el Presidente Ronald Reagan y sus sucesores Republicanos hayan sido los grandes culpables, pero estas políticas ya despuntaron con el Presidente Jimmy Carter, y se intensificaron con el Presidente Bill Clinton. Durante las elecciones presidenciales, el electorado principal de Barack Obama serían las instituciones financieras, que afianzaron su primacía sobre la economía en las últimas décadas.

Aquel radical incorregible de siglo XVIII, Adam Smith, refiriéndose a Inglaterra, diría que los principales arquitectos del poder eran los dueños de la sociedad (por esos días los mercaderes e industriales), y estos se aseguraban de que las políticas del gobierno se atuvieran religiosamente a sus intereses, por “penoso" que fuera el impacto sobre la población inglesa o peor, sobre las víctimas de la "salvaje injusticia de los europeos" en otros países.

Una versión más moderna y sofisticada de la máxima de Smith es “la teoría de inversión en partidos políticos” del economista político Thomas Ferguson, que considera las elecciones como eventos en los que grupos de inversores se unen para poder controlar el estado, seleccionando para ello los arquitectos de aquellas políticas que sirvan a sus intereses.

La teoría de Ferguson resulta útil para predecir las estrategias políticas para largos periodos de tiempo. Esto no es ninguna sorpresa. Las concentraciones de poder económico buscarán de manera natural extender su influencia sobre cualquier proceso político. Lo que ocurre es que, en los EE. UU, esta dinámica es extrema

Y aún así, puede argumentarse que los derroches empresariales tienen una defensa válida frente a las acusaciones de “avaricia” y desprecio por el bien común. Su tarea es maximizar las ganancias y la tajada de mercado; de hecho, ese es su deber legal. De no cumplir con esa obligación, serían reemplazados por alguien que lo hiciera. También ignoran el riesgo sistemático: la posibilidad de que sus transacciones perjudiquen la economía en su conjunto. Ese tipo de “externalidades” no es de su incumbencia, y no porque sean mala gente, sino por razones de tipo institucional.

Cuando la burbuja estalla, los que tomaron los riesgos corren al refugio del Estado niñera. La operaciones rescate, una especie de póliza de seguro gubernamental, es uno de los perversos incentivos que magnifican las ineficiencias del mercado.

“Cada vez está más extendida la idea de que nuestro sistema financiero recorre un ciclo catastrófico", escribieron los economistas Peter Boone y Simon Johnson en el Financial Times de enero. “Cada vez que sucumbe, confiamos en que sea rescatado por las políticas fiscales y el dinero fácil. Este tipo de reacción muestra al sector financiero que: puede hacer grandes apuestas, por las que será generosamente recompensado, sin tener que preocuparse de los costes que ocasione, porque será el contribuyente el que los acabe pagando” a través de rescates y otros mecanismos, y como consecuencia, el sistema financiero “resucita otra vez, para apostar de nuevo y volver a caer”.

El día del juicio final es una metáfora que también se aplica fuera del mundo financiero. El Instituto del Petróleo Americano, respaldado por la Cámara de Comercio y otros grupos de presión, ha intensificado sus esfuerzos para persuadir al público de que abandone su preocupación por el calentamiento global provocado por el hombre, y según muestran las encuestas, con bastante éxito. Entre los candidatos republicanos al Congreso en las elecciones de 2010, prácticamente todo el mundo rechaza la idea del calentamiento global.

Los ejecutivos responsables de la propaganda saben de sobra que el calentamiento global es verídico, y nuestro futuro, incierto. Pero la suerte de las especies es una “externalización” que los ejecutivos tienen que ignorar, por cuanto lo que se impone es el sistema de mercado. Y esta vez el público no podrá salir al rescate cuando finalmente se desate el peor de los escenarios posibles.

Tomando prestadas las palabras de Fritz Stern, el distinguido estudioso de la historia alemana: “tengo edad suficiente como para acordarme de aquellos días escalofriantes y amenazadores en los que los alemanes descendieron de la decencia al barbarismo Nazi”. En un artículo de 2005, Stern indica que tiene el futuro de los Estados Unidos en mente cuando repasa un “proceso histórico en el que el resentimiento en contra de un mundo secular desencantado encontrara la liberación en el éxtasis del escape de la razón".

El mundo es demasiado complejo para que la historia se repita, pero de todos modos, hay lecciones de las que acordarse cuando registremos las consecuencias de otro ciclo electoral. No es pequeña la tarea a la que habrá de enfrentarse el que desee presentar una alternativa a la indignación y la furia descarriada, que ayude a organizar a los no pocos descontentos y sepa liderar el camino hacia un futuro más prospero.

Noam Chomsky

 

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Extraido de : www.nodo50.org

El monocultivo del pensamiento

Publicat November 17, 2010

 

 

Gustavo Duch Guillot – Consejo Científico de ATTAC España

Recientemente, Noam Chomsky –colaborador en este periódico– publicó lo que él llamó diez estrategias de manipulación mediática. Diez formas de alejar a la población de la verdad y de adormecerla en la medida de lo posible. Quisiera, a partir de algunas ideas de este decálogo, analizar qué información nos llega, mayoritariamente, desde los medios de comunicación, la publicidad y la gobernanza en general, acerca de la agricultura, la alimentación y, en particular, del hambre.

Primero, y con el argumento de la distracción, se busca eso, alejarnos de cuestiones fundamentales para el devenir de la civilización, llevando nuestra atención a temas banales, sin ninguna importancia. Segundo, cuando llega el momento de hablar de los problemas del hambre, se suele acabar planteando un problema falso, para que estemos todos de acuerdo en aceptar una solución interesada. Suele ser habitual situar el problema del hambre en la falta de productividad: que no tendremos alimentos para tantas personas, que el aumento de la demanda en China e India obliga a más producción, etc. La solución –su solución– entonces entra en bandeja de plata y se postula que la biotecnología salvará al mundo. Si supiéramos que la escasez de alimentos es mentira, ¿aceptaríamos sus recetas rellenas de transgénicos?

Tercero, la estrategia de falsas (o muy improbables) expectativas es el método utilizado para convencernos de que, por el momento, no son necesarias medidas correctoras. Si el petróleo se acaba, ¿no deberíamos buscar otras maneras de producir alimentos menos dependientes? Si el cambio climático lo tenemos encima, ¿no deberíamos prescindir de modelos productivos contaminantes? No –contestan– ya encontraremos una fuente alternativa, una solución mágica, no hay prisa. Es el mensaje tecnoptimista de quien no quiere cambiar nada porque todo le va muy bien.

Cuarto, el mal uso de las imágenes de personas sufriendo hambre o pobreza es un recurso clásico y desafortunado de presentarnos una realidad sin duda existente pero con otras muchas aristas y enfoques. Los impactos emocionales suelen desviarnos del sentido y la reflexión crítica que debemos agudizar en esos momentos. Será por eso que, en general, es más fácil encontrar opiniones de “pobres personas, cuáagriagrnta ayuda necesitan”, que preguntarse: “¿Qué hace que estas personas estén en esta situación?”.

Quinto, el pacto entre el poder y la ciencia oficial. Es común que muchos posicionamientos se escudan en la infalibilidad de la ciencia, ese ser alejado, intocable, capaz de hacernos sentir ignorantes absolutos. Son muchos los casos, por ejemplo, de campesinos que, teniendo con la experiencia propia (una forma de ciencia desautorizada) buenos resultados de sus cultivos, cambian a otras prácticas menos apropiadas porque “lo dicen los servicios técnicos” (añadan: de las empresas que se beneficiarán). El extremo se alcanza cuando se defienden los argumentos científicos por encima de los políticos y sociales.

Sexto, reforzar la autoculpabilidad de todos nosotros como consumidores. Acaban haciéndonos sentir culpables porque no somos del todo coherentes en nuestro consumo y no cumplimos con los estándares del consumidor responsable. Sólo una táctica más para alejarnos de una actitud de rebeldía contra el sistema económico, el verdadero responsable. Y lo mismo podíamos decir, para acabar, cuando se nos aleja mucho de las posibles soluciones. Es aquello de “no podemos cambiar nada”, “las decisiones se toman muy lejos de nuestras esferas”, “las fuerzas contrarias son muy poderosas”, etc.

Para que vean que lo que les digo no son imaginaciones mías, les informo sobre dos declaraciones llegadas de Naciones Unidas, que no han encontrado eco mediático y que contrastan enormemente con lo que nos explican cuando hablamos de agricultura y hambre en el mundo: por un lado, según Oliver De Schutter, relator especial para la alimentación de la ONU, “en lo que a la seguridad alimentaria mundial se refiere, el rendimiento de la agroecología o agricultura ecológica supera ya al de la agricultura industrial de gran escala”. Por consiguiente, frente al discurso oficialista, lo que propone De Schutter es que “los Gobiernos y las agencias internacionales deben promover urgentemente las técnicas de cultivo ecológicas para aumentar la producción de alimentos y salvar el clima”. Por otro, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, “si se adoptan mayoritariamente los sistemas agroecológicos, que han demostrado su eficacia en la reducción de las emisiones, el sector de la agricultura podría neutralizar la mayor parte de sus emisiones de carbono antes de 2030 y producir alimento suficiente para una población que probablemente alcance los 9.000 millones en 2050”.

Dos declaraciones muy similares, fuera de los moldes habituales, que contrastan con la última operación de la Fundación Gates que, ahora aliada y con participaciones en el gigante Monsanto (jefe de la agricultura industrial), propone replicar en África el modelo de agricultura intensiva y dependiente de semillas y agrotóxicos. Monsanto lo llama, con la boca bien grande, la Nueva Revolución Verde. Gates lo llama la Revolución Verde 2.0.

Aviso: nos distraerán, nos mentirán, nos venderán sueños imposibles, coquetearán con nuestro corazón, nos harán sentir malas personas y nos presentarán todos los datos a su favor para que creamos, apoyemos y confiemos en su buen saber y su buen hacer.

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Extraido de : www.attac.es

Miles de razones para la huelga general

Publicat September 29, 2010
En los últimos 30 años las condiciones de vida y trabajo en los países occidentales ha sufrido drásticos cambios en perjuicio de la clase trabajadora. La burguesía, arropada por los gobiernos (conservadores o socialdemócratas) ha ido desmantelando uno a uno los derechos y conquistas históricas del movimiento obrero. Hemos asistido a un retroceso permanente en la calidad de la sanidad y educación, libertades democráticas, derechos laborales, pensiones, salarios, etc.


Desde hace décadas los objetivos de los gobiernos dejaron de centrarse en cuestiones como el pleno empleo o el Estado de Bienestar, para centrarse en privatizaciones, rebajas de impuestos a los empresarios, reducción del gasto público y escandalosas contrarreformas laborales. Estas últimas han conseguido imponer unas nuevas relaciones entre el capital y trabajo, para entre otras cosas, debilitar la capacidad de respuesta de la clase obrera, produciendo una autentica contrarrevolución en las condiciones de trabajo. Todas ellas han sido aprobadas tras una ofensiva ideológica del capital para hacernos creer que todas y cada una de ellas eran ineludibles, insustituibles e inevitables. A cambio nos han prometido que con tal o cual reforma laboral llegaría el pleno empleo y desaparecería el fantasma de la crisis. Por tanto estaremos de acuerdo en que llueve sobre mojado y en que hemos llegado a un punto de degradación e indefensión laboral inédita. Esto explica en parte el ambiente previo a la huelga general del 29 de septiembre, que de momento no es lo explosivo que debiera de ser por las miles de razones que existen para que así sucediese.

Las escasas luchas sindicales y cultura sindical, la firma de pactos sindicatos-patronal, la desmovilización incentivada por las direcciones de UGT y CCOO, y las escasas victorias conocidas, ha sido el panorama social predominante hasta ahora. Esta situación que se ha arrastrado durante muchos años crea la sensación entre los trabajadores de que “luchar no sirve” y de que hagamos los que hagamos los gobiernos y la patronal harán lo que quieran. Los anticapitalistas no asumimos los argumentos derrotistas y pensamos que ahora más que nunca la lucha es muy necesaria, aunque nos cueste tiempo y esfuerzo revertir este panorama social y sindical.

El gobierno es consciente de este panorama, esta es la razón principal por la cual no ha dudado por un momento emprender la vía antisocial para salir de la crisis. Este y todos los gobiernos europeos solo optan por emprender contrarreformas antisociales porque saben que existe un contexto desmovilizador en el que las respuestas serán muy tibias.

Desde Izquierda Anticapitalista queremos contribuir a la imperiosa necesidad de rearmar las conciencias de argumentación anticapitalista, de la forma más didáctica y pedagógica posible. Para ello es necesario conocer las causas históricas que puedan explicar cómo hemos llegado a esta situación tan desfavorable en la correlación de fuerzas entre capital y trabajo, para poder emprender activamente la tarea de dar un vuelco al panorama sindical actual.

Los gobiernos de Felipe González

En España las políticas neoliberales contra el mundo del trabajo se llevan aplicando en las últimas tres décadas. Los débiles e inestables gobiernos de UCD no consiguieron aplicar los planes estratégicos de la burguesía. Su política acabo por no agradar a nadie, ni a los capitalistas que exigían medidas más duras y urgentes contra los trabajadores para recuperar su tasa de ganancia, ni a la clase obrera, que veía como el peso de la crisis caía sobre sus espaldas. Así la UCD pasó de obtener siete millones de votos en 1979, a un millón y medio en las elecciones de 1982.

En aquellos comicios, el PSOE liderado por Felipe González, obtuvo un triunfo histórico, consiguiendo más de diez millones de votos (48.1%). Esta contundente victoria generó enormes ilusiones entre los trabajadores y la juventud, que veían en el nuevo gobierno una eficaz herramienta para que hubiese un autentico cambio.

El PSOE había prometido reformas que de llevarse a cabo beneficiarían a la clase obrera: creación de 800.000 puestos de trabajo, mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios, jubilación a los 64 años, etc. Pero desde el principio su estrategia fue la de aceptar y gestionar el sistema capitalista y capitular ante los dictados de la banca y los empresarios. Esta política genero frustración y desengaño entre las masas, que pronto empezaron a preguntarse ¿Dónde está el cambio? Por el contrario, ni la Iglesia, ni el ejército, ni la banca y los empresarios tenían nada que temer. Todo lo contrario, sabían que cuestiones como la reconversión industrial, privatizaciones, contrarreformas laborales, contención salarial, control del gasto público, etc., comprendían medidas de ajuste tan duro e impopular, que solo podían ser aplicadas por un partido como el PSOE.

El nuevo gobierno se enfrentaba a múltiples problemas políticos, sociales y económicos. El paro crecía sin cesar y en otoño de 1984, tras dos años de gobierno, en vez de haber creado 800.000 puestos de trabajo, había casi 500.000 nuevos parados, alanzando la cifra de 2.710.500 desempleados. Quedaba olvidada e incumplida aquella promesa electoral de creación de empleo, al igual que el compromiso de rebajar la edad de jubilación. Casi la única concesión que el gobierno hizo a los trabajadores fue la promulgación de la ley de 40 horas semanales, e incluso esta fue aplicada mas tarde de lo prometido. Mientras tanto, en 1983, las empresas privadas aumentaron sus beneficios un 148% con respecto a 1982, de 47.000 millones obtenidos en 1982 pasaron a 117.00 millones en 1983.

La burguesía en todo momento apoyo la llamada Reconversión Solchaga. Los empresarios respiraban contentos, y no era para menos. Lo que ellos y sus gobiernos no se habían atrevido a realizar lo hacía ahora un gobierno del PSOE, con autoridad e influencia entre las masas. Se comenzaban a aplicar los planes de reconversión industrial aprobados por UCD en 1981 y que nadie se atrevió a impulsar antes. Los despidos y cierres en las empresas industriales golpeaban a los batallones pesados del proletariado español. Los altos hornos de Sagunto, la industria naval y siderúrgica era desmantelada salvajemente. La Ley de Reconversión de julio de 1984, profundizaba en esa línea.

El Acuerdo Interconfederal (AI) de 1983 y el Acuerdo Económico y Social (AES) de 1984 (que solo firmo UGT), profundizaba en la línea de topes salariales y desregulación de la contratación laboral, y además pronto mostró su ineficacia en la creación de empleo. En octubre de ese año, el gobierno llevo a cabo la reforma del Estatuto de los Trabajadores, por la cual se extendían los contratos temporales.

El gobierno intento hacer semiconcesiones incumplidas, como La Ley de Protección del desempleo, que prometía un aumento de las prestaciones del desempleo hasta alcanzar al 48% del total de los parados registrados en el INEM en 1986. Pero a finales de ese año la tasa de cobertura solo alcanzaba al 42%. En 1985 se aprobó la Ley de Pensiones, que fue la actuación más impopular y contestada en la primera legislatura de Felipe González. La ley endurecía las condiciones para tener derecho al cobro de pensiones y reducían la cuantía económica de las mismas. Se establecía la obligatoriedad de haber cotizado a la Seguridad Social al menos durante 15 años, frente a los 10 exigidos hasta el momento. Además se modificaba el sistema de cálculo de prestación en perjuicio del pensionista. Esta contrarreforma laboral fue respondida por una Huelga General el día 20 de junio de 1985, convocada por CCOO y CNT, pero sin el respaldo de UGT.

A estas alturas los representantes del capital aplaudían la política económica de Felipe González. Un ejemplo lo tenemos en Rodolfo Martín Villa, ex ministro de UCD y jerarca de la dictadura de Franco, quien el 2 de enero de 1985 dijo para Cinco Días: “suscribo la política económica del gobierno, porque no me parece, ni muchos menos de izquierdas”.

En 1988 fue presentada la Ley de Empleo Juvenil. Un plan que fue la gota que colmo el vaso para la convocatoria de una Huelga General por parte de UGT y CCOO el 14 de diciembre de 1988. La huelga fue un rotundo éxito y el gobierno se vio obligado a retirar la reforma laboral e incluso a asumir reivindicaciones ofensivas de los trabajadores. Pero en el sistema capitalista ninguna victoria es eterna hasta el derrocamiento revolucionario del mismo. Por tanto siempre que un gobierno hace concesiones con una mano, intenta quitártelos con la otra en ese momento o más adelante. Eso fue lo que paso entonces. El gobierno aplazo sus planes, pero volvió a la carga con ellos cuando vio oportunidad.

En 1991 según la EPA había 2.463.700 parados. En esta situación, en abril de 1992 el gobierno aprobó un Real Decreto que recortaba las prestaciones del rato, tanto en su cuantía como en su duración, y que endurecía las condiciones para acceder a cobrar el paro. Este “decretazo” fue contestado con una Huelga General de doce horas el 28 de mayo de 1992.

A finales de 1993 el gobierno presento una nueva reforma laboral que incluía la puesta en vigor de una nueva modalidad de contratación más precaria para los jóvenes en paro y la legalización de las ETTs. Era la generalización de “los contratos basura”. El 27 de enero de 1994 los sindicatos convocaron una Huelga General, ante una Reforma Laboral que ampliaba las posibilidades de despidos colectivos e introducía causas tecnológicas, productivas y organizativas, como razones de despido. La huelga no consiguió sus objetivos de retirar la reforma laboral y los sindicatos mayoritarios UGT y CC.OO no sacaron la conclusión de que era necesario endurecer la movilización, sino todo lo contrario. Desde entonces las cúpulas sindicales emprendieron y profundizaron en una política sindical basada en los pactos, la desmovilización y en el “mal menor”. Mientras tanto el mercado laboral se precarizaba a pasos de gigante en un ambiente de retroceso en la conciencia social y de clase.

La etapa Aznar

El Partido Popular nada más ganar las elecciones de marzo de 1996 se apresuro en profundizar en las contrarreformas neoliberales impulsadas anteriormente por Boyer, Solchaga y Solbes. Se procedió a desmantelar el sector publico en una salvaje política de privatizaciones totales o parciales para empresas publicas como Repsol, Telefónica, Argentaria, Gas Natural, Endesa, Inespal, Iberia, Argentaria, Tabacalera, etc. En estas empresas una vez privatizadas se comenzaba sin demora a instalar la precariedad y los despidos como el pan de cada día. Por tanto, el sector publico no se reconvirtió para hacerlo más eficiente y rentable, sino para regalar las empresas publicas con beneficios a los capitalistas.

Por entonces mientras Hacienda dejaba de ingresar 600.000 millones de pesetas debido a las rebajas de impuestos a los grandes empresarios, el gobierno congelaba el salario de los empleados del sector público. Este gobierno también procedió a aprobar una reforma laboral. Esta vez con el apoyo y el visto bueno de UGT y CCOO, que se plasmo en la firma del Acuerdo Interconfederal para la Estabilidad en el Empleo de 1997.

Esta reforma creaba un nuevo tipo de contrato en el que se rebajaba la indemnización por despido improcedente de 45 días por año trabajado a 33 días, con un tope máximos de 24 mensualidades, con la creación del llamado contrato del fomento del empleo que era más precario. También se ampliaban las causas de despido procedente, como la de “amortizar puestos de trabajo”. Era un regalo mas para la patronal. Los dirigentes de los sindicatos mayoritarios dijeron entonces que aceptaban un pedido mas barato porque el gobierno les había prometido rebajar la precariedad y la temporalidad en el empleo en 20 puntos. Pero el resultado fue que cinco años después solo había bajado dos puntos, a ese ritmo harían falta muchas décadas para terminar con la temporalidad. Desde el gran capital se alabo la firma de esta reforma laboral y se presentaba el pacto como un modelo a continuar que “beneficiaba a todos”.

En el periódico Cinco Días, el 12 de marzo de 1997 se podía leer: “Los sindicatos entraron por el aro y empiezan a hablar el mismo lenguaje que la patronal. Tras veinte años negándose a ello, ayer admitieron la necesidad de abaratar el coste del despido improcedente para incrementar la contratación estable”. Ya hemos visto después como la contratación estable, no ha aumentado, sino ha desaparecido.

Ninguna de las contrapartidas prometidas por el gobierno se cumplieron y el problema estructural del paro continuo. A su vez la temporalidad y los accidentes laborales era algo común y extendido en los tajos. Entre 1996 y 2000 hubo un incremento del 40% en los accidentes laborales, y los morales aumentaron un 14% entre 1996 y 1998.

Frente a esta situación el gobierno no se cansaba en decir que lo importante era que se estaba creando empleo y que esta tendencia no se invertiría jamás. El paro paso de un 22.3% en el primer trimestre de 1996, al 15.4% en el tercer trimestre de 1999. Pero el empleo indefinido apenas creció, paso del 65.1% en 1995 al 66.7% a finales de 1999.

En diciembre de 2001 se firmó el Acuerdo de Negociación Colectiva entre los representantes de la CEOE y CEPYME y UGT y CCOO. El gobierno prometía que la moderación salarial podría contribuir al mantenimiento e incremento del empleo y que por tanto había que aceptar como un dogma la idea de que el crecimiento salarial es la causa del paro y de que se deben rebajar los salarios para preservar los puestos de trabajo. Este acuerdo se firmaba el mismo año en el que se introducía el euro, lo que provoco un aumento generalizado de los precios y la disminución del poder adquisitivo de las familias trabajadoras. Bajo una vaga promesa de mantenimiento del empleo, los dirigentes de CCOO y UGT se comprometían a mantener la paz social y a facilitar la moderación salarial, mientras que los empresarios no se comprometían a nada. Desgraciadamente este acuerdo fue firmado como tantos otros, sin la consulta de los afiliados ni se discutió entre el conjunto de los trabajadores. El acuerdo continuo su aplicación año tras año hasta la ruptura con el gobierno de Zapatero el año pasado. Durante los gobiernos de Aznar la vivienda conoció una subida de precios espectacular inigualable entre los países miembros de la OCDE. El PP en el gobierno nos animaba a invertir en vivienda como si fuera una mercancía más e incluso aseguraba que la subida del precio de la vivienda nos beneficiaba a todos los propietarios; incluso había un interés especial en que todos nos sintiéramos nominalmente ricos. Se intentaba inculcar una cultura individualista y egoísta entre la sociedad, mientras que el gobierno con su política económica echaba gasolina a la burbuja especulativa y bursátil del ladrillo.

En el año 2002 Aznar se mostró dispuesto a aprobar una reforma laboral con o sin consenso. Los ataques a los jornaleros del campo, a las prestaciones por desempleo y la reforma en los salarios de tramitación fueron tan duros que los sindicatos tuvieron que convocar una huelga general para el 20 de junio de 2002. La huelga tuvo un seguimiento muy importante, pero no fue tan masiva como el 14-D de 1988. Los sindicatos no se mostraron dispuestos de seguir la lucha hasta el final. Ambos factores condujeron a que el gobierno solo retirase el 80% de la reforma laboral que habían aprobado por decreto. Se intensificaba el declive del Partido Popular que tuvo su cenit en las movilizaciones previas a las elecciones de marzo de 2004, que dieron la victoria al PSOE.

Gobierno de Zapatero

En los primeros años de gobierno de Zapatero, el PSOE siempre presumió de ejercer una “política social y de izquierdas” y de defender a los que “menos tienen”. Este mensaje fue repetido hasta la saciedad sin que le corrigieran por la izquierda. Aunque la realidad es que este gobierno socialiberal ni si quiera aplico una política socialdemocracia clásica y moderada. No se retiraron contrarreformas aprobadas por los gobiernos de la derecha (como la LOU) y tampoco se aprobaron medidas para favorecer a la clase obrera y las familias trabajadoras. Zapatero se limito a aplicar medidas interclasistas, como las ayuda de 400 euros durante el año 2008 que afectaban tanto a ricos como a pobres.

Este gobierno disfrutó del fin de un periodo de expansión económica que comenzó en los años 90. Este boom fue acompañado de altas tasas de paro y temporalidad; precios de vivienda desorbitados, aumentos de los ritmos de trabajo, moderación salarial y pérdida de poder adquisitivo, deslocalizaciones, etc. Los trabajadores no se beneficiaron del crecimiento económico y este solo fue posible debido a la sobre explotación a la clase trabajadora. Desgraciadamente los sindicatos se limitaron a gestionar el proceso y a profundizar en la práctica de aceptar “el mal menor”, negándose a emprender la lucha por recuperar derechos y el poder adquisitivo.

Tenemos que recordar que fue en las últimas etapas de este contexto cuando el gobierno del PSOE aprobó su primera reforma laboral. Esta fue aprobada en mayo de 2006 con el apoyo de UGT-CCOO e incluso con el visto bueno del PP. Los contenidos eran las mismas recetas de siempre y no se diferenciaba de las reformas aprobadas por Aznar y Felipe González. La reforma generalizó aun más el despido a los indefinidos a 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades, frente a los 45 días y 42 mensualidades. Se aumentaban las bonificaciones empresariales, aun siendo el país de la UE que mas dinero gastaba en estas. A demás aumentaban los casos en las que las indemnizaciones eran asumidas por el FOGASA, y no por el empresario.

A cambio se nos aseguro una vez más que con esta reforma se reduciría el paro, que el empleo estable se instalaría en la totalidad de las plantillas y que los contratos basura serian algo del pasado. El resultado es que desde la aplicación de esta reforma hay tres millones de parados más. Pero la voracidad del capital no tiene límites, no contentos con esta reforma, dos años después el PP y la patronal comenzaron a exigir al gobierno una nueva reforma laboral.

La recesión y la salida antisocial de la crisis

En el año 2008 se pone fin a un periodo de expansión económica y una grave crisis económica comenzó a azotar al planeta. El mundo temblaba cuando en EE.UU quebraron los bancos Bear Stearns, Merrill Lynch y Citigropu. Pero el 15 de septiembre de ese año, el cuarto mayor banco de negocios del mundo, Lehman Brothers, también quebraba. Las bancarrotas se instalaban sobre las principales entidades norteamericanas de crédito inmobiliario. El pánico cundió aun más cuando la mayor compañía de seguros del mundo, American Internacional Group también presentaba serios problemas. El gran capital huía en desbandada del mercado inmobiliario para invertir en el sector del petróleo y los hidrocarburos, provocando terribles alzas de precios.

Entonces se nos aseguraba de la necesidad de regular la bolsa y el sistema financiero, para corregir sus exceso. Esto era lo mismo que nos dijeron en el año 2000 tras la crisis bursátil de las puntocom. Pero lo que se hizo fue todo lo contrario y se potencio la denominada “ingeniería financiera”; por tanto después de una burbuja tecnológica, la especulación se dirigió a potenciar una burbuja financiera e inmobiliaria. Los gobiernos desregularon aun mas el sistema financiero y legalizaron operaciones financieras de alto riesgo. Se potencio, por tanto un tipo de economía que no aportaba nada a la sociedad: la economía financiera y bursátil. El sector secundario de la bolsa (derivados, opciones, etc) aumento vertiginosamente y aun más que el sector primario bursátil (acciones, monedas, deuda pública y privada, etc.).

Proliferaban los activos tóxicos, las subprimes, derivados de crédito y los CDO. Las hipotecas de millones de familias trabajadoras se vendían tomo títulos bursátiles en los mercados internacionales, creando un mercado irreal tremendamente especulativo y peligroso en el que predominaba el secreto bancario, la opacidad financiera y los paraísos fiscales.

La peligrosidad de este modelo económico era visible ante los ejemplos de escándalos como el de Enron o Parmalat. Pero ningún gobierno hizo nada y se continúo echando gasolina a la burbuja inmobiliaria, que convertía al sector de la construcción en el más rentable de todos.

En España este modelo de economía especulativo se concentro en el sector del ladrillo y se potencio hasta niveles desconocidos. Los precios de la vivienda alcanzaron precios completamente desorbitados. Una situación incentivada con ventajas fiscales a las constructoras y con la liberalización del suelo.

En este modelo se primaban los bajos salarios y en la precariedad, por tanto los empresarios preferían utilizar mano de obra en vez de invertir en maquinaria y tecnología. Se profundizaba en una economía mafiosa que funcionaba en torno al préstamo, el endeudamiento y la mentira. Lo pudimos comprobar con el estallido de la burbuja que ocasiono millones de impagos.

El PSOE nos aseguro que la crisis no la pagarían los trabajadores, y que no era necesaria ninguna reforma laboral debido a que la crisis no tenía un origen laboral. Entonces se aseguraba que la recesión tenía su origen en la desregulación financiera y los bancos. Después se achacaba la crisis a los especuladores y a la escasa confianza de los mercados. Entonces se intensifico una campaña que exigía duros planes de ajuste contra los trabajadores y la inmediata aprobación de reformas de pensiones y del mercado de trabajo.

Pese a la crisis los grandes ejecutivos seguían recibiendo grandes bonificaciones e incluso organizaban grandes fiestas ante los multimillonarios planes de rescate.

La poca expectación que había sobre si el gobierno respondería con un ataque al movimiento obrero se disipo de forma rápida y el gobierno comenzó a aplicar al dictado los planes del FMI, el BCE y la banca. El gobierno se sumo a las actuaciones de otros gobiernos y aprobó un plan de ayuda para los banqueros con el apoyo del PP. De un a situación de superávit pasamos a tener un déficit galopante, en buena parte por los 250.000 millones que el gobierno invirtió en ayudas y avales a la banca. La deuda privada de la banca se convertía en una voluminosa deuda pública. Este era el resultado de las subvenciones al capital y el rescate del sistema financiero. Resultaba sorprendente la facilidad con la que los gobiernos encontraban dinero para los bancos. Un dinero que no se utilizaba porque los Estados estuviesen preocupados por los empleados bancarios o los hipotecados. El gobierno español también aprobó ayudas para las constructoras y ordenaron que el ICO crease un fondo de 3000 millones de euros en ayudas para refinanciar la deuda de las inmobiliarias. Empresas como Hábitat y Ferrovial respiraban tranquilas.

Todos los gobiernos del mundo nos aseguraban que el Estado debía proceder inmediatamente a rescatar a los bancos para salir de la crisis. Los mismos que se negaban a realizar inversiones públicas en protección social, ahora suplicaban proteger a la banca y presentaban estas medidas como ineludibles e inevitables para crisis parecidas en el futuro.

Pero la realidad es que según el propio FMI hemos sufrido 127 crisis en los últimos 30 años. Por tanto tenemos ejemplos de cómo se ha actuado en otras ocasiones, y en muchas ocasiones no ha sido de forma diferente. Un ejemplo lo encontramos en Japón, en 1998. Aquel año el gobierno japonés respondió a la crisis económica aprobando un plan de rescate bancario que suponía 400.000 millones de euros. El Estado tuvo que salir al rescate de siete grandes bancos. Diez años después Japón no había salido de la crisis y se enfrentaba a los efectos de la nueva recesión mundial.

Los fundamentalistas del capital recomendaban emprender una oleada de privatizaciones para reducir el déficit, pero ya poco había que privatizar. El 11 de febrero de 2009 el ministro de industria, Miguel Sebastian dijo que “Ya lo hemos vendido todo”.

El déficit se disparaba hasta niveles inéditos y este no era la causa de realizar grandes inversiones en infraestructuras, investigación tecnológica o equipamientos sociales, que se tradujeron en la creación de puestos de trabajo. El déficit se agravaba a causa de la bajísima presión fiscal que se ejercía hacia las grandes fortunas, por las multimillonarias ayudas a la banca y la escasez de ingresos. En cambio desde la derecha y la patronal se bombardeo en los medios de comunicación diciéndonos que el déficit era por culpa de un desmesurado gasto público y que existía una imperiosa necesidad de recortar el mismo.

El mito del gasto social

Desde el inicio de la crisis económica los representantes del capital comenzaron a repetir que era necesario e ineludible recortar el gasto social y se insistía en que los presupuestos generales del Estado debían ser restrictivos en inversión social, asegurándonos que el gasto publico era desorbitado. Pero todo era y es mentira, asegurándonos que el gasto publico era desorbitado. el gasto social y se insistía en que los presupuestos en España se ha sufrido históricamente un retraso con respecto a las cuotas del Estado de Bienestar europeo. La causa principal se encuentra en que el gasto público español siempre ha sido muy bajo. La prueba la tenemos en la escasez de guarderías y residencias públicas; y en las graves deficiencias del sistema educativo y sanitario. Este es el problema mas grave que tiene la sociedad española, y no el déficit. El gasto social y el Estado del Bienestar esta muy poco desarrollado. Por esta razón hay una desconvergencia social con Europa en cualquier índice de bienestar social. El profesor Vicenç Navarro nos suministra datos muy reveladores al respecto, y un indicativo muy importante lo tenemos en que la población adulta que trabaja para el bienestar social es el triple en Suecia, que en España. Para colmo el gobierno ha procedido a aplicar una drástica reducción de empleo público.

A demás un gran empresario español solo paga un 38% de los impuestos que paga un gran empresario sueco. Ahora aun más debido a que la nueva reforma laboral aumenta las bonificaciones y subvenciones en las cotizaciones empresariales, en algunos casos hasta llegar al 100% de las cuotas empresariales por contingencias comunes, accidentes de trabajo, enfermedades profesionales, desempleo, etc. Aquí tenemos un ejemplo de la doble moral de la patronal, que exige moderación en el gasto público por un lado y más subvenciones y ayudas públicas para ellos por otro. Además quieren que la Administración Publica este en consonancia con sus intereses y que se permita que la iniciativa privada entre de lleno en los servicios públicos que no sean deficitarios.

Los trabajadores somos los que sufrimos esta poca sensibilización de los gobiernos hacia las clases populares, por eso nosotros (y en especial la mujer) somos los que tenemos que cubrir las insuficiencias del Estado de bienestar, al estar desprovistos de cualquier ayuda de servicios de familia (guarderías publicas, residencias, atención domiciliaría a mayores) por el empeño de los gobiernos para no invertir en servicios públicos. España es unos de los países de la UE donde menos ancianos reciben atención domiciliaría y donde menos niños asisten a escuelas públicas de infancia. En cambio somos el tercer país que mas centro educativos privados tiene.

Ningún gobierno ha tenido en su agenda política la solución a este problema, mas bien sus esfuerzos se han centrado en aplicar planes de austeridad impulsados por el gran capital. Incluso cuando hemos tenido superávit este no se ha utilizado para elevar nuestras cuotas de bienestar social, mas bien este fue fruto del ínfimo gasto social.

Y es que ningún gobierno ha medido el desarrollo económico según el impacto que esta tenia en la calidad de vida de las familias trabajadoras. Incluso, los ministros de economía no han ocultado su satisfacción por reducir el gasto social. Y además no hay que olvidar que este no siempre se utiliza para responder a nuestras necesidades humanas.

El ex presidente Aznar ahora se dedica a predicar por el mundo recetas y explicaciones sobre la crisis, y nos asegura que una de las causas de la crisis ha sido el excesivo gasto público. Su empeño en reducción del gasto lo demostró aplicando drásticos recortes e inversiones en sanidad y educación publica durante su mandato. El ex presidente contribuyo enormemente en su mandato para que España se situase a la cola de Europa en cuanto a gasto publico.

España es hoy el país de la UE de los 15, con el gasto social mas bajo por habitante. Mientras en España este gasto es de 5.526.4€ por habitante, en la UE-15 asciende a 7.464.3€. Por lo tanto según la teoría de Aznar, al tener un gasto público tan bajo, el crecimiento económico seria mayor que en los países donde realizan inversiones más importantes de gasto social. Pero en cambio sucede lo contrario.

Los países con menor gasto social y menor carga fiscal a los ricos (España, Irlanda, Portugal, Grecia) son los países donde las tasas de paro son tan altas y donde la crisis ha actuado con más dureza. En cambio los países con mayor carga fiscal (Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia) tienen una tasa de paro muy por debajo de la española.

Queda claro que la crisis no la género el gasto público, ni la “inflexibilidad” del mercado laboral o la deuda publica. Porque cuando estallo la crisis, España tenía un mercado laboral muy flexible, había superávit y teníamos el gasto publico y la deuda publica mas baja de Europa. Por tanto la causa habrá que buscarla en otro lugar; por ejemplo en la explosión de una burbuja inmobiliaria y bursátil que se fraguo durante años y décadas con el respaldo de todos los gobiernos de turno. Lo evidencia que buena parte de los parados que engrosan las listas del INEM provienen del sector de la construcción.

Además, como se ha señalado anteriormente, una gran parte del déficit ha sido a causa de los multimillonarios avales a la banca. Para salir al rescate de los poderosos, el gobierno no lo dudo ni un momento. Estas medidas han disparado el déficit y los riesgos de los bancos, han dejado de ser privados, para ser colectivos. Un ejemplo de la política neoliberal basaba en privatizar beneficios y nacionalizar perdidas. Por tanto queda evidencia que intereses defiende el Estado. Pero no nos tenemos que quedar ahí, tenemos que cuestionar esos intereses y estas políticas. Por ejemplo cuando el gobierno asegura que la salida de la crisis pasa ineludiblemente por un plan de ajuste que reduzca el déficit en un 3%, no debemos resignarnos y debemos preguntarnos quien ha tomado esa decisión y porque no han decidido reducirlo a un 2 o un 4.

Ante la evidencia de los intereses a los que defiende el Estado tenemos que mostrar nuestro más rotundo rechazo. No hay ninguna evidencia científica que demuestre que aplicar los planes del FMI y el BM nos van a traer algo bueno. Donde se han aplicado los dictados del FMI, la pobreza y las desigualdades sociales han aumentado. Basta mirar a África y Latinoamérica. Incluso los expertos y economistas burguesas aseguran que las políticas de ajuste están retrasando el crecimiento económico.

El sueño de la patronal: despido libre, rápido y gratuito

La poca sensibilidad que muestran los gobiernos hacia los trabajadores y el bienestar de sus ciudadanos, la vemos una vez mas en la reforma laboral que aprobó el gobierno por decreto ley el pasado 16 de junio, que mas tarde fue ratificada con cambios en el parlamento el 9 de septiembre. Lejos quedaban las declaraciones de Zapatero en las que aseguraba que la crisis no recaería sobre las espaldas de los trabajadores y que no estaba en su agenda una reforma laboral porque la crisis no era de origen laboral.

El borrador de reforma laboral llego al parlamento y solo IU y BNG pidieron su retirada. Todos los demás grupos parlamentarios se apresuraron en presentar enmiendas que endurecían el texto, mientras demagógicamente criticaban la reforma. Pero a los trabajadores no nos debe extrañar que los defensores de la libre empresa, también defiendan el despido libre.

El gobierno claudicó ante el gran capital y procedió a aprobar una contrarreforma laboral que no tiene ninguna ventaja para la clase trabajadora, sino todo lo contrario. Es una autentica batería de ataques sin ni siquiera contrapartidas. Sin embargo desde el gobierno y las instituciones financieras se nos dice que para salir de la crisis y acabar con el paro hace falta reformar el mercado laboral abaratando el despido.

A estos argumentos que no tienen ninguna validez científica, tenemos que contestar que ninguna reforma laboral ha sido una herramienta para salir de una crisis y mucho menos para crear empleo. Cuando nos dicen que esta reforma creara empleo, debemos preguntarnos que tiene esta reforma que no hayan tenido las demás. La única forma de creerse este dogma neoliberal es realizando un ciego acto de fe, sin poder encontrar ninguna evidencia empírica.

La causa de las tasas altas de paro no hay que buscarla en el “excesivo coste del despido”, incluso más bien al contrario; tener un mercado laboral donde resulta tan fácil despedir ha posibilitado que el paro crezca tan rápidamente. Pero incluso este apunte no explica la causa principal del paro, y esta resiste en que cuando la actividad económica es negativa, no solo no se crea empleo, sino que se destruye al margen de la legislación laboral vigente. En una coyuntura recesiva ningún empresario va a contratar a nadie sino hay actividad económica, aunque el despido sea totalmente libre, rápido y gratuito. Un hostelero no va a contratar a camareros, si nadie entra a su local a consumir, sea el despido caro o barato. En cambio se nos insiste en que es necesario abaratar el despido porque así los empresarios contrataran a parados masiva y rápidamente.

Para contestar a estos argumentos hay que aclarar una cuestión importante, en España el despido es libre desde hace muchos años, el empresario puede despedir cuando quiera, e incluso aun perdiendo el juicio por improcedencia, es el patrón quien elige si readmite o indemniza al trabajador; antes era al revés, el trabajador si había ganado el juicio elegía si prefería ser readmitido o indemnizado. Por tanto en un panorama como este exigir un despido mas fácil y barato equivale a que un medico dijera a una persona que padeciera anorexia, que adelgazase aun mas cuanto antes.

No contentos con esta situación los empresarios llevan años exigiendo que la cuota (indemnización) por despedir sea cada vez más insignificante. Algo que han conseguido con creces con esta y otras contrarreformas laborales. La lógica capitalista que nos quieren inculcar es que solo el beneficio empresarial genera empleo, y para mantener esos beneficios hay que sacrificar los derechos laborales que hagan falta. Pero este argumento esta muy cojo, hemos visto como antes de la crisis, numerosas multinacionales con grandes beneficios trasladaban su producción a Europa del este o anunciaban recortes de plantilla salvajes con ganancias récords. Durante el periodo 1999-2008 nos encontramos con que los beneficios empresariales en la UE de los 15, aumentaron un 38%, y en España un 73%.

Reforma laboral: un durísimo ataque contra la estabilidad laboral

Hasta ahora los despidos se debían tomar demostrando que era una medida necesaria, pero la reforma laboral deja claro que ya no hace falta y que por tanto la razonabilidad de la causa de despido solo se debe mostrar “mínimamente”. Además se aumentan las causas que un empresario puede alegar para despedir: previsión de pérdidas, amortización de puestos de trabajo, incertidumbre económica o financiera, disminución de beneficios, etc. Por tanto ahora tenemos una situación en la que casi todos los despidos podrán ser procedentes, y mientas antes serian improcedentes con 45 días por año trabajado, con un tope de 42 mensualidades y el cobro de los salarios de tramitación, ahora nos encontramos con que nos podrán despedir por la vía procedente y seremos indemnizados con 20 días por año trabajado, con un tope de 12 mensualidades y sin salario de tramitación. Para colmo el FOGASA subvencionara los despidos pagando 8 días por año trabajado en cada uno. Por tanto el empresario se le facilitaría un doble abaratamiento y solo pagaría 12 días por año trabajado. El resultado es que costara lo mismo despedir a un trabajador indefinido que a uno con contrato temporal.

En este aspecto hay que señalar que la demagogia del gobierno y los neoliberales no tiene límite. Nos insisten en la imperiosa necesidad de controlar el déficit pero no dicen nada del déficit que supondrá para el FOGASA financiar los despidos.

Otro regalo para la patronal lo tenemos en el cambio respecto al preaviso de despido. Antes el preaviso se debía notificar con 30 días de antelación y si el empresario realizaba alguna irregularidad en su tramitación, el juez tenia que declarar el despido nulo y el trabajador podría ser readmitido. En cambio ahora el preaviso pasa de 30 a 15 días y si el empresario se salta las reglas, el despido ya no seria nulo, sino improcedente.

Además se aprueba un nuevo tipo de contrato que tiene como fin universalizar la precariedad. En este nuevo tipo de contrato, del que solo se salvarían de su aplicación las personas de entre 30 y 45 años en activo, desaparece el despido improcedente de 45 días por año trabajado con 42 mensualidades de tope, y se convertiría en 33 días con un tope de 24 mensualidades. Los empresarios van a intentar deshacerse cuanto antes de los trabajadores con antigüedad y trienios, formados, veteranos y con experiencia sindical para ser sustituidos por jóvenes y parados en una situación económica desesperada, que tendrán que firmar este nuevo tipo de contrato más precario. Los empresarios siempre tenderán a aplicar el tipo de contrato que conlleve menos derechos. A esto se le llamaba renovar plantilla en condiciones laborales precarias; desgraciadamente una práctica empresarial muy extendida.

Por último señalar que se aumentan las causas objetivas para despidos colectivos y se facilitan aun más los EREs. Estos tienen menos trabas administrativas y aumentan las causas legales para poder aplicarlos. Incluso se abre la vía para poder aplicar EREs en la administración publica. Por tanto el objetivo es claro y esta cumplido: se debe convertir el despido en un acto natural, legal y normal; para que el empresario pueda aplicarlo cuando quiera.

Otros ataques contemplados en la Reforma Laboral

Aumenta el poder empresarial para poder modificar sustancialmente las condiciones de trabajo pactadas: horarios, jornadas, retribuciones salariales, movilidad funcional y geográfica, etc. Se facilita que la empresa se descuelgue de acuerdos salariales pactados y se desnaturaliza la eficacia y validez de los convenios colectivos. Por tanto hay una clara voluntad política de dar mas poder empresarial en lo referente a la organización del trabajo y la gestión interna, en detrimento del trabajador. Incluso se extiende la vergonzosa cláusula de inaplicación salarial, para que el empresario pueda desentenderse de aplicar el régimen salarial pactado en un convenio colectivo cuando las empresas vean afectadas sus perspectivas, estabilidad o el mantenimiento de puestos de trabajo. Por tanto la totalidad del personal laboral esta expuesto a que se le apliquen recortes salariales como les ocurrió a los funcionarios el pasado mes de junio.

Además se potencia aun más el salario variable “vinculado a la productividad”. Ya hay un rosario de empresas en las que han aprobado bajadas salariales a los empleados: las empresas del transporte de viajeros por carretera de Zaragoza, los fabricantes de cales y yesos, las industrias agropecuarias de Extremadura, el sector vitivinícola de Córdoba, las ambulancias privadas andaluzas, la metalurgia de Salamanca, las clínicas privadas de Aragón y Cantabria, los hospitales de salud mental catalanes, etc.

La empresa alegando razones económicas, técnicas u organizativas no solo podrá modificar nuestro salario a la baja, también nuestro horario, turno, movilidad funcional, etc. Bastara con alegar que la empresa necesita optimizar recursos o favorecer la competitividad. Sino hubiese acuerdo entre trabajadores y patronal para imponer los cambios, se recurriría a un arbitraje y su dictamen tendría la misma validez que un convenio y por tanto serian de obligado cumplimiento. En empresas donde no exista representación sindical los cambios serian impuestos. El PP presento enmiendas en el parlamento para que en caso de no haber acuerdo la empresa tuviera la última palabra. En el caso de que el trabajador no acepte las modificaciones impuestas será despedido con 20 días por año trabajador con un tope de 9 mensualidades.

En medio de toda esta “flexibilidad laboral” no se tienen en cuenta en ningún momento la salud de los trabajadores, se desprecia nuestro ocio, vida personal, familiar, etc. En el fondo se busca que estemos las 24 horas del día a disposición de las empresas.

Tramite parlamentario

La reforma sufrió un trámite parlamentario que endureció el alcance de la reforma. El PP presento más de 70 enmiendas. Algunas de ellas pretendían prohibir las huelgas generales y las huelgas sectoriales cuando los convenios estuviesen vigentes. Que duda cabe que la derecha y el gran capital saben que la huelga es una herramienta valiosísima para la clase trabajadora, y no quieren que sus reformas puedan ser paralizadas por la movilización de los trabajadores. Por esta razón el PP presento estas enmiendas y el responsable económico del PP, Cristóbal Montoro, aseguro que las huelgas generales debían “erradicarse” por ser “decimonónicas”. Afortunadamente estas enmiendas no se aprobaron, pero otras si. Se introdujo la posibilidad de que la empresa pueda despedir vía procedente bajo el pretexto del “absentismo” aun con causa justificada, si se falta al trabajo durante dos meses en un 20% de las jornadas hábiles. Por tanto caer en una enfermedad puede ser acreditado legalmente como despido procedente.

Durante el trámite parlamentario se filtró a la prensa que el PSOE propuso a CIU a puerta cerrada que se animaran a presentar enmiendas que endurecieran el texto para que el coste social no recayera únicamente en los hombros del PSOE. El representate de este partido en la Comisión de Trabajo del Congreso (donde se debatía la reforma) era Jesús Membrado, ex secretario general de UGT en Aragón. El mismo dijo que buena parte de las enmiendas del PP y CiU eran “perfectamente asumibles”. El propio vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández, dijo que “en el terreno laboral el ejecutivo ha dado un paso tímido. Ahora la reforma esta en manos de los parlamentarios, que deben rematar”. Además el secretario de Estado para Hacienda, Luis Ocaña, aseguro que le parecía “buena idea”, que la reforma “se mejorase en el parlamento”. Pero lo que estos señores llamaban rematar o mejorar, era en realidad pisotear.

En el parlamento se presentaron 344 enmiendas y en todas ellas se asumían las reivindicaciones de la CEOE. Pese a que el PP criticó demagógicamente la reforma, en sus 71 enmiendas, había algunas encaminadas a aplicarla cuanto antes. El borrador original señalaba que seis meses después de la aprobación de la reforma se legalizarían agencias de colocación privadas con ánimo de lucro que tuviesen competencias que hasta hoy solo tenía el INEM. En cambio el PP presentó una reforma para que estas agencias pudiesen constituirse tan solo 15 días después de aprobase la reforma. Por tanto vemos cierta prisa en la derecha en cuestiones como la privatización de la intermediación laboral, y así ver realidad cuanto antes una reivindicación histórica de la CEOE. Con esta medida se abre el negocio para algo que debería ser un derecho. La selección de personal se hará bajo criterios privados y se empezara a desarrollar modelo de discriminación, para convertir nuestra vida en un casting permanente, viendo como las agencias de colocación consiguen eliminar subsidios o denegar ofertas de empleo con la excusa de que “no das el perfil”.

Empleo temporal y contratos basura

No solo se legalizan las agencias de colocación, también se legalizan Empresas de Trabajo Temporal en sectores hasta ahora prohibidos: administración, sector publico, sanidad, minería a cielo abierto y de interior, industrias extractivas, trabajados en plataformas marítimas; fabricación, manipulación y utilización de explosivos y trabajos con riesgos eléctricos, etc.

La universalización de las ETTs va a producir una universalización aun mayor de la precariedad y se eliminaría el sistema de bolsas de empleo haya donde existiesen. Se multiplicaran los contratos en los que te obligan a firmar una renuncia a tus vacaciones, pagas extras y derechos.

El gobierno insiste en que es necesario “flexibilizar” el mercado laboral y abaratar el despido para fomentar el empleo indefinido y reducir el temporal. Esto es el mismo que nos cuentan en cada reforma laboral. Siempre nos dicen que el objetivo es acabar con la “dualidad” en el mercado de trabajo y reducir la temporalidad a costa de reducir el coste del despido, ya que así los contratos temporales se convertirá en empleos fijos. Pero la realidad es que esta reforma no promueve el empleo estable, en parte porque en España ni siquiera el empleo indefinido es estable.

Las medidas de la reforma laboral concernientes al empleo temporal se basan en fomentarlo. Mientras hasta ahora eran 12 meses el tiempo máximo en el cual podías encadenar contratos temporales. Ahora las empresas podrán tener contratado al trabajador con contratos precarios hasta 36 meses, incluso 12 meses más si el convenio del sector lo permite. La única consecuencia que puede tener esta medida es que el empresario podrá mantener el tiempo máximo posible a un trabajador alternando contratos temporales, y cuando por ley no pueda hacerlo mas, optara por no renovarle el contrato. Se seguirá optando por la misma vía que antes, pero ahora unos años mas tarde, por tanto se alarga la precariedad y tendremos a varias personas rotando en el mismo puesto de tres en tres años.

Hay que clarificar que si la temporalidad se reduce es a consecuencia de que los eventuales son los primeros en perder el empleo y van a las listas del INEM, y no por que pasen a firmar un contrato indefinido. Los contratos formativos, que son pagados con un sueldo inferior al SMI se facilitan aun más. Aumentan las vías para poder hacer contratos en practicas (uno por cada Grado, Máster o título que tengas).

Los anticapitalistas debemos defender que la mejor manera de eliminar el trabajo temporal es eliminando las ETTs y los contratos basura; y no liquidando la estabilidad y derechos del empleo indefinido. No podemos tolerar ataques contra la estabilidad en el empleo. Pero cualquier gobierno está interesado en que existan altas tasas de paro y temporalidad para tener a los trabajadores disciplinados a través del miedo. Esta inseguridad se manifiesta en una débil posición negociadora ante la patronal. Los trabajadores atemorizados, divididos y desorganizados son presa fácil de la precarización.

Ataque a las pensiones públicas

Los que tienen la vida solucionada quieren deteriorar la nuestra todavía más. Nos dicen que todos debemos “remar en la misma dirección” y aceptando el fundamentalismo de la económica de mercado, jubilarnos a los 70 años.

El Gobernador del Banco de España, en su faceta de buen fundamentalista del gran capital llevaba años exigiendo una reforma del mercado laboral y de las pensiones. Su currículum tiene un sello claramente neoliberal, fue Secretario de Estado de Economía y Planificación con Felipe González, dirigió privatizaciones y trabajo como director ejecutivo en el FMI, además en los 90 impulso la liberalización de los horarios comerciales. Resulta irónico que un defensor de los recortes salariales, gane 1.026 euros por cada asistencia a reuniones con representantes de organismos financieros, y que además tenga un salario de 165.026 euros, un sueldo un 111% mayor que el del propio Zapatero.

Este es un ejemplo de cómo los mismos responsables de la crisis siguen en sus puestos. Pero no es el único ejemplo, José Ignacio Goirigolzarri (consejero delegado del BBVA) se ha jubilado anticipadamente con 68.7 millones de euros de pensión. Francisco González, actual Presidente del BBVA, se va a jubilar con una pensión de 79.8 millones de euros, el Presidente del Banco Santander, lo hará con 24.6 millones de euros. Estos son los señores que están en contra de la huelga, pero a favor de gastar menos en pensiones públicas y que nos jubilemos a los 70 años.

Frente a los que dicen que el sistema público de pensiones es insostenible hay que señalar que España es uno de los países de la UE con pensiones mas bajas y que menos gasta en pensiones.

También nos alentaron a principios de los 90 que el sistema no era viable y que el sistema quebraría en el año 2000. Pero después nos encontramos con que ese año la SS tuvo superávit. A día de hoy la Seguridad Social goza de superávit y posee un multimillonario fondo de reserva. Aun así nos alertan de que es ineludible una reforma del sistema de pensiones.

Existen muchas formas de pagar las pensiones, no hay porque aceptar como un dogma que las pensiones se deben pagar exclusivamente con cotizaciones a la seguridad social. A los funcionarios se los paga con partidas de los presupuestos generales y lo mismo podría pasar con los pensionistas. Pero el gobierno va en la dirección opuesta, afirma que las pensiones se pueden financiar de otra forma y nos recomiendan que hagamos planes de pensiones privados.

Hace pocos días, Zapatero ante funcionarios del FMI aseguró que la reforma de pensiones que alargara la vida laboral debía estar aprobada antes de fin de año. Resulta irónico que Zapatero hiciese ese anuncio ante unos funcionarios que se jubilan a los 51 años con 100.000 euros de pensión, mientras el Partido Socialista en Francia votaba en el Parlamento contra la reforma de pensiones del gobierno Sarkozy para aumentar la jubilación de los 60 a 62 años.

El gobierno asegura que el sistema es inviable y la Comisión Europa ha recomendado alargar la vida laboral obligatoria hasta los 70 años. Parece que nuestro gobierno presentara en las próximas semanas o meses un proyecto de reforma que se endurecerá en el parlamento.

De momento se plantea que la edad de jubilación pase de los 65 años actuales hasta los 67. A demás el calculo para las pensiones cambiaría, de realizar una media de los últimos 15 años, se propone pasar a 25 años. También se esta valorando que ya no hagan falta un mínimo de 15 años para acceder a una pensión, sino 25.

Como argumento para realizar estos ataques nos dicen que la esperanza de vida ha aumentado. Es cierto, pero ese aumento de la esperanza de vida se debe en buena parte, a que en los últimos 50 años la disminución de la mortalidad en niños y jóvenes ha sido enorme. En periodos históricos anteriores la mortalidad infantil provocaba una escasa esperanza del nivel de vida. Lo podemos explicar con un ejemplo practico, si en un pueblo en el que viven dos personas, una muere al nacer y otra a los 80 años, tenemos una esperanza de vida de 40.

A demás el argumento de que la esperanza de vida ha aumentado es un arma de doble filo, ya que también ha aumentado sustancialmente el PIB, por tanto se dispondrán de mas recursos para gastar en pensiones. Otro factor a tener en cuenta es que alargar la vida laboral provoca mas paro y que en un sistema laboral tan precarizado y estresante para la mayoría de los colectivas, es difícil que una persona disfrute con su trabajo y quiera seguir trabajando mas años. Uno ejemplo tenemos como las enfermedades laborales derivadas del estrés han aumentado en toda la Unión Europea, especialmente en España. A demás quien nos garantiza un puesto de trabajo, ya no hasta los 67 años, sino hasta los 40.

El proyecto de reforma de las pensiones constituye una razón de peso añadida a las razones para la necesidad de paralizar el país el próximo 29 de septiembre. Debemos exigir la retirada del plan.

Conclusiones

Los trabajadores debemos hacer balance de todas las contrarreformas laborales que hemos sufrido y preguntarnos si nos han beneficiado en algo y que frutos han dado. En esta última en concreto tenemos que pensar muy bien si necesitamos su aprobación o más bien necesitamos su derogación. Ninguna reforma laboral regresiva va a crear empleo, ninguna ha terminado con el paro o ha evitado una crisis económica. De hecho las reformas laborales de los años 80 y 90 son las que han permitido que se destruya empleo en la actualidad con tanta rapidez y facilidad. Por tanto los gobiernos no aplican las policías de ajuste pensando en crear empleo o en nuestros derechos, sino en incrementar y recuperar la tasa de beneficios del capital. Recordemos que caminamos a un marco laboral precario del país en el que se inicio la crisis: EE.UU. Por tanto un marco laboral precario no evita ni soluciona las crisis capitalistas. Los trabajadores no tenemos ninguna responsabilidad en la crisis capitalista. En época de beneficios nadie los repartió con nosotros, pero ahora quieren que la crisis y sus consecuencias caigan sobre nuestras espaldas y que no mermen sus beneficios.

Nos machacan diciendo que para conseguir una economía competitiva y productiva hay que recortar salarios y flexibilizar el mercado laboral. Esta es una apreciación falsa, si la clave fuesen los salarios, las empresas de Sudan serian mas competitivas que las alemanes. También es clave el nivel de formación de los trabajadores, la calidad de las infraestructuras y tecnología, la inversión productiva, etc. El problema es que con la actual política económica no se busca homologarnos con Suecia o Alemania, sino con Marruecos.

No podemos permitir que mientras los bancos continúan especulando y acumulando beneficios; se exija sacrificios a las familias trabajadoras. El gobierno esta aprovechando la crisis para atacar nuestros salarios y derechos, aplicando el programa del BBVA; es una evidencia de que los gobiernos no controlan a la banca, sino al revés. Porque detrás de todas las políticas de ajuste están los banqueros y el gran capital, y es necesario que se encuentren con un rechazo frontal por parte de los trabajadores y todos los explotados y oprimidos de esta sociedad. Todas las medidas destinadas a desmantelar sectores productivos, privatización, precarización del mercado laboral y la vida social (educación, vivienda, sanidad, ocio) se enmarcan en una decisión política que el capital necesita para mantener sus beneficios.

Frente a los que dicen que la lucha no sirve de nada, hay que defender que lo que no sirve de nada es no hacer nada ante los ataques. Un gobierno en cuya agenda se da prioridad a incrementar y recuperar la tasa de beneficio del capital, poniendo más difícil el mantenimiento de los puestos de trabajo y empeorando nuestras condiciones laborales y de vida se merece una Huelga General.

Es una sensación extendida que la gente opte por resistirse a ir a la huelga por los 30 o 60 euros que te quitan ese día. A estos compañeros hay que decirles, lo que es un descuento en la nomina de 40 euros comparado con todos los derechos que nos quieren quitar. Tenemos que estar más molestos por todos los derechos que vamos a perder. Y la primera medida imprescindible a tomar es que contribuyamos todos a paralizar el país el próximo 29 de septiembre. Porque si estos ataques pasan inadvertidos estamos allanando el camino a que inmediatamente vengan más. Ya se habla del copago sanitario y se volverá a hablar de la jornada laboral de 65 horas semanales.

Tenemos que identificar claramente a los culpables de esta crisis y a los defensores de los ataques. El gobierno, la derecha y los banqueros quieren diluir responsabilidades y crear una cortina de humo y señalar como culpables: los especuladores, los inmigrantes, la legislación laboral, el gasto publico, las “desbocadas políticas socialistas” (según Aznar), etc. Los culpables de esta situación han sido los banqueros y los grandes capitalistas, cuya voracidad ha llevado al planeta a la recesión, con el beneplácito de todos los gobiernos de turno.

El miedo a perder el empleo siempre ha sido un arma eficaz de los empresarios. Pero nunca hemos tenido un marco laboral en el que sea tan fácil, legal y barato quedarte sin empleo. Por tanto lo que nos tiene que dar miedo no es movilizarnos, sino esta reforma laboral que pisotea nuestros derechos. A demás este no es el único ataque: reforma de las pensiones, recortes en prestaciones sociales, ley de cajas de ahorro, recortes salariales, privatizaciones, copago sanitario, agresión a pensionistas y funcionarios, etc. Por tanto la Huelga General debe ser una movilización contra todos y cada uno de los planes de ajuste en los que no hay ni un solo átomo progresista. En esta lucha no debemos tolerar que se desprestigie la opción de la huelga, la agrupación sindical y la respuesta colectiva. Debemos abandonar las soluciones individuales ante lacras sociales que nos afecta a todos.

La Huelga General del 14 de diciembre de 1988 debido a su amplísimo seguimiento consiguió retirar una reforma laboral e incluso que el gobierno asumiese reivindicativas ofensivas del movimiento obrero. La Huelga General del 20 de junio de 2002 no tuvo un seguimiento tan amplio, por eso solo se pudo retirar el 80% de la reforma laboral. Recordar que entonces aquella reforma ya estaba aprobada, por lo tanto no nos sirve la excusa de que ya no se puede hacer nada porque la ley ya esta aprobada. Cualquier ataque se puede echar atrás, esta aprobada o no, si los trabajadores responden con una movilización seria y masiva. Lo hemos visto recientemente con la aplicación de los recortes salariales a empleados públicos. La huelga general en la administración del pasado 8 de junio fue un fracaso y el descuento salarial fue aplicado. En cambio cuando intentaron aplicarlo en Metro no pudieron porque si hubo respuesta. Por tanto ahora mas que nunca hay que insistir en que la lucha sirve.

Es necesario un profundo giro sindical a la izquierda y conseguir que la huelga general del 29 de septiembre sea un éxito y el inicio de un proceso de profunda movilización social que logre echar atrás las reaccionarias y antisociales contrarreformas del gobierno. De lo contario este ataque pasaría inadvertido, y estas contrarreformas solo serian el prologo de una batería de ataques sostenidos en el tiempo. Todos aquellos que tengamos conciencia social debemos esforzarnos porque esta huelga, además de ser legítima y necesaria, lo sea también masiva.

Por Raúl Navas (Militante de Izquierda Anticapitalista y de CGT)

 

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Extraido de : www.nodo50.org

Hay razones para apoyar la huelga general

Publicat September 17, 2010

Los medios de comunicación se empeñan en desanimar a los trabajadores y en argumentar que la huelga general convocada por los sindicatos para el próximo día 29 de septiembre no servirá para nada. Y la ministra de Economía, que forma parte de un gobierno que viene rectificando constantemente sus propuestas a medida que recibe presiones de los poderosos, asegura que "la huelga general no cambiará la política económica", lo que es una forma clara decir a la gente que no vale la pena apoyarla.

En mi opinión, la convocatoria de la huelga general está completamente justificada y hay multitud de razones para que los trabajadores y trabajadoras españolas, los que tienen empleo y los que están en paro o trabajan en sus casas, la apoyen activamente.

Señalaré las que me parece más importantes resumidas en diez puntos que, a su vez, contienen dentro algunas más.

1. La huelga es un derecho de los trabajadores y trabajadoras y su ejercicio ha sido siempre muy eficaz. Todas las grandes conquistas sociales, sin excepción, que hoy día caracterizan a las sociedades que consideramos más avanzadas y democráticas (la jornada máxima, el salario mínimo, el derecho a la seguridad social, el derecho al voto de las mujeres y su acceso sin discriminaciones a los mercados de trabajo, la abolición de la esclavitud y la prohibición del trabajo infantil, las normas de seguridad en el trabajo...) solo se pudieron conseguir después de movilizaciones, de luchas muy duras y de huelgas dolorosas. Los poderosos siempre dijeron lo mismo que ahora, que no servirían de nada, y por eso ahora tampoco debemos dejarnos engañar y apoyar la huelga.

2. Los trabajadores, y no solo los banqueros y las patronales, tienen derecho también a presionar para defender sus intereses. Las huelgas, incluidas las generales, son un procedimiento legítimo para poder hacerlo. Prohibirlas, como ha propuesto el Partido Popular, o tratar de desactivarlas como hacen ahora con la del día 29, equivale a permitir que solo los más ricos y poderosos puedan presionar al resto de la sociedad y a los gobiernos, por cierto, haciendo casi siempre mucho más daño que el que pueda hacer una huelga de trabajadores. ¿Por qué no dicen nada la derecha y sus medios de comunicación cuando los bancos hacen huelgas de "préstamos caídos" y frenan el desarrollo de la actividad económica durante meses, cuando eluden al fisco actuando en paraísos fiscales, cuando las grandes empresas se llevan los capitales a otros países para no hacer frente aquí a sus obligaciones legales, o cuando los banqueros amenazan al Estado, como acaba de hacer el vicepresidente del BBVA al decir que no se pueden tomar medidas que no convengan a la banca? Para que el Presidente Rodríguez Zapatero no oiga solamente su voz y pueda cumplir las promesas que hizo al electorado es necesario presionarle acudiendo en masa a la huelga general.

3. Hay que decir "Basta ya" a la continuada pérdida de derechos laborales y sociales para no llegar a una situación insostenible. Como acaba de recordar el profesor Vicenç Navarro (ver Motivos para la huelga general) la situación de los trabajadores y trabajadoras españolas se deteriora sin cesar como consecuencia de las políticas gubernamentales. No para de disminuir la participación de los salarios en el total de las rentas, aumenta el stress y el malestar laboral, España es el único país de la OCDE donde los salarios han disminuido en los últimos quince años, los beneficios de las grandes empresas españolas aumentaron un 73% de 1999 a 2008 (el doble que las de la Unión Europea de los 15) mientras que los costes laborales solo subieron el 3,7% (la mitad que en la UE-15), España sigue a la cola en gasto social en relación con el PIB, lo que significa que sigue realizando menos esfuerzo para financiar los derechos y el bienestar de las clases trabajadoras. De 2007 a 2009 el número de pobres aumentó en España en un millón, mientras que el número de personas que tienen activos por valor de más de un millón de euros se elevó en un 12%. Las leyes de igualdad y de avance social del gobierno se quedan sin presupuesto mientras se ayuda a bancos y a grandes empresas y mientras que no se tiene valor para obtener recursos por vías que no sean la reducción del gasto social, que es lo que le piden los ricos que no necesitan esas leyes. Para poner fin a todo esto es preciso presionar y apoyar ahora la huelga general.

4. Es inmoral y totalmente rechazable que una crisis que han provocado los bancos, las grandes fortunas y los especuladores se financie ahora con recortes de derechos laborales, de pensiones, de gasto social e incluso bajando los impuestos que pagan los más ricos, renunciando a la más mínima justicia fiscal, sin darle prioridad a la lucha contra el fraude y con la vergüenza que supone que los banqueros y las grandes fortunas españolas prácticamente no paguen impuestos. Para que la crisis la paguen quienes la han provocado y no los trabajadores es por lo que hay que apoyar también la convocatoria del día 29.

5. Los gobiernos europeos, incluido el español que presidió la Unión Europea durante un semestre, se han dejado vencer por la presión de los bancos y la patronal y no han sido capaces de hacer nada para evitar las causas que dieron lugar a la crisis financiera. No han tomado ni una sola medida de las que prometieron, siguen existiendo el secreto bancario y los paraísos fiscales que dijeron que iban a eliminar, los bancos siguen especulando y poniendo en peligro la economía mundial con productos financieros arriesgados y completamente improductivos. Las únicas reformas financieras emprendidas por el gobierno español han estado dirigidas a disimular las pérdidas y la irresponsabilidad de los bancos privados, a facilitar que vuelvan a obtener beneficios, y a privatizar las cajas de ahorros, a eliminar su componente social y a permitir que los bancos privados terminen quedándose con el segmento de mercado que hasta ahora ocupan. Hasta el propio Felipe González acaba de reconocer que "nada sustancial ha cambiado en el comportamiento real de las entidades financieras, salvo para cortar créditos a la economía productiva". Porque no podemos permanecer callados frente a un gobierno que es valiente a la hora de tomar medidas contra los débiles y cobarde para poner firmes a los poderosos, es necesario presionarle y apoyar la huelga general.

6. Se está diciendo a la gente que se toman medidas que son para resolver la crisis cuando en realidad no tienen nada que ver con eso sino que van a agravar sus consecuencias. Lo que hace falta para resolverla es atacar sus causas, garantizar que vuelva a surgir el crédito a la actividad productiva, poner freno a los abusos y a la especulación bancaria, limitar el poder de las grandes empresas que provocan subidas abusivas de precios que son las que de verdad están haciendo que España pierda competitividad, y poner en marcha un nuevo modelo productivo que tiene que estar basado en más igualdad, en nuevas actividades económicas creadoras de riqueza y no orientadas a la especulación y en un mercado interno más potente. En lugar de eso se está aprovechando el temor de la gente a la crisis para aplicar medidas que solo están encaminadas a crear mejores condiciones para que las grandes empresas (que son las que menos empleos crean) obtengan más beneficios y más poder de negociación. Y se está engañando a la gente cuando le dicen que hay que disminuir las pensiones para hacer frente a la crisis porque para mantener las pensiones en buenas condiciones lo que se necesita es más justicia fiscal, salarios más elevados, más empleo y menos especulación bancaria, lo que se podría conseguir, como ocurre en otros países más avanzados, si se empieza poniendo límites al poder de los bancos y de las grandes empresas.

7. No es verdad que para crear más empleo y evitar el trabajo temporal tan abusivo de nuestra economía sea necesario reducir, como se hace con la reforma laboral aprobada, los derechos de los trabajadores. Mienten quienes dicen que esta reforma se ha hecho pensando en los parados porque hasta los mismos que la han promovido reconocen que no va a crear empleo. Nuestro alto nivel de paro no está provocado principalmente por problemas que tengan que ver con el mercado laboral. Sus causas tienen que ver sobre todo con el mercado de bienes y servicios, en donde no hay suficiente capacidad de gasto porque los salarios son demasiado bajos, con la falta de capital social por insuficiente inversión y gasto público, con el enorme poder de las grandes empresas, que les permite obtener altos beneficios sin necesidad de innovar, y con el fomento de actividades especulativas que se vienen abajo en cuanto empeora la coyuntura. El efecto de las reformas laborales recientes nunca ha sido el de traer más empleo sino salarios más bajos y peores condiciones de trabajo.

8. Tampoco es verdad que para hacer frente ahora a la deuda y a la situación económica creada por la crisis financiera sean necesarias políticas de austeridad, sino todo lo contrario. Hay que presionar a los gobiernos europeos y al español para que cambien de criterio y no den lugar a una prolongación de la crisis durante años. Lo más seguro es que la política de austeridad que se está imponiendo termine por crear a medio plazo más deuda (cuando se debilite el crecimiento y se aumente la prima de riesgo) que la que ocasionaría una política de estímulo bien financiada por el Banco Central Europeo que es lo que debería garantizarse en Europa (ver La política de austeridad del gobierno español puede generar más deuda que las de estímulo fiscal). España necesita un gobierno que no se deje llevar por la voluntad de los grandes intereses económicos y financieros y para ello hay que hacerle ver al de Rodríguez Zapatero que no puede gobernar de espalda a las promesas que hizo a su electorado y dando satisfacción nada más que a los mercados. Los trabajadores y las trabajadoras españolas, las pequeñas y medianas empresas, los autónomos, los pensionistas, los parados, los estudiantes... necesitan que quienes dirigen el Partido Socialista y su gobierno dejen de actuar al dictado de la banca y la patronal y la única manera de conseguirlo es participar masivamente en esta huelga general para llamarles la atención y para hacerles ver que si siguen trabajando para otros, pueden perder el apoyo de su electorado. La forma en que el gobierno socialista está afrontando la crisis le supone una pérdida constante de apoyo que le hará perder las elecciones. Por eso, quienes queremos evitar un gobierno de la derecha todavía más antisocial debemos apoyar la huelga general, y con mucha más razón los afiliados y votantes del Partido Socialista,.

9. Hay que apoyar esta huelga porque la convocan los sindicatos y porque apoyar a los sindicatos ahora, justo cuando la derecha, la patronal y los poderes financieros quieren aprovechar la ocasión para quitárselos de en medio, es más necesario que nunca. No nos dejemos engañar: los países con mejores condiciones de vida son aquellos en donde los sindicatos son más fuertes y al contrario, donde son más débiles hay menos derechos laborales y menos bienestar social. Por eso la derecha trata siempre, como ahora, de desprestigiarlos y de acabar con su influencia. Es verdad que no podemos estar plenamente satisfechos del comportamiento de los sindicatos en los últimos años, pero esta convocatoria es precisamente una gran ocasión para hacerles ver el peligro que ha tenido su actitud acomodaticia de tanto tiempo, y para obligarles a que a partir de ahora adopten una práctica sindical diferente, más ligada a los trabajadores y menos pendiente de la comodidad y de los intereses de sus funcionarios.

10. Las medidas que está tomando el gobierno, y las que van a tomar en los próximos meses no solo amenazan a la economía sino también a los derechos sociales y personales y a la democracia. Cuando disminuyen los derechos laborales y los ingresos, cuando las personas se pasan toda la vida trabajando por unos pocos cientos de euros al mes, con stress, sin saber si al día siguiente tendrán empleo ni si tendrán una pensión suficiente cuando se jubilen, si habrá alguien que pueda cuidarles cuando sean dependientes... las personas dejan entonces de ser ciudadanos o ciudadanas para convertirse en esclavos, en seres que no piensan nada más que en sobrevivir y que, por tanto, tienden a desentenderse de todo. Y también porque es de ahí de donde nacen la intolerancia, la xenofobia, las dictaduras y los fascismos que hay que combatir y que estamos viendo crecer a nuestro alrededor hay que apoyar la huelga general.

Y además de todas estas, hay muchas más razones para apoyar la huelga general. En realidad hay millones de razones más. Tantas como trabajadoras y trabajadores hay en España. Porque apoyar la huelga significa que cada una de ellas o de ellos toma nota de lo que está pasando, que no se deja llevar por lo que le dicen día a día los que tienen los bolsillos llenos a su costa y que se pronuncia con independencia para no dejar que le sigan quitando lo que ha costado tanto conseguir. Y cada pronunciamiento en esas condiciones es un ejercicio de libertad y de responsabilidad que vale por sí mismo y que justifica el apoyo a la huelga del próximo día 29.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla y miembro del Comité Científico de ATTAC España.

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Extraido de : www.enlucha.org

Qué debería hacerse para salir de la crisis y qué no se hace

Publicat July 10, 2010

Este artículo está dividido en tres partes. En la primera se indica qué es lo que debiera hacerse para salir de la crisis en la UE. La segunda parte incluye una descripción de lo que está ocurriendo en la UE, y en el tercera parte, un análisis del porqué lo que debiera hacerse no se está haciendo.

LO QUE DEBERÍA HACERSE
Existe hoy en el mundo un grave problema. La tasa de crecimiento económico de EEUU y de la Unión Europea (UE) -que representan la mitad de la economía mundial- ha descendido de una manera muy notable. En realidad, ambos continentes tuvieron, incluso, un crecimiento negativo del cual se están recuperando muy lentamente, primero EEUU y ahora los países de la UE-15. El crecimiento en este último grupo de países es muy bajo, bastante menor que el de EEUU, aunque éste tampoco puede echar campanas al vuelo todavía. En Mayo se crearon sólo 20.000 nuevos puestos de trabajo en EE.UU., comparados con los 217.000 del mes anterior. En cambio, varios países en vías de desarrollo están creciendo de una manera muy acentuada, y el que más crece es China, nada menos que un 8,7% al año (en 2009). China, pues, es el que crece más y muy por detrás está EEUU, y bastante más atrás está la UE. ¿Por qué este gradiente de crecimiento? La respuesta es fácil de ver y tiene dos componentes. Uno es el estímulo económico y la forma en que se está realizando tal estímulo. China se gastó el 8% del PIB en inversiones públicas encaminadas a crear empleo. EEUU un 5%, con un tipo de estímulo que favoreció la creación de empleo público y privado. En cambio, en la UE el estímulo fue mucho menor (2,3% del PIB) y consistió predominantemente en rebajas de impuestos que tienen escaso impacto en la creación de empleo. En EEUU, voces influyentes como la del consejero económico del presidente Obama, el Sr. Larry Summers, están pidiendo ahora un segundo estímulo de 200.000 millones de dólares (los sindicatos –AFL.CIO- están pidiendo 400.000 millones de dólares). En la UE, en cambio (aunque sea difícil de creer), se está reduciendo el gasto público, lo cual es una larga nota de suicidio económico. Pero como las economías no mueren (es decir, no se colapsan), a no ser que alguna fuerza las empuje para que se caigan y sean sustituidas por otro sistema (lo cual no es probable que suceda), entonces lo que probablemente ocurrirá es que crecerán muy poco con un sacrificio generalizado entre las clases populares. Por cierto, es posible que esto ocurra también en muchos países presionados por el FMI, el mayor portavoz neoliberal, que está imponiendo recortes muy sustanciales de los gastos públicos, condenando –como lo denuncia un informe reciente de UNICEF- a la miseria a aquellos países (ver la segunda parte de este artículo).
El otro componente de la respuesta es que el grado de recuperación de un país depende del grado de control que el estado tenga sobre el capital financiero. A mayor control, mayor recuperación. El estado chino controla el sector financiero, mientras que en la UE, es al revés, el sector financiero parece controlar los estados. Lo que debiera hacerse es que el estado controlara al sector financiero. Sin que ello ocurra, es difícil predecir una rápida recuperación.
Lo que estoy diciendo es obvio, pero que sea obvio no es garantía de que se haga, pues hacerlo implica una voluntad política de enfrentarse al capital financiero, que es a lo que los políticos de la UE no se atreven. En su lugar, sacan agallas y se enfrentan con los más débiles. Lo que Joseph Stiglitz ha definido como enfermiza obsesión europea con los mercados laborales, quiere decir que el capital financiero continúa muy fuerte y el mundo del trabajo continúa muy débil en los países de la UE. Ahora bien, tales reformas no tendrán ningún impacto sobre la disminución del empleo -el mayor problema de la UE-. Todo lo contrario, lo perjudicarán.

LO QUE REALMENTE ESTÁ OCURRIENDO EN LA UE
Estamos viendo que en España y en la Unión Europea se están desarrollando las políticas neoliberales que los grandes grupos empresariales y financieros han deseado que se realizaran durante muchos años y que, ahora, aprovechando la crisis (que las empresas financieras crearon), están presionando a los estados para que éstos las impongan a las clases populares. La “crisis” es la excusa para, por fin, poder reducir el estado del bienestar y desregular los mercados de trabajo y, con ello, debilitar a los sindicatos, y así conseguir una disminución de los salarios. Para alcanzar lo primero –la reducción del estado del bienestar- se está utilizando el argumento de la disciplina fiscal, que para ellos significa la eliminación del déficit fiscal del estado y la disminución de su deuda pública a base de reducir el gasto público (incluyendo el gasto público social). Para alcanzar lo segundo (debilitar los sindicatos y bajar los salarios), se subraya la necesidad de aumentar la competitividad a fin de poder estimular la economía mediante las exportaciones de los productos nacionales. En este esquema, las voces neoliberales –que solían utilizar a Estados Unidos como su punto de referencia- ahora toman a Alemania como modelo, presionando para que los países de la UE copien sus medidas. En aquel país, las rentas del trabajo han disminuido muy acentuadamente a costa de un exuberante crecimiento de las rentas del capital, basadas en la banca y en las empresas exportadoras.
Estas medidas neoliberales se presentan como necesarias para salir de la crisis. Sin ellas, supuestamente, los países de la UE –incluyendo España- no saldrán de la crisis en la que se encuentran. Es importante ser consciente de que las mismas voces neoliberales utilizaron los mismos argumentos antes de que se presentara la crisis. Si leen, como yo hago, los documentos del Fondo Monetario Internacional, del Banco Central Europeo y del Banco de España, así como los informes de la OCDE y de la patronal española, verán que estas recetas neoliberales se han estado implementando desde los años ochenta. Sus documentos son extremadamente previsibles. Leído uno, leídos todos. Todos han estado diciendo lo mismo. El último documento es un informe del Deutsche Bundesbank que no tiene desperdicio. Dice que, a no ser que tales políticas se apliquen, la economía europea se hundirá. Y promueven, una vez más, las políticas neoliberales, con el respaldo del FMI. Parece que, por fin, lo han conseguido.

LAS CONSECUENCIAS POLÍTICAS DEL FMI Y DE LA UE
La Unión Europea –dominada por la banca alemana y la banca de los otros países del centro de la UE-15-, asistida por el Fondo Monetario Internacional, ya ha estado aplicando estas políticas desde hace años en los países bálticos como condición para ser admitidos en la eurozona. Los resultados han sido desastrosos. Se calcula que el PIB de estos países se reducirá un 20% desde que tales reformas se iniciaron en 2007. Ningún país (desde que EEUU perdió el 25% de su PIB durante la Gran Depresión) ha experimentado una situación semejante. El FMI asume con excesivo optimismo y falta de realismo que tales economías se recuperarán. Pero incluso utilizando sus proyecciones, reconocen que en Lituania el PIB será en 2014 un 7,1% más bajo que el del año 2007; en Estonia un 9,1%; y en Letonia un 14%. Mientras, en todos ellos el desempleo se ha disparado y está entre el 15% y el 20%. Estas recetas, por cierto, han dado siempre los mismos resultados en todos los países en que se han llevado a cabo. Latinoamérica es el continente que más las ha sufrido como consecuencia de que el FMI impuso sus recetas a un gran número de países, siendo los casos más conocidos los de Argentina y Bolivia. En aquellos países la intervención del FMI determinó un descenso del PIB y un aumento espectacular de la pobreza. En realidad, estos casos son ejemplo de políticas enormemente impopulares, por ser dañinas para los intereses de las clases populares, siendo a la vez, sumamente ineficientes. De ahí el enorme desprestigio del FMI (que llegó a cuestionarse incluso el valor de su permanencia) y el surgimiento de gobiernos de izquierda, que prácticamente expulsaron al FMI de sus países. Argentina, con el gobierno Kirchner en 2001, cambió radicalmente sus políticas económicas, abandonando las políticas neoliberales del FMI, y en lugar del desastre que el FMI había vaticinado, después de seis meses desde el inicio de políticas keynesianas, creció un 9% durante los siguientes seis años. En 2008 la economía argentina había crecido enormemente, habiendo aumentado su tamaño un tercio de su volumen.
Una situación semejante ocurrió en Bolivia, donde el gobierno Morales cambió radicalmente de políticas, pasando de políticas neoliberales a políticas tradicionalmente expansivas de gasto público, nacionalizando a la vez el gas y el petróleo. Bolivia es hoy uno de los países con mayor crecimiento en América Latina.
¿Por qué estas políticas neoliberales tan nocivas continúan proponiéndose? La explicación que se ha dado con mayor frecuencia es la persistencia de un dogma –el dogma neoliberal reproducido en el Consenso de Washington y su versión europea, el Consenso de Bruselas- en los forums financieros y las instituciones políticas que influencia. Pero la pregunta que debe hacerse es por qué esta ideología continúa promoviéndose. Y la respuesta es obvia. Estas políticas se continúan implementando porque sirven a los intereses de las clases financieras y empresariales. El hecho de que consideren que la reducción del déficit y de la deuda es el objetivo más importante de sus políticas es porque la reducción de la protección social y el elevado desempleo debilita enormemente a la clase trabajadora, y les refuerza a ellos, aumentando sus beneficios. Como consecuencia de las políticas neoliberales, las rentas del capital han aumentado alcanzando niveles sin precedentes y las rentas del trabajo han descendido. Y esto es lo que cuenta para ellos. Todo lo demás es secundario.
Pero para poder hacerlo, necesitan presentar tal práctica como necesaria, siendo asistidos en esta labor por instituciones neoliberales que configuran la sabiduría convencional económica, promovida en la mayoría de medios de información y persuasión, ocultando a la vez realidades bochornosas que muestran no sólo sus incompetencias sino también sus incoherencias. El FMI, que está imponiendo a los países enormes sacrificios salariales y grandes reducciones de los beneficios sociales (tales como retrasar la edad de jubilación) paga a sus funcionarios salarios astronómicos (a pesar de sus claras deficiencias), permitiéndoles que se jubilen a los 51 años (si, lo ha leído correctamente, 51 años) pagándoles pensiones que sobrepasan los 100.000 dólares estadounidenses. No hace falta añadir más comentarios.

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